¿LA SUSTENTABILIDAD COMO RECETA? – LOS LÍMITES DE PENSAR GLOBAL Y ACTUAR LOCAL

La próxima Bienal de Arquitectura nos invita a reflexionar y discutir en torno a la proyección de la arquitectura sustentable en nuestro país. A través del lema “Hacia una arquitectura que cuide nues­tra tierra”, la invitación es a vislumbrar el desarrollo futuro de la industria de la construcción teniendo como principal objetivo el cuidado de “nuestra” tierra, entendiendo por esto, el conjunto de recursos naturales y humanos endémicos a “nuestra” región o localidad.
Por Morris Testa Santiago, Jeannette Roldán Rojas y Bárbara Rodríguez Droguett.(Académicos del Departamento Ciencias de la Construcción Facultad de Arquitectura y Urbanismo U. de Chile)

BIENAL

Esta correlación entre sustentabi­lidad y protección de lo local, por más obvia que parezca, no se con­dice con tanta facilidad en la realidad. Si nos detenemos a estudiar el origen de las medidas implementadas en el marco del desarrollo de la arquitectura sustentable en nuestro país durante los últimos años, observamos que la mayo­ría de estas iniciativas proviene de ex­periencias internacionales o programas impulsados en países con un nivel de desarrollo sustancialmente diferente al nuestro. Vale la pena entonces pre­guntarse cómo afectan al desarrollo local algunas de estas estrategias, tales como la importación de equipos efi­cientes o materiales de menor impacto o la utilización de pautas o benchmarks internacionales en la evaluación y cer­­­tificación energética de los edificios. Yendo aún más lejos, resulta al menos inquietante observar como los aspectos sociales de la sostenibilidad, tales como los parámetros de accesibilidad o calidad de la vivienda, se dejan de lado al adoptar pautas importadas, gestadas para países con realidades socioeconómicas donde estos aspectos no son una prioridad.

Para el arquitecto, el uso del con­cepto de sustentable o sostenible para sus propuestas creativas está acotado a una consecuente relación amigable del contexto con la obra creada, enten­diéndose en principio ambos conceptos en su acepción lo más amplia posible. El arquitecto trabaja y debe trabajar todas las dimensiones (culturales, eco­nómicas, físicos, ambientales, sociales, etc.) sin rigidizar límites de escala en­tre ellas. Ms aún, el propio ambiente o contexto no es visto como un factor ex­terno inmutable, sino también empieza a depender en mayor o menor medida de sus decisiones, formando a su mane­ra parte también de la materialización. Concretamente, el medio puede afectar el ciclo de vida de un objeto creado, así como también el objeto creado puede afectar al del medio. 

DEFINICIONES 

Cuando nos referimos a sustentabili­dad la podemos entender como la per­durabilidad de la materialización frente al impacto del medio proyectado en el tiempo y en el espacio; o de otro modo, ­­y también la capacidad para dejar la mínima huella ecológica (irreparable) en aquél. Como de costumbre, un juego más para el equilibrio de variables entre las innumerables a las que está dulcemente condenado el arquitecto a considerar y orquestar. Sin embargo, en este caso resulta ser una de contingencia interdisciplinaria con repercusiones de extrema trascendencia, por cuanto lo que está en juego no es la durabilidad del artefacto creado solamente, sino la permanencia y supervivencia de todo nuestro habitat natural.

La arquitectura sustentable, en es­pecífico, es aquella cuyo diseño es capaz de perdurar sin una rápida de­gradación, sin provocar o provocando la mínima degradación en su contexto, con previsiones de que la huella dejada sea recuperable. Es decir, incorporan­do, como en toda labor de una cien­cia creativa aplicada, conceptos como: “planificación” (pensar antes de hacer), “constructividad” (prever y facilitar la materialización del artefacto desde la concepción misma de él, intuyendo el proceso que lo convertirá de idea a cosa), “equilibrio” (balance adecuado entre objetivos y medios), “ética”, “eco­logía”, “aprovechamiento ponderado de los recursos”; en general conceptos que siempre estuvieron ligados a la razón de ser de los seres pensantes y de los que en algún momento la humanidad en su evolución empezó a olvidarse, mareada por la rápida evolución y di­vulgación del conocimiento científico y tecnológico de los últimos cien años. 

