ORIANA PONZINI

A pesar de haber comenzado su carrera de arquitecta investigando la eficiencia energética en la arquitectura local, el tema de la luz fue poco a poco cautivando a Oriana Ponzini. Hoy, con decenas de proyectos a su haber, todavía se emociona cuando mira la Inmaculada Concepción sobre el San Cristóbal radiante e imponente sobre Santiago.
VIRGEN INMACULADA CONCEPCIÓN, Cerro San Cristóbal.
Entrevista: Paula Aguirre

Eres arquitecta ¿Cuándo y cómo comienza tu vínculo con la iluminación? 

En mis inicios hice arquitectura solar, me dedique a temas relacionados con la eficiencia energética particularmente en el aspecto térmico.

¿Eso cuando temas como la eficiencia y sustentabilidad eran todavía lejanos en el contexto local? 

Sí, hace mucho tiempo, estamos hablando del año ochenta. En esa época, estimo que el año 81, organicé con Pedro Sarmiento un seminario en el Colegio de Arquitectos. Se llamó el primer seminario-taller del uso eficiente de la energía solar en la arquitectura. Posterior a eso me fui a vivir a Inglaterra donde hice un master en la Bartlett School of Architecture. 

¿A Bartlett fuiste con la idea de estudiar eficiencia energética o el tema se te abrió una vez instalada allá? 

Yo estaba casada, tenía tres hijos y me puse como condición para partir a Inglaterra hacer un postgrado. Estaba dispuesta a irme siempre y cuando pudiera estudiar sino no había viaje. Con mi familia nos instalamos cerca de Oxford, en Wickley, y yo viajaba tres veces a la semana a Londres a estudiar, conmutaba algo muy usual entre los estudiantes ingleses. 

Respecto a tu pregunta, cuando partí desde Chile no tenía clara mi vocación por la iluminación pero sí sabía que quería estudiar algo en relación a la arquitectura solar y la eficiencia energética. Lo primero que pensé fue en la Architectural Association pero estando allá un amigo me sugirió ir a conocer la Bartlett School of Architecture una de las mejores universidades inglesas, considerando que ni Oxford ni Cambridge cuentan con escuelas de arquitectura. Lo primero que me aclararon en la Bartlett fue que ellos no hacían arquitectura solar propiamente tal sino que abarcaban el entorno completo en la disciplina de ingeniería ambiental. La idea era trabajar con todos los fenómenos medioambientales que afectan a la arquitectura, en consecuencia la malla incorporaba cursos de iluminación, acústica térmica y un poco de sicología de la percepción, entre otros. 

El equipo de la escuela entrevistaba a muchísimos postulantes y a ellos les interesó mi caso en particular para acceder a una beca diseñada para mujeres profesionales con hijos menores de cinco años, categoría en la que calzaba a pesar de no ser inglesa. Apostaron y confiaron en mí. La idea de fondo de la beca era abrir posibilidades para que las mujeres se especializaran, y permitir con ello una mayor libertad de horario en el trabajo. Estoy hablando del año 85, ya en ese momento se estaba planteando la especialización como una posibilidad real y concreta de darles libertad a las mujeres para ser madres.

¿Planteaban la especialización como un medio para trabajar independiente?

Claro, o freelance. 

¿No se te generó un conflicto con el hecho de que te propusieran ingeniería ambiental en vez tu interés inicial, la arquitectura solar? 

Lo que pasa es que les encontré toda la razón. Me pusieron un ejemplo bien simple, yo podía diseñar el mejor invernadero de colector solar para una vivienda pero si estar ahí era por ejemplo, altamente deslumbrante desde el punto de vista visual o bien muy molesto desde el punto de vista acústico mi diseño dejaba de ser eficiente. Ellos eran de la idea de que tú no puedes decir si una arquitectura es buena o mala si no sabes cómo se comporta en la vida real y ese comportamiento es algo que se puede medir previo a la construcción. Se puede medir con precisión como se va a comportar un espacio con respecto a la reverberación, a la luz, a la renovación de aire, al confort visual y muchos más aspectos. 

Con la plataforma que te dio el máster podrías a haber enfocado tu disciplina a muchas áreas distintas ¿Que hizo que te decantaras finalmente por la iluminación? 

Cuando recién volví a Chile hice asesorías térmicas y acústicas, sin embargo en este país la gente no paga por aquello que no ve. El confort térmico no es algo que se pague y mucho menos el acondicionamiento acústico. 

Probablemente en la actualidad si se le asigna cierta importancia.

