Plagiarius entrega este negativo premio una vez al año. Se concede este reconocimiento a las empresas que el jurado ha encontrado culpables de realizar las imitaciones más flagrantes del diseño.
Como figura iconográfica, Busse eligió un “gnomo” que pintó de negro con una nariz dorada para representar las “ganancias ilícitas de la imitación del producto”. El objetivo de “Plagiarius” es informar a todas las partes afectadas – los diseñadores y las empresas, así como políticos, legisladores y consumidores – por medio de acciones de prensa, exposiciones mundiales y de conferencias sobre el grado, los daños y los peligros incurridos por las falsificaciones y plagiadores. Sin ninguna duda, la piratería de productos se ha convertido en una de las formas más serias de criminalidad de cuello y corbata del siglo XXI. La extensión del problema ha aumentado gracias a la globalización y el progreso técnico. No sólo se da en países del Asia y en los del Tercer Mundo, sino también en los países occidentales en donde el aumento del precio conduce a algunas compañías y distribuidores a desechar las preocupaciones éticas y del juego justo.
Lo grave es que los imitadores descuidan a menudo los estándares de calidad, ecología y seguridad y ponen así en juego la salud e incluso las vidas de los consumidores. Estudios realizados para la Comunidad Europea, estiman que entre el 7 y 10% del comercio mundial corresponde a falsificaciones y plagios. Asimismo, de estos estudios se desprende que el copiado de productos causa pérdidas económicas mundiales de $200 a $300 mil millones de dólares anuales, así como la pérdida de varios cientos de miles de trabajos cada año.
Muchos distribuidores y clientes, aparentemente, no están conscientes del impacto de sus decisiones diarias al comprar piratería de un producto. Pero, mientras los distribuidores occidentales sigan solicitando o ayuden a iniciar plagios, mientras los turistas sigan comprando copias baratas en sus viajes el problema no cesará. Desafortunadamente la marca de fábrica y la piratería de un producto, sigue siendo ideas muy abstractas para mucha gente, y son los números los que disuaden a la hora de la compra.
A partir del 1 de abril de 2007, el nuevo “Museo Plagiarius” abrió sus puertas en la ciudad de Solingen (cerca de Colonia), donde actualmente se muestran más de 250 originales y plagios de todas las clases en comparación directa. Además se impartirán allí talleres y seminarios sobre cómo luchar por la marca de fábrica y en contra de la piratería del producto.
Información en: www.plagiarius.com