En este sentido, la consolidación de un modelo de sustentabilidad basado en la incorporación de estrategias y adaptación de prescripciones extranje­ras puede llegar a producir justamen­te lo inverso, generando procesos de deterioro del potencial local, al ignorar las verdaderas características, parti­cularidades e incluso oportunidades nacionales para un desarrollo soste­nible. ¿Hasta qué punto es posible re­plicar estrategias de sostenibilidad aplicadas en otros países en el con­texto local?. ¿En qué momento estas estrategias dejan de ser buenas repli­cas y pasan a ser modelos totalizantes de implantación forzada?

SOSTENIBILIDAD DE EXPORTACIÓN:
DE LA PRODUCCIÓN EN SERIE A LA INNOVACIÓN
 

A principio de los setenta, el lema “pensar global, actuar local” se consoli­daba como la bandera de lucha del mo­vimiento verde incipiente, incentivan­do el cambio basado en la acción y el intercambio de conocimiento entre las naciones con el objetivo de establecer consensos en torno a la sustentabili­dad. Con el advenimiento de la era de la información y producto del uso masivo de las tecnologías, esta condición pasó a transformarse en un transferencia de información que facilitó la implantación de iguales medidas de sustentabilidad en contextos completamente distintos. Con una creciente consternación global en torno a la degradación del planeta comenzó asimismo a gestarse la globa­lización de la sustentabilidad. 

La replicabilidad, capacidad de repe­tir una acción a distintos casos a lo lar­go del tiempo, ha sido considerada una cualidad inherente a cualquier estrategia de sostenibilidad. En la posibilidad de ser replicada residió por décadas la efectividad de un proyecto de arqui­tectura eficiente. Sin embargo, frente a esto hoy es necesario diferenciar cuando la réplica corresponde a una producción en serie de estrategias im­plementadas y cuando la replicabilidad despierta oportunidades locales de de­sarrollo. El primer caso correspondería a una acción jerárquica de implemen­tación de estrategias de producción en serie, mientras que la segunda corres­ponde a una acción horizontal, bajo la cual el conocimiento y experiencia ex­tranjera son implementados en conjun­to con un conocimiento profundo y ri­guroso de las condiciones de la realidad local, acercándonos de esta manera a la definición de procesos de innovación. 

La experiencia mundial en la incor­poración de Programas y Estrategias de Construcción Sustentable, nos muestra que estas se desarrollan de manera transversal en distintas áreas del cono­cimiento. Con el progresivo dialogo en­tre las distintas disciplinas, es posible respaldar la adopción de las medidas y evaluar el desarrollo de las ya en curso. De ahí la importancia de la producción de conocimiento académico y la aplica­ción a través de instrumentos técnicos e iniciativas comerciales. Nuestro país no ha sido la excepción a esta dinámi­ca y hoy es posible observar y analizar las innovaciones dentro de la construc­ción sustentable, principalmente en las áreas de la educación y desarrollo tec­nológico y comercial. 

INNOVACIÓN SUSTENTABLE  EN EDUCACIÓN 

En las innovaciones educacionales podemos observar la aparición masiva de estas temáticas en las mallas curri­culares de las carreras relacionadas al mundo de la construcción (Diplomados y Posgrados en Energía, Simulación Energética y herramientas computa­cionales). Esto debido a una demanda de los profesionales por este tipo de programas y una preocupación cada vez más creciente de las universidades por generar investigación aplicada en Eficiencia Energética. Estos programas nacieron durante la década pasada en aquellas universidades que contaban con académicos formados en latitudes lejanas, quienes experimentaron desa­rrollando modelos formativos basados en sus propias experiencias en el ex­tranjero. Hoy, tras años de perfecciona­miento, los programas locales de mayor antigüedad han adquirido la madurez necesaria para tener una doble visión global y local, crítica y propositiva, frente a los problemas y soluciones de la arquitectura sustentable. 

