ARQUITECTURA EN SINCRONIA – MARCELO BUDNIK

Uno de los fenómenos más significativos de nuestra era es el caudal de información disponible y el avance en los estudios y por lo tanto mayor conocimiento de infinitos temas, como por ejemplo el arte y la arquitectura, contemporánea o histórica.
Por Marcelo Budnik, arquitecto 

No erramos al afirmar que es factible conocer más de la obra de Leonardo da Vinci y sus contemporáneos, que ellos mismos en su época, especialmente en términos morfológicos: en tiempo real podemos observar, estudiar, comparar y por ende nutrirnos de ejemplos arquitectónicos pertinentes al desafío que hoy enfrentamos en ese campo. 

La obra de arquitectura es y debiera ser la sincronía de requerimientos y condiciones culturales, técnicas, económicas y ambientales no sólo en lo relativo a aspectos cuantificables en lo pragmático, si no místicos en lo cosmológico y universal. Sin duda el emplazamiento tiene que ver con la causalidad. 

En la medida que una obra arquitectónica logre una mayor armonía con el micro y macro cosmos, resultará en un equilibrio entre nuestro interior y exterior. Así, la arquitectura (obra de arquitectura) es más rica cuando en ella conviven la máxima cantidad de consideraciones materiales, conceptuales y místicas. 

Ciencias como el Vastu y el Feng Shui, los aspectos astrológicos y psicológicos del cliente y los potenciales moradores son ingredientes de vital importancia a considerar ya que contribuyen a mejorar los resultados en formas insospechadas. Es fácil comprobar cómo los postulados y directrices propuestas por estas ciencias son por lo general coincidentes con los buenos oficios. 

La naturaleza posee formas y proporciones predilectas que se repiten y recrean en un sinfín de manifestaciones, y el estudio de esta causalidad ciertamente nos entrega información valiosa en el proceso creativo. Flores, copos de nieve, moluscos, cristales y huracanes poseen una geometría particular. La recta es un capricho del hombre y la tecnología en la actualidad nos permite apartarnos cada vez con mayor facilidad de este simplismo utilitario. 

De hecho, la pugna entre racionalismo de Le Corbusier y el naturalismo de Frank Lloyd Wright está más vigente que nunca. Pitágoras, Euclides, Pacioli, Fibonacci nos anticiparon a partir de la matemática y la geometría a racionalizar las formas de la naturaleza, y Gaudí con las espirales logarítmicas y su sentido innato del volumen y la geometría nos anticipó el alma de la naturaleza. 

Se puede hacer una analogía de este concepto “ la arquitectura es música congelada” (…) en un período determinado la historia de las artes tuvo una evolución casi lineal hasta el modernismo, influenciada por la visión racionalista y filosófica de la sociedad y sus instituciones de poder y la posición del hombre frente al mundo. Lo anterior, hasta la inevitable ruptura del dogma académico, dando lugar a una mezcla natural entre culturas y expresiones individualistas. 

La arquitectura irá siempre de la mano con la evolución del hombre y, por lo mismo colisionarán en distintos aspectos. Por una parte, debido a la lucha del individualismo, del yo, que pongo fe en que dejará un día de ser impedimento para una armonización global y que, incluso tras cualquier proceso apocalíptico renacerá en una opción más pura y tolerante con el entorno. 

Lo que está en juego es la capacidad del hombre para elegir bien. Lamentablemente sufriremos las consecuencias de nuestra falta de criterio y respeto por el medio ambiente, usando las energías en forma irracional y devastando el planeta. 

Hoy día ya no hay excusas: el acceso al conocimiento de las contingencias universales, el desarrollo de la tecnología junto al manejo digital es tan poderoso, que hoy podemos situar gráficamente un edifico en la tierra y en el cosmos, variar sus proporciones, editarlo, y observarlo en 3D en forma instantánea. Hacer grupos de trabajo on line con gente que está al otro lado del planeta y publicar al cliente para que lo recorra espacialmente con facilidad, de manera de hacerlo participar en la toma de decisiones respecto de su propio bienestar y el de su entorno. 

Espacio-Aire-Fuego-Aire-Tierra son fuerzas siempre presentes en el universo y en nosotros mismos. Nuestras obras de arquitectura son un intermedio entre nuestro micro cosmos y el universo y deben estar armónicamente dispuestas para generar sincronía entre el ser humano y la naturaleza que habita.

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