ARQUITECTURA GLOBAL PARA LA EDUCACIÓN Y LA SALUD

Randy Peterson / HMC Arquitects

“Hemos invertido mucho tiempo y dinero en investigación, diseñando distintas obras que destacan a la experiencia humana como eje central de preocupación, para que esto se traduzca en bienestar”. 

Nosotros creamos los proyectos en conjunto con el cliente, realizando entrevistas para comprender cómo operan ellos. Lo importante en esta etapa de planificación no es solo la funcionalidad espacial, sino el sitio donde se ubicará. Para nosotros es vital considerar la responsabilidad con el entorno y el medio ambiente (lo que en muchos casos no se respeta). 

Nos interesa también obtener un conocimiento cabal de sus programas académicos, tener contacto con los  profesores, ver de qué manera enseñan a sus alumnos. En el fondo, nos interesa aprender de ellos, de tal manera de adaptarnos y adaptar nuestros diseños a lo que va ocurriendo con su manera de educar. 

Actualmente, estamos en pleno desarrollo de la The Rady School of Management at the University of California, San Diego. Lo que nos pasó al principio es que vimos sus instalaciones -salas de clases, áreas de estudio y auditórium- y era un muestra clara de cómo se impartía antiguamente la enseñanza, con el profesor delante de la sala y todos los alumnos sentados escuchándolo. Lo que sucede hoy es muy distinto, los estudiantes necesitan interactuar y conversar, además de que es necesario ordenar muchas otras, no apunta a la aplicación de conceptos meramente estéticos o funcionales en los proyectos, sino a implementar un diseño en los espacios interiores y exteriores que motive la mejora en el aprendizaje de las personas -en el caso de los establecimientos educacionales- y a la recuperación en su salud, al hablar de clínicas y hospitales. Sabemos que cuando se aplica un diseño adecuado, se obtienen mejores resultados. 

Hemos invertido mucho tiempo y dinero en investigación, diseñando distintas obras que destacan a la experiencia humana como eje central de preocupación, para que esto se traduzca en bienestar. En el diseño de hospitales, por ejemplo, la idea es que motive la curación. En el caso de establecimientos educacionales, que motive oportunidades en el aprendizaje y la experiencia que tengas, creando espacios interiores y exteriores en respuesta a un programa educativo, en oposición a la aplicación de conceptos meramente estéticos o funcionales. 

¿Los proyectos desarrollados por HMC contemplan la adaptación de la espacialidad a programas educacionales predefinidos o aplican la libre interpretación?

 HMC Architects, es una oficina de arquitectura global, con base principalmente en USA y alrededor del mundo, especializada en el desarrollo de proyectos para establecimientos educacionales y salud. Entrevistamos a su CEO, Randy Peterson, y su director para Sudamérica, Álvaro Velásquez, sobre el éxito internacional de esta prestigiosa firma, la apertura de una oficina en el país y sus proyectos. 

¿Cómo llega la oficina de arquitectura HMC a especializarse en el desarrollo de proyectos educacionales y de salud en distintas latitudes? 

Filosóficamente nos gusta el desarrollo de proyectos de tipo institucional (educational and health care) porque son proyectos que afectan profundamente a las personas. En el primer caso, nosotros apuntamos al desarrollo de establecimientos que van desde la educación pre escolar hasta la superior. El área de la salud, en tanto, nos interesa porque se trata de instalaciones que están orientadas a mejorar la salud de las personas. 

Ahora, es importante destacar que nuestro trabajo como oficina de arquitectura, a diferencia de muchas otras, no apunta a la aplicación de conceptos meramente estéticos o funcionales en los proyectos, sino a implementar un diseño en los espacios interiores y exteriores que motive la mejora en el aprendizaje de las personas -en el caso de los establecimientos educacionales- y a la recuperación en su salud, al hablar de clínicas y hospitales. Sabemos que cuando se aplica un diseño adecuado, se obtienen mejores resultados. 

Hemos invertido mucho tiempo y dinero en investigación, diseñando distintas obras que destacan a la experiencia humana como eje central de preocupación, para que esto se traduzca en bienestar. En el diseño de hospitales, por ejemplo, la idea es que motive la curación. En el caso de establecimientos educacionales, que motive oportunidades en el aprendizaje y la experiencia que tengas, creando espacios interiores y exteriores en respuesta a un programa educativo, en oposición a la aplicación de conceptos meramente estéticos o funcionales.

¿Los proyectos desarrollados por HMC contemplan la adaptación de la espacialidad a programas educacionales predefinidos o aplican la libre interpretación? 

Nosotros creamos los proyectos en conjunto con el cliente, realizando entrevistas para comprender cómo operan ellos. Lo importante en esta etapa de planificación no es solo la funcionalidad espacial, sino el sitio donde se ubicará.

Para nosotros es vital considerar la responsabilidad con el entorno y el medio ambiente (lo que en muchos casos no se respeta). 

Nos interesa también obtener un conocimiento cabal de sus programas académicos, tener contacto con los profesores, ver de qué manera enseñan a sus alumnos. En el fondo, nos interesa aprender de ellos, de tal manera de adaptarnos y adaptar nuestros diseños a lo que va ocurriendo con su manera de educar. 

