PERFIL JORGE IGLESIS

Entrevistamos a Jorge Iglesis socio fundador de la oficina Iglesis y Prat Arquitectos, que ha desarrollado grandes obras y que han contribuido a una sólida y renovada imagen – país. Piensa y siente una obra desde una perspectiva espacial, donde convergen inspiración personal y una particular sensibilidad del compromiso social como variables compositivas características. Su oficina ha ganado un importante número de concursos públicos, reflejados en obras que hoy son verdaderos íconos de las ciudades donde se emplazan.

 ¿Por qué la Arquitectura Pública es el tema de aplicación sostenido en tu trabajo? 

Por dos razones, primero porque nos apasiona la realización de la Arquitectura Pública, que marca el camino y es el reflejo de lo que un país piensa sobre sí mismo. En eso está la arquitectura pública, puede haber arquitectura comercial de muy buen nivel pero no es lo mismo, es más bien una cosa de tendencias y un asunto de mercado, pero en la cosa pública esta la idiosincrasia y el sentido profundo del significado del país como proyecto de futuro y la segunda razón poderosa es porque no tenemos clientes privados, nos gustaría hacer algunos edificios para “la venta” pero somos ya una oficina con etiqueta de “lo público”. 

¿Cómo se representa el tema de la Arquitectura Pública y de que manera contribuye según tu opinión al desarrollo de una imagen-país? 

En mi opinión la construcción de una cultura propia y contemporánea se hace a través de la arquitectura y del modo como hacemos nuestras ciudades, de la vida en común y de la ciudadanía en definitiva. Son espacios públicos los que albergan nuestra manera de interpretar y transformar el entorno. Son símbolos de nacionalidad que conviven con la literatura y las artes, son imágenes de una comunidad en sus paisajes y tiempos. 

La Arquitectura Pública da cuenta de la representación de lo público, es propiedad de todos y está abierta a la comunidad. Es también un proyecto político, en términos de acuerdo para el gobierno de la ciudad y la conformación de los lugares para la ciudadanía. 

Dentro de la globalización cultural que padecemos debemos considerar como ventajoso cualquier perfil que nos identifique y que nos permita participar por un camino propio y reconocible, desarrollarlo y mantenerlo, es en alguna manera y medida, crear desde nuestra propia realidad aportar y no solo recibir. 

¿Cómo consideras el desarrollo e identidad para la arquitectura actual en nuestro país, desde el punto de vista de la contribución a esa idiosincrasia, a esa identidad? 

A diferencia por ejemplo de la arquitectura desarrollada en la época de la dictadura militar, que no marcó ningún camino, actualmente se ha contribuido enormemente al desarrollo de una Arquitectura Pública de buen nivel desde dos puntos de vista: primero por el “espesor conceptual de la propuesta”, por ejemplo, desde las primeras bienales de arquitectura a lo que se muestra ahora hay una propuesta conceptual más profunda, una arquitectura que es contemporánea y a la vez propia y que tiene identidad regional. Ahora se podrá o no estar de acuerdo con algunas obras, pero son más comprometidas, hay más calidad de diseño, no cabe duda la arquitectura chilena está pasando por un muy buen momento. 

Por otro lado, está el tema del manejo constructivo técnico-profesional de las obras si comparas las cosas que se construían en los ochenta a como se construye hoy día, como las oficinas estamos detallando los proyectos, la diferencia es notable y tiene que ver con el desarrollo tecnológico y la preocupación por el detalle. Las estaciones de Metro que se construían en los setenta y ochenta eran temas de ingeniería, la baranda era por ejemplo un tubo soldado a la pared. Hoy se diseña una baranda con montantes de aluminio, herrajes de acero fijan el cristal y el pasamanos es ergonométricamente estudiado. Los arquitectos estamos en este tema. 

Los edificios que pueden ser de un muy simple partido volumétrico espacial, como la torre de la CCU donde la calidad estuvo en cómo se diseñó y como se hizo. 

¿Cómo se mantienen los arquitectos actualizados a la luz de los continuos cambios?

A través de los concursos fundamentalmente, el concurso es una especie de seminario de profundización en distintos temas, estamos metidos en los hospitales, en las municipalidades, en las estaciones del metro, en los estadios y el concurso obliga estar estudiando y investigando. Como Iglesis Prat Arquitectos tenemos una fortaleza en el manejo de los concursos, sabemos cómo hacerlos, como organizarnos y nos va relativamente bien pero la verdad es que perdemos mucho más de lo que ganamos, aunque la imagen es que nuestra oficina gana muchos concursos. Es importante también saber perder y aprender de ello. 