Sí, pero te estoy hablando de hace muchos años atrás. Quizás los teatros son el único espacio en que el diseño acústico ha jugado desde siempre un rol fundamental.

Hace dos números atrás publicamos el proyecto Teatro del Lago en Frutillar y quedamos muy sorprendidos con la finura en su diseño acústico. 

Ese proyecto es una joya desde el punto de vista acústico pero es “la joya” que se ha construido en mucho tiempo en nuestro país. Ah, hace poco visite el Teatro Las Condes y también me pareció que tenía una acústica estupenda. 

Sí pero se trata de una acústica técnicamente asistida, electroacústica. 

A mí me tocó, en la época en que estudiaba en Inglaterra, visitar el acondicionamiento del Royal Art Performance en las salas del South Bank Hall en Londres. Estaban proyectadas con electroacústica y cuando caminabas por el entretecho de las salas estaba todo lleno de botellas que funcionaban como resonadores, muy impresionante. 

Ahora respecto a mis inicios como asesora acústica y térmica debo reconocer que a mí me fue cautivado de a poco la luz quizás por el mismo hecho que recién te mencionaba, es algo que se ve. Proyectar la iluminación y luego ver el proyecto encendido es muy satisfactorio. El otro día venia caminando por Providencia y mire la Virgen del San Cristóbal y de verdad que me emocioné. 

¿La iluminación de la Inmaculada Concepción es un proyecto de esta oficina? 

El proyecto original era de Pat Henry, ellos pusieron leds de colores y la virgen nunca estaba blanca del todo, por lo que se estimó que había perdido presencia urbana. A nosotros se nos encargó la reinstalación del proyecto. Trabajamos con leds ópticos muy concentrados para lograr una luz blanca y de paso logramos disminuir considerablemente el consumo energético. 

Me llamó la atención al visitar el sitio web que entre los proyectos en desarrollo se encontraba por un lado el interior de la biblioteca del GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral) y por otro la iluminación del Buque Esmeralda. Mientras uno requiere de una iluminación más bien pareja y eficiente el otro es prácticamente un trabajo escenográfico ¿Cómo se trabaja para enfrentar proyectos de naturalezas tan diversas? 

En la oficina somos ocho profesionales lo que nos permite enfrentar múltiples proyectos a la vez. Es cierto que los proyectos que mencionas tienen un carácter muy distinto, y yo creo que como oficina sabemos adecuarnos a la realidad de cada proyecto, respondemos a lo que yo llamó el “alma” del proyecto y eso nos identifica. Como somos capaces de iluminar el Buque Esmeralda, con las dificultades que conlleva proyectar un sistema que se monta y desmonta al llegar a puerto, somos también capaces de entender que al iluminar un hospital la prioridad es el confort del paciente o que al iluminar la Biblioteca de la Universidad Diego Portales la prioridad es la eficiencia energética para obtener una certificación Leed. Creo que la clave está en tener la flexibilidad suficiente para enfrentar los distintos encargos. 

Dentro de la diversidad de proyectos hay algunos cuyo manejo de la luz es más vistoso y otros menos visibles pero igualmente desafiantes. En ciertos casos la luz debe ser casi imperceptible, precisamente el hecho de que no se vea significa que funciona bien. Aunque existan proyectos que son hitos urbanos y otros que no los ve nadie cada uno tiene un requisito particular que hay que saber descubrir para enfocar el trabajo. Actualmente estoy desarrollando un parque en Colina para la Fundación Mi Parque. En ese proyecto en particular se busca eficiencia energética y seguridad, características muy distintas a lo que se persigue cuando te piden diseñar por ejemplo la iluminación del jardín de la Embajada de Estados Unidos. Ambos son exteriores pero su fin es muy distinto y ahí entra en juego la capacidad de un equipo de descubrir el leit motiv del proyecto. 

¿Cómo se organiza el sistema de trabajo en la oficina? 

Idealmente comenzamos a intervenir en etapa de anteproyecto de manera que la iluminación que de lo mas incorporada posible a la arquitectura misma. Mientras menos se vean los equipos mucho mejor y más lindo el efecto. 

Cada vez que llega un encargo nosotros observamos detenidamente la arquitectura. No es lo mismo iluminar un hotel estilo francés que uno minimalista, son de carácter, estilo y épocas distintas. Tenemos que hacer, mediante la iluminación, sentir cómodo a los pasajeros de ambos proyectos. En el primero por ejemplo el pasajero puede preferir que nadie lo vea y en el segundo es probable que el pasajero quiera mostrarse ver y ser visto en un lounge y terraza espectacular. 