Actualmente, estamos en pleno desarrollo de la The Rady School of Management at the University of California, San Diego. Lo que nos pasó al principio es que vimos sus instalaciones -salas de clases, áreas de estudio y auditorium- y era un muestra clara de cómo se impartía antiguamente la enseñanza, con el profesor delante de la sala y todos los alumnos sentados escuchándolo. Lo que sucede hoy es muy distinto, los estudiantes necesitan interactuar y conversar, además de que es necesario ordenar los espacios de forma diferente. Esto, porque los lugares donde se transmite el conocimiento han ido cambiando. Por ejemplo, los límites de las aulas son distintos, si todos trasladan la “clase” a espacios distintos con sus computadores. 

¿La tecnología ha cambiado mucho el concepto de utilización de los espacios, han cambiado los diseños?

 De todas maneras, el desarrollo de la tecnología ha alterado la manera de diseñar, eso es un hecho. En el caso de los establecimientos educacionales, el soporte tecnológico permite en la actualidad que los estudiantes interactúen no solo en su sala sino también en los patios de dicho establecimiento, en sus casas o tal vez en un café. Ya no es necesario que la persona esté sentada en clases para recibir información. 

En todo caso, es importante mencionar que a pesar de los cambios, los estudiantes necesitan instrucción, de tal manera que la base de la sala de clases se mantendrá y el profesor adelante impartiéndolas será un modelo a considerar por mucho tiempo todavía. Lo que sí se agrega es una mayor flexibilidad en cuanto al diseño, tomando en cuenta por ejemplo que algunos estudiantes aprenden mejor conversando con otros. 

De esta manera, en los diseños se desarrollan –por ejemplo- espacios con mesas grupales enfrentando un paisaje y al profesor simultáneamente, algo que les permite a los establecimientos tener lugares que complementan la sala. 

Si bien con la tecnología podemos aprender desde nuestras casas, la educación es aún una experiencia social. Por ello, este tipo de propuestas son adaptaciones que mantienen a la sala de clases como eje. Todo esto además, en un contexto ambiental de sostenibilidad, que promueve la integración social y grupal. 

El tema de la sostenibilidad y del cuidado del medio ambiente tomó alrededor de 30 años en instalarse en el mundo como tema prioritario… 

Tomo como ejemplo un caso que vimos aquí en Santiago, donde visitamos un centro educacional muy bien diseñado y con una espacialidad bien lograda, pero instalado mirando al oeste. Esa ubicación no le da posibilidades de aprovechar la luz natural y de beneficiarse con el entorno, lo que provoca que el costo de luz y una serie de otros costos se eleven. Lo que sucedió con esa construcción es que, aun teniendo un entorno con mucho potencial, quienes estuvieron a cargo de proyecto no supieron sacarle partido desde el punto de vista energético.

 Es importante destacar que cada país o cada comunidad tienen una aproximación al tema ambiental basado en sus valores culturales. En este sentido, cualquier proyecto que quiera resolver el problema energético debe tomarlos en cuenta, considerarlos. No se trata de entregar una solución técnica de acuerdo a los datos que entrega un  computador. Hay que saber leer esos valores. 

¿Qué proyectos son los que ustedes desarrollarán eventualmente en Chile y en el mundo a futuro? 

Respecto a nuestra experiencia en el mundo, hemos estado participando por ejemplo en el concurso internacional para una torre de 400 metros en Taiwán, para establecer ese edificio como monumento ícono. Fuimos una de las cinco oficinas finalistas y la única de Estados Unidos y si bien lamentablemente no ganamos, obtuvimos una mención honrosa.
Estamos desarrollando proyectos en Egipto, hemo

s diseñado escuelas en Arabia Saudita y un hospital en China, entre varios otros proyectos. También hemos desarrollado bibliotecas, escuelas de educación superior, aulas…en fin, toda la gama de especialidad asociada a la educación. 

En resumen, manejamos una amplia gama de proyectos en el mundo entero y contamos con una gran variedad de personas que trabajan con nosotros. Lo que perseguimos es traer nuestra experiencia a Chile para el desarrollo de establecimientos educacionales y de salud. También nos encargamos de proyectos significativos en arquitectura interior para estos establecimientos. 

En abril de este año abriremos una oficina en Santiago. ¿De qué manera llevaremos a cabo nuestro trabajo? Diría que lo que andamos buscando es una experiencia internacional y una práctica local. No somos una oficina extranjera que visita Chile sino que queremos ser una empresa chilena. Nuestro concepto apunta a recoger toda la experiencia internacional que tenemos para aplicarla en el país. Ahí está nuestro valor. 

Respecto a nuestra propuesta, principalmente tiene que ver con el desarrollo de una cultura que se corresponda con el cuidado del medio ambiente. Nos interesa reforzar el compromiso de cuidado con el entorno y derivar desde ese concepto central los proyectos. 

¿Han invitado a relatores especialistas en estos temas a nuestro país? 