¿Cómo se plantean frente a los concursos, como se ganan estos concursos? 

En nuestro medio existen profesionales con la misma formación, oficinas con la misma dedicación en tiempo y trabajo, los mismos equipos, los mismos programas, pero creo que la clave está en ver más lejos, en descubrir lo que los demás no vieron y dejaron pasar. Cuando el arquitecto Von Spreckelsen gana el concurso del Gran Arco de la Defensa en Paris, recuerdo haber visto un libro titulado “los 478 proyectos para el arco de la defensa”, entre tantos competidores explica su proyecto en forma bastante simple: Aunque el concurso era para rematar el gran eje urbano, explica que no había que cerrarlo sino celebrarlo, dejar que pasara y que otros sigan celebrándolo, Entonces idea el gran arco allá. Este es un caso típico donde se vio más allá. Cuando ves esos grandes concursos, bien jurados, con buenos proyectos dices, “esto es lo que había que hacer”. Esto era! y para ver más lejos es necesario, mayor aplicación y sensibilidad en el análisis, una reflexión profunda sobre el programa, discusión, intercambio de ideas, el estudio de alternativas, pero el plan es ver más lejos para dar en el blanco. 

¿Te inspiras mucho en el orden geométrico para proyectar tus edificios? 

Pienso que la geometría es el secreto de la arquitectura tienes que conocerla, manejarla, para después poder reírse de ella. Hay arquitectos que se sientan en la geometría porque ya la entienden y manejan. Es como Les Luthiers que tocan música clásica magníficamente por eso tocan en un calefont o en un WC sin problemas, o hay gente que dice, estos monos de Picasso los habría hecho mi hija de seis años, pero el maestro los hizo porque viene de vuelta de todo. 

La geometría yo la entiendo como al servicio del espacio y esto ha quedado un tanto olvidado, sobre todo por el tema del computador, porque dibuja tan rápidamente y todo queda terminado. La concepción arquitectónica a través de la generación e idealización del espacio resulta fundamental. La primera idea que uno tiene debe tener de un edifico es del espacio del edificio, y en ese espacio está el sentido profundo de la obra, más que en la forma y el material. La forma, la geometría y la materialidad son llamadas después para formar ese espacio. Los arquitectos somos de los muy pocos profesionales sino los únicos que trabajamos con el espacio como materia prima. Y la idea es hacer buenos espacios que resulten de ahí buenas formas, buenas materialidades, no me cabe duda que en la casa de la cascada Lloyd Wright tenía la idea de cómo tenían que ser esos lugares, esos espacios antes que ninguna forma. 

Se dice reinterpretar la tipología arquitectónica de un sector, como por ejemplo en los proyectos de la Pérgola de las Flores y Tirso de Molina ¿cómo conversa esa reminiscencia que hay de un barrio típico como es Recoleta, con la presencia nueva de un edificio contemporáneo? 

Efectivamente se trata de emplazar felizmente la obra en su entorno, o sea, poder entender hasta que punto se puede recoger las tipologías del lugar y hasta que punto debes realizar nuevas propuestas, porque la ciudad es algo vivo y cambiante, porque sino estaríamos todos viviendo todavía en casas de adobe con techos de tejas. En ese sentido ese sector, proponía fachadas continuas, uso de albañilería, horizontalidad, ochavos en las esquinas, celebran mucho la esquina, que es un lugar muy significativo, además desde el punto de vista del encuentro ciudadano las esquinas son muy pivilegiadas. Se trabajo especialmente en el Tirso de Molina el tema de los traspasos, esa es una zona que se circula a través del mercado, por el puente de los carros hacia la vega, hacia el mercado central, por lo tanto es completamente transparente y traspasable, es muy dinámico muy fluido. Otra tarea que tuvimos ahí y que resultó un trabajo arduo e interesante, fue el dialogo permanente con los locatarios y usuarios. 

¿Entonces pensar que los arquitectos a pesar de respetar el entorno, tienden a imponer su estilo y sus soluciones, nos es tan así? 

