El puente Kurilpa sobre el río Brisbane, Australia, tiene dos buenos motivos para ser considerado un referente mundial en temas de sustentabilidad. Primero porque desde su inauguración el 4 de octubre de 2009 ostenta el título del puente pedestre más largo del mundo. Segundo porque la energía necesaria para su iluminación esta suministrada por un innovador sistema de paneles solares.
Por Paula Aguirre, arquitecto.
El río Brisbane, sobre el que se ubica el puente Kurilpa, atraviesa la ciudad del mismo nombre y es el río más largo del sur-este de Queensland. El puente conecta con una estructura de 470 metros de largo por 6,5 de ancho el “Kurilpa Point” al sur de Brisbane desde un costado de la recientemente inaugurada Queensland Gallery of Modern Art, con Tank Street. Todo en el distrito central de negocios de la ciudad.
El proyecto se enmarca dentro de las celebraciones del aniversario 150 de la localidad de Queensland. Ha sido, desde su inauguración, motivo de celebración masiva por parte de los habitantes. La estructura viene a suplir una creciente demanda de vías para transeúntes y circuitos de bicicleta en una ciudad con un centro financiero activo y una periferia cada día más extensa. Se espera una afluencia de 36500 personas atravesando el puente cada semana.
El “Kurilpa Bridge”, se define como una “pedestrian separation structure”. El concepto se utiliza para nombrar aquellas infraestructuras que expulsan a los peatones de las vías automovilísticas. Las infraestructuras de separación dividen espacialmente los espacios destinados a los distintos tipos de usuarios. Los peatones quedan por lo tanto ubicados sobre o bajo las vías automovilísticas. En el caso especifico del Kurilpa, el puente es de uso exclusivo de peatones y ciclistas quedando absolutamente excluido el automóvil. Es requisito fundamental para este modelo de infraestructura el fácil acceso, el Kurilpa lo resuelve mediante rampas helicoidales que conectan la estructura a tierra firme.
El puente no solo cumple con conectar dos puntos de la ciudad de Brisbane sino que además cuenta con áreas de descanso, plataformas de relajo con extensas vistas y un canopy que cubre el largo completo de la estructura.
Históricamente los puentes han sido una fuente de innovación tecnológica y son fundamentales para la evolución de la ingeniería y el Kurilpa no se queda atrás. Propone desafíos en un ámbito estructural y en un sistema de energía propio.
El escultural puente rememora con sus puntales y tensores las cuerdas y astas de barcos de navegación. Su estructura se construye con múltiples mástiles de acero suspendidos por un delicado sistema de tensores. El puente toma como principio estructural la transegridad. El sistema desarrollado a mediados del siglo pasado por el ingeniero norteamericano Buckminster Fuller, creador de las cúpulas geodésicas, consiste en establecer sinergia entre la tensión equilibrada, los cables, y los elementos decompresión, los puntales. El principio genera una estructura estable y resistente, no obstante muy ligera. El mayor desafío se centró en el montaje del Kurilpa. La transegridad requiere de la estructura completa para auto soportarse por lo tanto las partes de la estructutura se montaron prácticamente prefabricadas.
Para resaltar las atractivas formas del puente se proyectan múltiples efectos lumínicos nocturnos que se suceden como una danza. La electricidad que las permite proviene de energía solar. El sistema de Leds se alimenta de 84 paneles solares que en conjunto son capaces de generar 100KWh diarios y un promedio anual de 38MWh. El sistema de paneles provee el 75% de la energía requerida para iluminar el puente en su capacidad máxima. Sin embargo en la mayoría de las configuraciones lumínicas posibles el 100% de la iluminación es provista por los paneles solares. En caso de un exceso de producción energética esta es otorgada a la red principal, dando otro motivo más para pensar en el Kurilpa como un puente medioambientalmente amigable.