De hecho, hemos participado en algunas conferencias en el ámbito educacional y de la salud y nos encantaría repetir la experiencia. En nuestra empresa tenemos especialistas con áreas prácticas en ambas temáticas, lo que nos permite tener un cabal conocimiento de los requerimientos de los usuarios y poder también transferir dichos conocimientos a otros profesionales en las conferencias. Finalmente, eso es valioso para nuestros clientes y además nos permite estar permanentemente al día con los cambios. 

Nos interesa el tema de la innovación y preguntarnos qué queremos enseñar arquitectura. Eso es algo que nos obliga a profundizar constante en los temas de los usuarios, en el comportamiento humano y en la experiencia. 

Chile está inmerso en una gran crisis de la educación por mejorar la calidad, las instalaciones, como también incorporar a sectores de la población que no pueden financiar sus estudios… 

Desde nuestra perspectiva de la arquitectura, hay muchas deficiencias. Hemos podido ver cómo algunos establecimientos dan soluciones temporales a los problemas de los espacios y entornos: proyección de datos en paredes que no facilitan la lectura, espacios con poca luz, o muy inadecuados acústicamente. Es decir, se percibe un descuido por lo esencial, que es la comodidad y confort para el estudio. 

En HMC, como principio, creemos que el valor de una buena arquitectura y un buen diseño no es exclusividad ni beneficio de unos pocos, debiese ser de toda la comunidad. No solamente los colegios particulares, por ejemplo, deben tener una arquitectura que facilite la educación y un nivel de confort que permita a sus estudiantes tener éxito en su proceso de aprendizaje.

Por ahí va nuestro objetivo, que todo proyecto que hagamos tenga dicho estándar. Queremos apoyar y potenciar el proceso de enseñanza y aprendizaje de todos los alumnos que participen de nuestros proyectos.

PLAZA DE ABASTOS Y PÉRGOLA DE LAS FLORES: UN BOSQUE ARTIFICIAL

Jorge Iglesis y Leopoldo Prats

El proyecto desarrollado por la oficina de arquitectura Iglesis y Prats basa su diseño en la reinterpretación de las fachadas continuas de los barrios vecinos en Recoleta e Independencia y la configuración de un espacio interior, incorporando modificaciones arquitectónicas desafiantes, al mismo tiempo considerando las costumbres de este emblemático y tradicional centro cultural y comercial. 

Los locales de 2 niveles, se disponen en el perímetro abriéndose al patio cubierto interior. Los accesos se presentan como zaguanes de transición que muestran desde la calle el interior de cada pérgola. 

Si bien los exteriores destacan por su atractivo volumétrico y formal, es en el interior donde las pérgolas cobran todo su valor. Un gran patio, semicubierto y sin apoyos intermedios recibe al visitante. La cubierta permite el paso de la luz pero no del sol, posibilita la ventilación y produce un juego de sombras geométricas en el plano del suelo. 

El nuevo Mercado se concibió como una gran cubierta que descansa sobre una trama de altos pilares. Como árboles artificiales, los módulos de la cubierta de 6 x 6 mts definen una planta libre y flexible para la instalación de los locales en 2 niveles. Cada módulo está conformado por una estructura piramidal invertida con techo traslucido que genera la iluminación interior reinterpretando el follaje de los árboles. 

Un juego de luces y sombras se produce en todo el interior y dibuja en los volúmenes y en el suelo múltiples formas. En el espacio central que recorre a lo largo todo el edificio se disponen rampas y escaleras permitiendo la relación espacial entre ambos niveles y logrando que el espacio interior se entienda como uno solo.

PUERTO BARÓN: INTEGRANDO LA CIUDAD DE VALPARAÍSO

Puerto Barón es un proyecto que está especialmente pensado para Valparaíso y los porteños, que recoge sus necesidades e intereses, haciendo realidad un anhelo de muchos años, poder acceder al mar. 

Los malls en general como concepto no gozan de gran prestigio en cuanto a cómo se han insertado en el pasado en comunas, especialmente en regiones, por no respetar en algunos casos específicos espacios urbanos o por crear ejes de comportamiento social exclusivamente en torno al consumo. 

Desde los inicios, hace ya varias décadas, estos grandes centros comerciales que generaron cambios importantes en la conducta de los habitantes, se plantean hoy desde una perspectiva totalmente diferente: la inserción en la ciudad, el respeto por las costumbres de habitantes y condiciones locales, la sustentabilidad, la consideración por el medio ambiente, la incorporación de aspectos culturales y turísticos, entre otros. 

Es el caso de este gran Mega proyecto que es Puerto Barón, iniciativa a cargo de la empresa Mall Plaza y que se desarrolla actualmente en el borde costero de Valparaíso. 

El arquitecto a cargo de este proyecto, Jaime Fontana, Director de Arquitectura de Mall Plaza, comenta los detalles de este futuro centro turístico-comercial: 

“Esta es una iniciativa que está diseñada para ser un aporte para Valparaíso, ya que se relaciona armónicamente con su entorno, entendiendo y potenciando su carácter de Patrimonio de la Humanidad. Por eso que incorporará la identidad de la ciudad, y todas las edificaciones serán de mediana altura, lo que permitirá preservar la vista al mar desde los miradores”.