Sin embargo, es fundamental enten­der que pueden haber modos sustenta­bles o no de entender y transmitir en el ámbito docente los fenómenos de cada disciplina, porque mientras dichas dis­ciplinas están obligadas a evolucionar de acuerdo a los estados del arte, el ob­jetivo básico, o los conceptos centrales irrenunciables tienen que mantener su validez aunque el escenario en que se desempeñen cambie y evolucione. 

Por otra parte, se observa la apa­rición de herramientas técnicas que permitan medir y evaluar la Eficien­cia Energética en edificios. Dentro de estas innovaciones se encuentran las certificaciones ambientales o energé­ticas que cumplen la función de esta­blecer “benchmarks” o estándares de calidad y al mismo tiempo servir como Pautas de Diseño. En Chile, en un pri­mer momento la tendencia fue hacia la repetición de modelos foráneos de evaluación y la importación directa de herramientas de certificación. Sin em­bargo, la realidad local de la industria de la construcción manifestó su recha­zo a estos sistemas que no representa­ban nuestras características particula­res, y por tanto, entregaban resultados que podían ser discutibles. Hoy, en cambio, se observa un desarrollo cada vez más creciente de organismos e instituciones (universidades, colegios profesionales, asociaciones gremiales, centros de investigación) que se en­cuentran validando o adaptando ins­trumentos de certificación a nuestra realidad, o incluso, desarrollando siste­mas 100% nacionales, pero compatibles con los internacionales.

INNOVACIÓN SUSTENTABLE EN TECNOLOGÍA 

Dentro de las innovaciones tecnoló­gicas más visibles y publicitadas hoy se observa el fuerte desarrollo de sis­temas que permitan mejorar la envol­vente, reutilizar las energías (sistemas de co o trigeneración) o que permitan aprovechar energías renovables en el terreno de emplazamiento. En Chile se han desarrollado con especial énfasis las innovaciones a nivel de envolven­te en oficinas, destacando la aparición de fachadas inteligentes, tecnología en ventanas y cerramientos, cristales LOW-E o de coeficientes solares, control térmico de los vidrios. Un especial énfasis ha tenido el aprovechamiento de la energía por co y trigeneración, y uso de energías renovables, especialmente solar y geotérmica en establecimientos de uso público e industrial (paneles so­lares y bombas de calor).

Pero todas estas tecnologías, muchas de ellas importadas, deben ser cons­cientemente analizadas y ponderadas según nuestra propia realidad, Nue­vamente, la sola consideración de los aspectos técnicos de estas soluciones representa una perspectiva cerrada y equivocada. Por ejemplo, es evidente que la concepción y fundamentación del proyecto de arquitectura sustentable debe encontrarse en el entendimiento acabado y profundo del clima y el lugar, más allá de superficiales apreciaciones generales o lugares comunes. Conocer de las variables del clima y su evolu­ción mensual en el año (temperaturas, viento, radiación solar, el comporta­miento de la humedad, etc.), las varian­tes climáticas, el entorno geográfico u otros aspectos decisivos en la caracte­rización del contexto son ineludibles en la definición de estrategias de diseño, sobre todo en un país como el nuestro donde la diversidad climática y geográ­fica asombra a cualquiera. Sin embargo, la consideración de las características del clima o de las variables de bienes­tar según lo internacionalmente “acep­tado” puede representar un problema al momento de enfrentar un proyecto en nuestra realidad. Estudios locales han demostrado que en Chile somos defi­nitivamente una cultura de acomoda­ción termal, principalmente a través de nuestras vestimentas y las diferentes actividades que desarrollamos en los espacios que habitamos. 

PERSPECTIVA FUTURA 

Por último, podemos decir que Chi­le ha seguido la tendencia mundial al desarrollar las innovaciones en materia de arquitectura y construcción sustentable de manera transversal en la indus­tria de la construcción (universidades, avances tecnológicos y herramientas técnicas y comerciales). Sin embargo, todavía la aplicación en muchos de los proyectos de construcción es aislada tanto en el sector público como pri­vado o a nivel experimental en el caso de las universidades. 

Las políticas públicas, los progra­mas e incentivos de gobierno, una progresiva demanda del público por mejores construcciones unido a un conocimiento exhaustivo de la rea­lidad de la industria local, impul­saran en Chile el desarrollo de un modelo de desarrollo sostenible propio a nuestra realidad.­

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