No es así, y menos en el caso de estos dos proyectos donde el usuario era tan pregnante, los locatarios de la pérgola o del mercado; gente que en los últimos sesenta años está vendiendo en el lugar, que entiende cómo hacerlo, cómo exponer, sabe lo que quiere, por ejemplo las floristas manejan el tema de la sombra, de la ventilación, del aire fresco, donde preparan sus arreglos, por donde llega el material, como escurre el agua. En el caso del mercado por analizar donde pasa la gente, como el locatario quiere que circule el público, desviarlo, atraerlo, detenerlo, la idea que la casera se quede ahí, en fin, consultamos para que los locatarios quedaran más cómodos y conformes, había que escucharlos. Este fue un concurso de ideas y metodología que convocó el MOP y que significaba para llegar a una buena solución definir una manera de acercarse a la propuesta y un camino para desarrollar la mejor solución, desarrollamos ambas propuesta en base a estas consideraciones. 

En torno al sector se han propuesto varios proyectos a lo largo del tiempo. ¿Cómo se produce esta definición definitiva del proyecto que afecta un área tan importante y tradicional de nuestra capital? 

Este es un concurso que llama la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, nosotros participamos y tuvimos la suerte que ganamos. Como arquitectos estamos un poco condicionados por las propuestas y llamados del Ministerio. Hay convocatorias y propuestas mejores (concursos de anteproyectos) y otros peores (concursos de honorarios). Sobre este punto específico y en mi opinión la institución del concurso de Arquitectura, permite la solución más adecuada para el problema planteado y la obtención de un producto de calidad. Los concursos tienen la ventaja enorme sobre la simple elección; el concurso de alguna manera favorece a todos, tanto arquitectos como mandante y usuario, ya que no se opta a priori sobre un proyecto, sino que se elige y al elegir se toma parte y partido en la elección. En general no se elige solamente un proyecto eficaz, racional bien solucionado; se elige una  “arquitectura” es decir una propuesta referida no solo al tema específico sino a una comprensión o entendimiento dela realidad como cosa global. 

¿En tu opinión como funciona el tema de los concursos en Chile? 

La inyección de poder que daría a la arquitectura de nuestro país un acuerdo entre el gobierno, Ministerio de Obras Públicas (o Vivienda) para decidir de manera más integral y profesional las obras públicas por la vía de los  concursos sería notable y en beneficio de todos. Debemos encarar este proyecto y nuestras asociaciones profesionales plantean con decisión esta iniciativa a las autoridades. 

Las condiciones que hemos demandado hace años a las autoridades que las convocatorias sean a concursos de arquitectura anónimos donde se defina por la calidad del proyecto. 

Sin que sea determinante que oficina es, cual es su currículo y aún menos que no sea un factor de elección los honorarios del proyecto. Hoy muchos de los concursos públicos son con honorarios los que resultan determinantes para la adjudicación de los encargos. 

Otra cosa que hemos solicitado reiteradamente es que las bases y condiciones fijadas por el concurso sean razonables. Esto es plazos acorde a la magnitud y complejidad del desafío. Condiciones de entrega más cerca del “concurso de ideas” que el “anteproyecto avanzado”. Hoy las condiciones de entrega demandan mucho trabajo y costosas presentaciones absolutamente innecesarias para que un jurado escoja el mejor proyecto. Los honorarios estimados por el mandante y que exigen todos los proyectos y trabajos imaginables son cada día más bajos y lejos de la realidad del mercado. 

Por otra parte solicitamos que los jurados que participan en la elección sean idóneos, conocidos y respetados por los concursantes. Es usual que los jurados sean desconocidos como también sus sistemas de evaluación. Aquí debería participar con decisión y fortaleza el Colegio de Arquitectos pero no nos escuchan como quisiéramos. 

El ejemplo español en este sentido es notable, han desarrollado una magnífica arquitectura sobre la base de acuerdos con el Colegio de Arquitectos local, donde respetan la labor del arquitecto de manera integral y el resultado está a la vista, es la mejor Arquitectura Pública que se ha desarrollado en Europa en los últimos 20 años.

Hoy que nos preparamos para la celebración del Bicentenario de la República es oportuno volver a insistir que los grandes proyectos que están por venir se organicen, se convoquen y se juren escuchando a los arquitectos como lo hemos pedido los últimos 20 años desde que recuperamos la democracia.

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