Puerto Barón sigue la tendencia internacional de recuperación, que otras grandes ciudades portuarias -como Barcelona, Sidney y Boston-, han realizado en forma exitosa, ya que conectará la ciudad con el borde costero, vinculando a la comunidad con una oferta cultural, turística, comercial y de servicios únicos y atractivos. Este proyecto potenciará el turismo en Valparaíso, generando espacios públicos para que los visitantes nacionales y extranjeros disfruten de paseos y entretenciones junto al mar, así como de la gastronomía local. 

Como parte de los trabajos iniciales de este proyecto, Mall Plaza ha realizado distintos estudios para comprender las necesidades e intereses de los porteños. 

Uno de ellos fue realizado por la consultora Feedback a fines de 2011. Se obtuvo como resultado que más de un 70% de los porteños evaluó positivamente el proyecto Puerto Barón. Principalmente, los encuestados valoraron esta iniciativa por ser un gran aporte para el desarrollo turístico y comercial de Valparaíso, además de entregar espacios de encuentro para la ciudad, a través de la recuperación del borde costero. 

Puerto Barón será un aporte al progreso económico de la ciudad, a través de la generación de más de 1.500 puestos temporales de trabajo durante su construcción y aproximadamente más de 2.500 empleos permanentes y de calidad durante su funcionamiento. La compañía desarrollará un programa diseñado para que estos empleos sean ocupados preferentemente por habitantes de la Región de Valparaíso, como es habitual en la política de RSE de Mall Plaza. 

CARACTERÍSTICAS DEL PROYECTO PUERTO BARON 

El proyecto Puerto Barón recuperará más de doce hectáreas del borde costero, que se transformarán en un espacio de encuentro de los porteños con el mar. Pondrá a disposición de la comunidad un gran paseo de 840 metros de largo, equivalente a la distancia desde el Congreso hasta la plaza Victoria, y se habilitarán y entregarán cerca desiete hectáreas a espacios de uso público abiertos y áreas verdes –equivalentes al espacio de diez plazas Victoria- que la comunidad podrá disfrutar las 24 horas del día, todos los días del año y bajo altos estándares de seguridad y calidad. Entre ellas, se encuentran dos plazas públicas temáticas –Plaza Barón y Plaza Francia-, cada una de las cuales tendrá una superficie similar a la de la suma de las plazas Victoria y Simón Bolívar. 

A su vez, ofrecerá una importante plataforma cultural, compuesta por una biblioteca pública, un museo, un espacio para la difusión de la música y espacios públicos para actividades culturales al aire libre. Incorporará un boulevard de restaurantes de alta gastronomía con vista al mar, que permitirá a los porteños disfrutar de estos servicios en su propia ciudad. 

Contará además, con una amplia oferta de servicios, tales como un centro de salud, tiendas por departamentos, supermercados, comercio especializado y de servicios, cines, patio de comidas, centro de entretención, gimnasio y un centro automotor. 

Dado que el proyecto está pensado y concebido especialmente para aportar a la ciudad, privilegiará el carácter peatonal y contará con estacionamientos y zonas de carga y descarga subterráneas.

La construcción de este proyecto comenzará el primer semestre de 2012, para que así los porteños puedan disfrutar de él durante el segundo semestre de 2013.

PREMIO PRITZKER 2012 WANG SHU

La ceremonia formal de la entrega de este premio, considerado el más alto honor para un arquitecto, se llevará a cabo el 25 de Mayo próximo en Beijing. Thomas Pritzker comentó al anunciar la premiación: “El hecho de que un arquitecto de China haya sido seleccionado por el jurado, representa un paso importante en el reconocimiento de que China jugará a futuro un rol destacado en el desarrollo de la arquitectura y sus ideales.

En las próximas décadas, el éxito de la urbanización en China será también un aporte para el mundo, una urbanización en armonía con las necesidades locales y culturales. Las oportunidades sin precedentes para la planificación urbana y el diseño en China, va a necesitar ese espíritu armónico con su pasado cultural y el desarrollo sostenible”. 

El propósito del premio de arquitectura Pritzker, fundado por Jay A. Pritzker y su mujer Cindy, es honrar anualmente a un arquitecto activo, donde su trabajo realizado demuestre una combinación de cualidades tanto en talento, visión y compromiso, y que haya contribuido en forma continua y significativa a la humanidad, a través del arte de la arquitectura y el medio construido. El premio consiste en una beca de $100,000 USD y una medalla de bronce. 

El presidente del jurado del premio Priztker Lord Palumbo, habló desde su casa en Gran Bretaña citando los aspectos y razones que el jurado consideró al momento de la elección de este año: “El tema de la justa relación entre presente y pasado es un tema histórico y el reciente proceso de urbanización en China, invita al debate sobre si la arquitectura debiera estar anclada al pasado o bien solo mirar hacia el futuro. Como en toda gran arquitectura el trabajo de Wang Shu es capaz de trascender este debate, generando una arquitectura sin tiempo, profundamente enraizada en su contexto y aun así, universal”. 