¿Qué clase de proyectos son los que más desarrollan en la oficina? 

Centros comerciales son lo que más estamos trabajando en la actualidad, ahora tengo que aclarar que esto es exclusivamente porque se ha dado así nosotros no salimos a buscar proyectos sino que nos llegan. 

Respecto al desarrollo técnico en Chile ¿existe disponibilidad de equipos de primera línea? 

La industria chilena propiamente tal no está muy desarrollada, sin embargo, vivimos en un mundo global en que si quiero un equipo que se fabrica en Checoslovaquia es posible disponer de él acá en el transcurso de cuarenta días.

Hace años cada vez que viajaba a ferias traía unos bolsos gigantescos con catálogos pero actualmente uno escribe en internet “lámpara con pétalos de cristal rosado” y en un segundo sabes exactamente quien la fabrica como accedes a ella y en cuanto tiempo. Respecto a la tecnología actual lo que desde mi punto de vista es fundamental son los sistemas de control, tú no puedes hacer un buen proyecto de iluminación sin un buen sistema de control, es esencial para otorgarle flexibilidad a los proyectos. 

¿Cuando hablas de sistemas de control a que te refieres exactamente? 

Me refiero a los sistemas mediante los cuales tú agrupas los encendidos para regular los niveles de iluminación y crear escenas de luz distintas. Por ejemplo esta misma sala puedes dejarla mediante tres clics full luz, a media luz o a un cuarto de potencia.

Los sistemas de control sirven también en el tema de la eficiencia. Actualmente en este país no se aprovecha para nada la iluminación natural, hay edificios que permanecen totalmente encendidos a pesar de que existe aporte de iluminación natural y esto ocurre precisamente porque no se ha incorporado masivamente el uso de sensores de luz natural que regulan el aporte de luz artificial de acuerdo a la luz exterior que entra. Hoy en día estos sistemas son un must en otros países, no solo porque permiten ahorrar energía en la iluminación, sino porque también permiten bajar los consumos de aire acondicionado que se elevan producto del calor que genera la luz encendida. 

¿Cuáles son las diferencias porcentuales entre gastos de iluminación versus climatización en un edificio de oficinas estándar? 

Los porcentajes en oficinas no los manejo con precisión pero por ejemplo en un centro comercial la iluminación no supera el 15% del consumo total. Cuando a veces no hacen hincapié en que debemos ser eficientes hay que ser realistas podemos bajar los gastos en un 10 o 15% pero de ese 15% total. Antes la iluminación era más importante desde este punto de vista pero con la cantidad de artefactos eléctricos que conforman actualmente a un edificio su relevancia es bastante menor. Como te mencioné antes esa incidencia sí tiene cierta relación con el aire  acondicionado y por lo mismo estimo que al hablar de eficiencia se debe hacer desde una perspectiva integradora. 

Si bien los centros comerciales son los proyectos que con más frecuencia llegan a esta oficina ¿cuáles son los que más los entusiasman como equipo? 

A mí personalmente el tema del patrimonio es algo que me gusta mucho. Al iluminar un edificio patrimonial el proyecto adquiere una trascendencia más allá del edificio mismo puesto que se pone en valor parte de nuestra cultura e historia. En la oficina trabajamos por mucho tiempo con el grupo Enersis en el proyecto “Iluminando Iglesias al Sur del Mundo.” A ellos les decía que cuando tú entras a una comunidad pobre como Putaendo y les iluminas su edificio les ayudas a elevar su autoestima y les abres la posibilidad de utilizarlo no solo como iglesia sino que como salón multifuncional. Este tipo de proyectos otorgan una dinámica de cuidado del pueblo que tal como una semilla pronto empieza a irradiar a su entorno inmediato. Debo reconocer que los diez años que duró la iniciativa fueron muy satisfactorios, nuestro último proyecto y que remató la experiencia fue la Virgen del San Cristóbal. 

Desde tu punto de vista ¿cuáles son las claves de la buena ejecución de un proyecto de iluminación? 

El éxito de un proyecto tiene varias etapas, para empezar hay que saber mostrar el trabajo, entregar un buen plano, es la herramienta para mostrar el proyecto al cliente, al arquitecto y al constructor. En segunda instancia el constructor debe comprar los equipos adecuados y por último el maestro en la obra tiene que saber instalarlos de la forma propuesta. Osea del dicho al hecho hay mucho trecho.

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