CONCURSO CENTRO PARA ADULTOS EN TORRELAVEGA CANTABRIA-ESPAÑA

Los límites de las ciudades así como los encuentros de diferentes tramas y tejidos siempre han sido un punto de reflexión muy recurrente en el proceso urbanístico. La arquitectura es el instrumento adecuado para dar entidad y carácter a los márgenes indeterminados de la ciudad.

MEMORIA: ZOOCO ESTUDIO

Un arroyo, un parque, un cruce de calles y un talud verde conforman un no-lugar que ha de dar respuesta y sentido a este particular nudo. Esta premisa, unida a la necesidad de generar un espacio público de calidad, nos da las suficientes pistas para abordar una solución capaz de satisfacer todos los condicionantes.

Nuestro centro educativo se muestra como un objeto de acuerdo entre las diferentes características del lugar. Un objeto moldeado por las necesidades de alineación o retranqueo que los agentes de contorno necesitan. Dos tipos de espacios públicos, uno verde y otro urbano, entran en contacto bajo el centro educativo, configurando un progresivo tapiz sobre el cual el edificio propiamente dicho configura alineaciones y campos de visión.

El lugar de acuerdo propuesto acoge, por un lado, la prolongación del parque Miravalles: una considerable extensión de parque que penetra hacia la ciudad, dibujando un límite progresivo y gradual; por otro lado, desde el cruce de la calle de la Llama y Gervasio Herreros, la ciudad avanza en dirección contraria, conduciendo al peatón hacia la naturaleza. Es en este encuentro, en el cual el proyecto ha de alcanzar su grado máximo de compromiso y sutileza.

El edificio configura una cinta que se pliega y quiebra a lo largo de toda la parcela. De esta forma el centro abraza el lugar y delimita su posición respecto a los condicionantes exteriores.

Con el fin de dar continuidad a dichos espacios públicos, el movimiento de la cinta también se produce en sección; se distancia más menos del suelo público en función de las necesidades de continuidad que el entorno requiere.

De esta forma, al cobijo del centro educativo, dos lugares de diferente carácter –uno perteneciente a la ciudad y otro al parque– configuran un espacio de transición público.

PROGRAMA Y CIRCULACIONES

El esquema de funcionamiento del centro toma su origen en la tipología clásica educativa: sección = circulación + aulario. Esta sección tipo es extruida a lo largo de la directriz de la cinta, conduciendo a la misma a lo largo de todo el solar. A diferencia de  la tipología clásica antes mencionada, en este caso la circulación no tiene un límite físico, no existen fondos de “pasillo”. Se introduce así la cualidad de que el edificio sea recorrido de manera continua, sin principio ni fin, posibilitando siempre la accesibilidad a cualquier uso del centro desde dos direcciones diferentes.

Con el fin de evitar circulaciones excesivas, en el límite sur de la parcela, se produce un pliegue de la misma conformando así el nudo principal de comunicación del centro. Todo el programa del centro (docencia + administración), a excepción de los usos que requieren un acceso independiente y un contacto más directo con la ciudad, se encuentran ubicados en el interior de la cinta.

Bajo ésta se extiende la plaza pública, con el edificio configurando los fondos a modo de plaza porticada. Es aquí donde una serie de volúmenes translúcidos aportan actividad y uso directo a la ciudad. Biblioteca, cafetería y ludoteca serán los motores que acerquen al público al uso y disfrute del centro y la plaza. Los recorridos entre estos usos tienen la ventaja que siempre se producen bajo techo, al resguardo de la habitual lluvia propia de la zona.

GEOMETRIA Y CONSTRUCCION

Las trazas geométricas y estructurales del centro surgen del acuerdo de las alineaciones de la trama urbana y la del parque. Mediante una estricta modulación de 5×5 metros (idónea para el aparcamiento subterráneo proyectado). la cinta descansa sobre un constante ritmo de pórticos metálicos. Se pretende así dotar de ligereza a las zonas porticadas de la plaza.

Constructivamente el centro se define como una estructura ligera: pórticos compuestos por pilares metálicos HEB 160 y vigas formadas por dos UPN 350 soldadas en cajón. Los forjados se ejecutan con chapa colaborante y posterior hormigonado.

Los cerramientos se proponen en dos pieles. Una exterior, constante y luminosa, compuesta por vidrios climalit con butiral interior y carpinterías de aluminio. Otra interior, ubicada en las zonas más desprotegidas y necesitadas de protección solar, compuesta por lamas practicables de aluminio con guía superior e inferior.

En cuanto a la estructura de los dos sótanos del aparcamiento, se proponen muros de contención de hormigón armado y pilares y losas aligeradas en sus forjados. En el forjado entre planta baja y primer sótano se prevé una capa de terreno de entre 40 y 50 cm para la plantación de árboles. La intervención pretende, en todo momento, entender la esencia del enclave como un encuentro de tejidos urbanos de naturaleza muy diferente, una trama urbana y un manto vegetal. Se busca generar una transición gradual entre estos dos ámbitos de forma que se mezclen entre sí desdibujando el límite tan dramático que presentan en la actualidad.

Para esto planteamos un edificio que se eleva sobre la cota de calle mediante pilares, mimetizándose con la vegetación del parque y liberando totalmente la planta baja. Se produce así una transición entre la ciudad y el parque generando un nuevo lugar, una plaza urbana que se transforma en plaza vegetal gradualmente, hasta llegar al corazón del parque Miravalles.

Se pretende con esta actuación ofrecer a la ciudad el máximo espacio libre para el disfrute de los ciudadanos, a la vez que el Centro de Mayores goza de una ubicación privilegiada, en altura, entre las copas de los árboles, haciendo de estas un elemento arquitectónico más que configurará los espacios interiores. Asimismo, el edificio se diluye entre ellas, perdiéndose la gran diferencia de cota existente entre el solar y el entorno de Miravalles. Se busca mediante esta propuesta una conexión íntegra del espacio.

El acceso al aparcamiento bajo rasante se plantea desde la calle la Llama, situada al oeste del solar, de manera que los movimientos de acceso o salida de tráfico rodado no interfieren en los flujos peatonales entre el núcleo urbano y el nuevo parque.

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