Wang obtuvo su primer título en arquitectura en el Instituto de Tecnología de Nanjing, Departamento de Arquitectura en el año 1985. Tres años después recibió el título de Master en el mismo instituto. Cuando recién se graduó de la escuela, trabajó para la Academia de Arte Zhejiang en Hangzhou desarrollando investigaciones en torno al medioambiente y la arquitectura, en relación a la renovación de edificios antiguos. 

Casi un año después, trabajó en su primer proyecto de arquitectura, el diseño de un centro juvenil de 3.600 mts2 en la pequeña ciudad de Haining (cerca de Hangzhou). El trabajo concluyó en 1990. En los siguientes 10 años trabajó como artesano para ganar experiencia en la construcción, sin tomar responsabilidades en diseños. En 1997, Wang Shu y su mujer, Lu Wenyu, fundaron su primer estudio en Hangzhou, nombrándolo “Estudio Amateur de Arquitectura”. 

El da explicaciones de este nombre, “para mí ser un artesano o un constructor, es ser un amateur o casi lo mismo”, y la interpretación de esta palabra, es bastante cercana a la descripción del diccionario, que dice de un amateur: “una persona que se dedica al estudio o desarrollo de una actividad por placer, más que para un beneficio financiero”. En la interpretación de Wang Shu la palabra placer podría ser remplazada por “amor” al trabajo. 

En el año 2000 completó su primer proyecto de gran formato, la librería de la escuela de Wenzheng en la Suzhou University. Consecuente con su filosofía de cuidado por el medio ambiente y las tradiciones, que sugiere que los volúmenes de edificios ubicados entre agua y montaña no deben ser prominentes, él diseño la librería con la mitad del edificio bajo tierra. El proyecto recibió el premio anual de arquitectura en China el año 2004. 

Otros proyectos completados en China son el Museo de Arte contemporáneo Ningbo y otras cinco casas en esa ciudad, las que recibieron el premio de sustentabilidad Holcim Awards de la zona Asia Pacífico. En la misma ciudad desarrolló el Museo de Historia el año 2008. En su ciudad natal Hangzhou, realiza la primera parte del campus Xiangshan de la Academia de Arte en China en el 2004, que luego completó en el año 2007. Fiel a sus métodos de economía en el uso de materiales, utilizó alrededor de dos millones de baldosas de demoliciones para cubrir el techo del campus. 

El mismo año en Hangzhou, construyó departamentos verticales que consiste de una torre de 26 pisos, obra que fue denominada en 2008 para el premio otorgado por el High-Rise Award en Alemania. Otros premios internacionales incluyen la medalla de oro en Francia de la Academia de Arquitectura y en Alemania, fueron él y su mujer  galardonados por el premio Schelling. Desde el año 2000 ha sido Decano del Departamento de Arquitectura de la Academia en Hangzhou y el año pasado se convirtió en el primer arquitecto de origen chino que obtuvo la posición de “Kenzo Tange Visiting Professor” en Harvard Graduate School of Design en Cambridge, Massachusetts. 

El jurado del premio incluyó a: The Lord Palumbo, Reino Unido, Alejandro Aravena, Santiago Chile; Stephen Breyer, Washington, D.C.; Yung Ho Chang, The People’s Republic of China; Zaha Hadid, Reino Unido; Glenn Murcut, Australia; Juhani Pallasmaa, Helsinki Finland; and Karen Stein, New York USA. Martha Thorne Madrid directora ejecutiva del certamen, Madrid.

(UN)FORBIDDEN CITY

Novedades Oficina Alessi Primavera-Verano, 2012

EN COLABORACION CON BEIJING INSUTRIAL DESIGN CENTER

¿Qué es actualmente el “Made in Italy”? ¿Y qué es el “Designed in China”?

 ¿Quizás, en realidad, no hay una diferencia tan grande entre el hacer (entendido como producir, es decir, dar vida material a una idea) y el diseñar (entendido como pensar, concebir una forma)? 

¿Quizás ambos artífices, el que hace y el que diseña, ejerzan una actividad de pensamiento y una actividad productiva recíproca? 

¿Cuál es y, si la hay, dónde se encuentra, la frontera entre producir y pensar? 

¿Es aún lícito seguir manteniendo rigurosamente separados estos dos aspectos de la actividad humana? 

Alberto Alessi 

La operación “The (Un)Forbidden City” pretende dar su contribución a estos interrogantes cada vez más fundamentales en la práctica de las Fábricas de diseño italiano.

Alberto Alessi “(Un)Forbidden City” es una operación metaproyectual, nacida con la intención de explorar el potencial del diseño chino en el ámbito del objeto doméstico. Con la coordinación de Gary Chang, uno de los 22 arquitectos que tomaron parte en el metaproyecto “Tea & Coffee Towers” de 2003, Alessi ha invitado a siete famosos arquitectos chinos (Chang Yung Ho, Liu Jia Kun, Ma Yan Song, Urbanus, Wang Shu, Zhang Ke y Zhang Lei) a afrontar, por primera vez, un proyecto de diseño industrial solicitando que elaboren su propia interpretación de uno de los tipos de productos más importantes y arquetípicos de Alessi: la bandeja. 

