BERNARDITA PRIETO – ESPECIE Y ESLABON DEL PAISAJE

Bernardita es una mujer lúcida, que se apasiona al repasar su historia, tal como si la estuviera viviendo nuevamente. A través de su relato es capaz de ver y sentir las imágenes que transmite como una descripción vivida en tiempo presente. Ninguna de sus dificultades, que las ha tenido y fuertes, aparecen como demoledoras y, por el contrario, ayudan a explicar su camino. Descubra junto a nosotros las motivaciones vitales de esta connotada paisajista.
Por Sofía De La Barra / Imágenes gentileza de Bernardita Prieto

Bernardita Prieto, junto a sus socias Carolina Zambra y Bernardita de Corral (su hija arquitecto), conforman un equipo con el cual se vincula profundamente en el Paisajismo. Carolina Zambra, se inició junto a ella a los 23 años, y han continuado una vida entera de proceso en la que el estudio, los viajes y la docencia durante 25 años en su taller, han redundado en el respeto y la confianza mutua como base de sus trabajos.

Bernardita estudió en el Instituto Incacea durante los años 60. Desde ésa época el paisajismo ha sido su motor de vida. Conocida como una “todoterreno” por sus amigos, destaca en su formación la impronta regalada por la actitud siempre positiva de sus padres, en el sentido de enfocar cualquier iniciativa en su vida como la más importante y donde siente genuinamente que debe ser lo mejor de ella lo plasmado en cada desafío, y sobre todo que se es capaz siempre; esto coloca al fracaso en un lugar que nombra como “posibilidad”.

SU INSPIRACION Y SU PROCESO

Jardines y parques en emplazamientos muy diversos alimentan sus imágenes. Volcanes, cerros, microclimas, agua, fuego, o una solitaria especie autóctona sirven de inspiración para crear miradores, puntos de encuentro, caminos y detenciones que regala y plasma desde su observación.

Trabaja en los grandes proyectos desde la obra gruesa, por lo que se hace evidente que para ella la arquitectura del paisaje no es un trabajo menor. Pues la visualiza como el punto de encuentro entre la obra del arquitecto y el entorno, los que el espectador completa con su observación.

La plantación, piscinas, el riego, y muchos otros elementos, representan el detalle técnico de su construcción; los que ella utiliza en forma magistral desde una génesis creativa y sensible con los entornos que le toca intervenir y donde reconoce como primordial a su equipo en el resultado final. Sumado a esto, la iluminación es un punto central, focal y “mágico” en sus propuestas, recurre a ella como una herramienta natural y a la mano para destacar cualquier proyecto, claro que sin rehuir a la tecnología lumínica como un recurso indispensable en su quehacer.

Bernardita no deja ir los jardines hasta tres años después, en algunos casos, tiempo en que los supervisa y observa en su crecimiento y en que les sigue dando forma hasta que el proyecto se concreta. Inclusive, en algunas ocasiones, sigue vinculada a lo menos una vez al año a ellos, asesorando diferentes aspectos del proyecto compuesto por “seres con vida propia” expuestos al clima y al cambio natural. De ello se desprende que para esta profesional todos los proyectos son importantes, “desde una jardinera de departamento, hasta un parque de diez hectáreas”, tal como argumenta. En todos ellos, son los aspectos creativos y emocionales el vínculo que declara como el más relevante. El proyecto para un parque en Santa Cruz con especies de más de 200 años, acompañó un proceso psicológico y físico muy fuerte durante el 2007, instalando en esta mujer deportista e intensa que sustenta la convicción de vivir cada instante y minuto como un regalo. Si antes gozaba su trabajo hoy lo hace mucho más, gracias a la conciencia de que su labor es la energía que la sostiene y la alimenta.

Casas particulares y hoteles, forman parte del abanico de proyectos que desarrolla desde Valterra. Allí Bernardita ofrece de modo gratuito el servicio de asesoría y proyecto para quienes adquieran sus exclusivos muebles desarrollados gracias a sus tres talleres de madera, fierro y piedra; a través de los que logra ejecutar las soluciones adecuadas a las necesidades de sus clientes.

Su tienda, surgió hace diecisiete años como complemento a sus proyectos de paisajismo; ya que muchos de sus clientes señalaban la necesidad de encontrar accesorios para sus jardines. De este modo Valterra ayuda de forma integral a sus propuestas espaciales, en las que instala su visión particular como referente de una totalidad más allá del paisaje. Porque “parques y jardines no se completan sólo con plantar”, afirma con seguridad.

Dirige su tienda Valterra junto a sus tres hijos, Andrés, Catalina y María Virginia. Ellos, a quienes califica de verdaderos “motores” de esta aventura, se han convertido en socios eficaces a la hora de visitar clientes y asesorarlos en la adquisición de mobiliario para diversas ambientaciones, tanto en exterior como interior.

SU ESPERANZA

Para Bernardita las industrias, a partir de un proyecto que actualmente desarrolla, deben hacer un aporte en sus emplazamientos de manera de contribuir e incorporar el paisaje y las áreas verdes a una ciudad “al debe” en lo referente a pulmones verdes.

Son muchísimos los proyectos importantes los que ha desarrollado a partir de su oficina, pero para ella es difícil mencionar alguno ya que son todos igualmente relevantes. En Pirque, donde ubica su vivero en tránsito, al-macena especies que son traídas principalmente de distintos viveros del Sur, y desde allí las toma para los proyectos en los que plantará “ojalá” especies longevas que le recuerden que ella es sólo un eslabón en la historia.

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