Los ocho diseños elaborados en el transcurso de esta provechosa investigación, y presentados en primicia durante la Semana del Diseño de Beijing de 2011, forman parte de la marca Officina Alessi, de su colección Primavera-Verano 2012, la cual se presentará en Europa con ocasión de las ferias de primavera. 

Los arquitectos participantes, con total libertad para diseñar, sin las limitaciones que normalmente impone la producción industrial, han sabido dar vida a una especie de puente entre dos culturas aparentemente distantes, con la intención de innovar en un paisaje casero común. 

Los arquitectos se han inspirado en una gran variedad de influencias culturales: 

• Chang Yung-Ho se inspiró en la hoja de loto marchita del Antiguo Palacio de Verano 

• Liu Jia Kun en el rollo de tablillas de bambú sobre el que se escribía antes de la invención del papel

• Ma Yan Song en un “urbanscape” flotante

• Urbanus en un paisaje natural y los morteros de piedra para la tinta 

• Wang Shu en un jardín de rocas 

• El estilo Ming ha sido la inspiración para Zhang Ke 

• El Cielo y la Tierra, el Círculo y el Cuadrado lo han sido para Zhang Lei 

• El uso inteligente de recursos limitados en cuanto a espacio y tiempo, típico de una ciudad como Hong Kong, define, por su parte, el concepto de Gary Chang. 

Destacamos en esta edición: 

“Clouds Root” design Wang Shu – Amateur Architecture Studio, 2012. 

“Clouds Root” es un sistema de dos bandejas que se inspira en la intangibilidad de las nubes. Una es grande y la otra pequeña, una es macho y la otra hembra. Se encuentran casualmente en un punto y dejan espacios entre sí. El material elegido para su realización es acero pulido a espejo que representa virtualmente la relación entre ilusión y realidad. Su forma irregular está equilibrada por los tramos rectilíneos de los bordes y por su realización en acero sólido con un perfil ribeteado rígido y bien firme. 

Bandeja en acero inoxidable 18/10.

cm 33 x 19
cm 54 x 30

ALMA MATER(IAL)

Por Matías López / NYC

Hace un par de años atrás, en un estudio publicado por la Universidad de Harvard, el economista Michael Porter exponía cómo la ciudad de Nueva York se había transformado en el último tiempo, en un centro de especialización académica avanzada de excelencia para disciplinas muy específicas, constituyéndose esta área en uno de los pilares en los que se ha estructurado el reciente desarrollo económico de la ciudad en la Era Bloomberg. 

Este hecho ha implicado por supuesto una correspondiente manifestación material o formal, a través de la aparición de un gran volumen de nuevos edificios académicos que se han ido insertando de a poco en diversos puntos del paisaje Neoyorkino. Casos como el Higgings Hall de Stephen Holl (edificio para la escuela de arquitectura de Pratt Institute, completado el 2005), el edificio de Cooper Union diseñado por Tom Mayne (terminado el 2009 y comentado en este mismo espacio tiempo atrás) o la remodelación y ampliación de la Juilliard School y el Alice Tully Hall, por Dillier, Scofidio y Renfro (2009), son claros ejemplos de cómo la infraestructura educacional pareciera ser uno de los programas fundamentales sobre los que se ha basado el desarrollo de gran parte de la arquitectura reciente en Nueva York. 

De todos los casos existentes, hay tres que resultan particularmente interesantes de revisar, al existir implícitamente en ellos la problemática siempre compleja de la relación entre las instituciones y la comunidad. 

Tal vez uno de los casos más importantes en relación al tema es el de la Universidad de Columbia y su plan de expansión a futuro con la construcción de su nuevo campus Manhattanville, ubicado al norte de Morningside heights (su campus actual) y que abarcará 7 hectáreas. En este lugar la universidad planea instalar su Escuela de Negocios, la Escuela de Artes y el Jerome L. Greene Center for Mind, Brain, and Behavior, donde se pretende desarrollar una serie de nuevas investigaciones sobre enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. 

Es importante recordar que Columbia nunca ha tenido la más armónica de las relaciones con sus vecinos de Harlem, habiendo existido tensiones intermitentes durante muchos años entre la comunidad afroamericana y la institución.

Emblemático fue lo ocurrido a fines de los años 60, cuando la universidad barajó la posibilidad de instalar un nuevo gimnasio y centro deportivo sobre (si, sobre) parte de Morningside Park, tal vez uno de los espacios públicos más importantes, de mayor significancia social para la comunidad de Harlem. Tras protestas, manifestaciones y una gran polémica en sintonía con las tensiones raciales de la época, el proyecto se descartó, pero el antecedente quedó grabado para siempre y es recordado cada tanto, sobre todo cuando Columbia informa de sus nuevas intenciones a la comunidad. 

Esta misma comunidad reaccionó con fuerza cuando en mayo de 2009 la universidad anunció la construcción de su nuevo Campus, aludiendo a problemáticas como la cada vez mayor segregación de la que han sido objeto los vecinos del sector producto de la renovación inmobiliaria y el famoso “gentrification” que no hace sino desplazar a los vecinos a zonas de cada vez menor valor y mas segregadas. Asimismo, han argumentado sobre lo poco justo que ha sido el criterio para tazar las propiedades adquiridas y sobre lo desmedido de la intervención en términos de escala, sobre el monopolio territorial que paulatinamente va desarrollando Columbia sobre el área y sobre como todas estas operaciones van mermando el tejido urbano, social y cultural de Harlem. Tras una serie de tensiones y de deliberaciones por parte de diferentes organismos municipales, el proyecto fue finalmente aprobado y Columbia ha iniciado ya la construcción de su flamante nuevo campus, el que debiera estar completado en su totalidad el año 2030. 

Es en este contexto que aparece el recientemente inaugurado Edificio de Ciencias de la Universidad, diseñado por Rafael Moneo en su primera incursión en la gran manzana. El edificio se ubica en el extremo norte de la universidad y muestra su metálica cara principal a Broadway. Completado a mediados del 2011, es considerado como la primera pieza de la nueva expansión de la universidad y se ha destacado su rol clave como articulador y conector del antiguo y el nuevo campus. 

El edificio, un paralelepípedo de 14 pisos de líneas neutras y frías busca seguir la sobriedad y elegancia que ha caracterizado el trabajo de Moneo. Sin embargo aquí, a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con el Ayuntamiento de Murcia (2006) o el Kursaal (1999), la sobriedad formal y expresiva se transforma en insipidez y el aburrimiento absoluto. El recurso cuasi post moderno de representar mediante una piel compuesta por paneles de aluminio triangulados, los esfuerzos estructurales que realiza el edificio un poco más atrás, no logra consolidar una condición material realmente consistente y que logre apartarse de aquella insípida “estética de los recursos técnicos” que pareciera caracterizar a gran parte de la arquitectura que pone sus cimientos en suelo norteamericano. 

Tema aparte es la llegada al suelo y la forma casi nula en que con un frontón de granito de casi tres metros el edificio se relaciona con su entorno más inmediato, la vereda de Broadway, como si de verdad estuviese simbolizando la indiferencia y poca empatía que ha caracterizado la relación entre Columbia y su entorno a través de los años. 

Otro caso similar al de Columbia es el que acontece con NYU (New York University), institución que también ha debido enfrascarse en una serie de discusiones con la comunidad que la circunda, en este caso los vecinos del Greenwich Village. 

Su ambicioso plan de expansión “NYU 2031″ (con cerca de 18.5 ha de superficie) acaba de ser mandado de vuelta al tablero de dibujo luego de haber sido revisado y evaluado por el Community Board Nº 2 de Manhattan. El proyecto se desarrolla en las dos supermanzanas que NYU posee al sur de Washington Square, posiblemente el espacio público más importante del sector. Es en estas mismas supermanzanas donde a comienzos de los años 60 la universidad desarrolló una operación inmobiliaria de proporciones considerables, implementando un proyecto disciplinadamente basado en los principios de la arquitectura y el urbanismo modernos (lo que los americanos bautizaron como “tower in the park”) y que dejó a la pasada una magistral escultura de Picasso en una de las zonas públicas y las Silver Towers de I.M. Pei. 

La intervención actual considera el “refreshing” de los espacios públicos de sello moderno existentes a nivel de suelo, así como la construcción de una serie de nuevos edificios para la universidad, algunos de ellos de una arbitraria y cuestionable calidad formal. 

¿Las razones para el rechazo del plan presentado? 

Según el Board, el proyecto es considerado “desproporcionadamente grande y amenaza con destruir el carácter de barrio de un sector residencial y denso como el Greenwich Village”. Argumentan además que de ser construido, el proyecto traería profundas consecuencias para la zona a largo plazo, dañando severamente su carácter y patrimonio, incluyendo entre ellos la diversidad socioeconómica, su calidad de vida y su valor histórico. Tras el rechazo del Board, NYU insistirá ahora con su plan frente a la City Planning Commission y el City Council y según dicen los que saben, todo parece indicar que una vez más, se saldrá con la suya. A pocas cuadras de ahí, en plena esquina de la Quinta Avenida y la calle 14, una de las más importantes de la ciudad, otra institución académica busca dar un paso mas en la consolidación de su imagen pública y de la relación con el sector en donde se emplaza. 

The New School, una de las instituciones educacionales más importantes y progresistas de Nueva York y que lucha día a día por hacerle entender al público que es una Universidad con todas las de la ley y no una suma de  fragmentos (de los que la célebre Parsons School of Design sea posiblemente el mas conocido), presentó en sociedad hace algunos meses las imágenes definitivas de lo que será su nuevo Edificio Principal. 

La propuesta original para el edificio, desarrollada por SOM (Skidmore, Owens and Merrill), debió ser revisada y modificada en profundidad luego de una serie de problemas presupuestarios y de que el anteproyecto fuera cuestionado por algunas organizaciones vecinales y en especial por el Greenwich Village Society for Historic Preservation, quien advirtiera que el edificio era demasiado alto y masivo para el carácter del lugar, presentando una imagen más cercana a la de una torre de oficinas y necesitando además solicitar un “variance” de la ordenanza con el fin de poder obtener la autorización para construir todos los metros cuadrados requeridos. El proyecto actual, que inició su construcción a comienzos del 2011 y que espera estar finalizado en septiembre del 2013, ya no requiere de ese “variance”, reduce su superficie y su altura en varios pisos y modifica además su aspecto exterior, reemplazando el cristal de las fachadas del proyecto original por un revestimiento que combina grandes paños de fenestraciones y un revestimiento de franjas horizontales de bronce envejecido. 

El edificio, con una superficie de alrededor de 35.000 metros cuadrados en 16 pisos, incluye nuevas salas de clases, una biblioteca, salas de estudio, un nuevo auditorio para 800 personas y una serie de dormitorios para los estudiantes, ubicados en los 8 pisos superiores. Se consideró además la incorporación de un Performing Arts Center y de recintos deportivos, pero el presupuesto lo impidió. 

El proyecto, era que no, contempla el empleo de una serie de estrategias como la habilitación de un “green roof” y la implementación de “daylight harvesting” para optimizar su performance energética y medioambiental y así hacerse merecedor de una prestigiosa condecoración LEED Gold, lo que ya se ha transformado en casi una muletilla odiosa en la arquitectura corporativa norteamericana más reciente, que pareciera ir reduciendo la riqueza del debate arquitectónico a esa única variable. 

Sobre el edificio, salvo algunas imágenes virtuales del exterior y del hall y la escalera principal, aún no existe demasiada información para evaluarlo en forma más fundamentada, pero se lee ya una volumetría algo pesada y esquemática y la intención de exhibir el intercambio social y cultural de los estudiantes hacia el exterior por medio de abruptas aperturas de la fachada que exhiben los espacios públicos y de circulación más importantes del edificio. Se le hace además, a través de la disposición horizontal del revestimiento de la fachada, una suerte de guiño formal, aunque en esteroides, al edificio original de la New School diseñado por Joseph Urban en 1931, posiblemente todavía el mejor de los edificios que la New School tiene desperdigados por todo el Greenwich Village.

UNIVERSIDAD POPULAR INFANTIL UPI GANDIA, VALENCIA

Paredes Pedrosa, Arquitectos

Seis grandes moreras existentes y un jardín de planta trapezoidal en el Parque Ausias March, han determinado la UPI de Gandía, Universidad Popular Infantil, que construye el perímetro de este jardín, en la ribera sur del río Serpis, liberando un claro en torno las copas de las moreras. De esta manera el volumen propuesto no altera la trama del parque, construyendo el propio trazado del jardín e incorporando un patio para el arbolado. Frente al parque se divisa el perfil histórico de la ciudad, con edificios como el Palau dels Borgia o el hospital de Sant Marc, ahora Museo Arqueológico.

La Universidad Popular Infantil se plantea como un centro experimental para niños de 1 a 12 años donde pueden desarrollar su creatividad,  ampliando sus conocimientos fuera del contexto escolar en un ambiente singular. Las unidades temáticas para pintura, teatro, lectura… se organizan en una única planta alrededor del patio en piezas independientes y acristaladas. Cada taller es autónomo, conformando todo el conjunto un parque cultural atractivo para los niños, vinculado a un espacio libre exterior protegido y controlado donde también hay una grada para cuentacuentos y un arenero circular a la sombra de las moreras.

La UPI apuesta por un edificio claro y rotundo que lleva implícitas la economía de ejecución y mantenimiento. Una gran cubierta quebrada e inclinada configura exterior e interior. La puerta de acceso, abierta hacia las vistas del río da paso al patio lobulado central que enlaza espacios abiertos, porches y aulas. Sin embargo hacia el exterior el edificio se presenta sobrio y continuo, como una gran empalizada evitando así el uso de vallas y cerramientos.

Piezas de cerámica extrusionada en tonalidades de blanco revisten el cerramiento opaco y la cubierta como material único en el exterior. En el interior suelos de linóleum  y techos de viroterm, para absorción del ruido infantil, son el acabado para la estructura vista de muros de hormigón.

BIBLIOTECA UBB

Rubén Muñoz Rodríguez

Como estrategia de climatización, se optó por un piso radiante, se contemplaron ventilaciones pasivas, direccionando la presión natural de las suaves brisas estivales, y se consideró una piel exterior ventilada con un tinglado de madera, evitando sobrecalentamientos en el interior.

El proyecto de la biblioteca, ganador de un concurso post-inundación 2006, en conjunto con el edificio de Servicios Informáticos, conformará el nuevo centro de información de la Universidad del Biobío.

Potenciando el carácter público y abierto del campus de la universidad, se constituye un nuevo acceso, generando relaciones tanto hacia el interior como hacia el exterior. Con esta finalidad, tal como hiciera Emilio Duhart en la UDEC, se liberó parte del primer nivel, constituyendo un corredor peatonal cubierto protegido de las copiosas lluvias locales, sobre una plataforma de madera elevada sobre la cota de inundación.

La operación principal del proyecto consintió en vaciar un volumen de madera suspendido: abriéndose sus extremos hacia el follaje de los árboles, realizándose incisiones verticales en sus caras laterales y sustrayendo tres vacíos verticales, inundando de luz cenital el interior y el corredor exterior. Todo lo anterior, para constituir un paisaje interior donde se insinúan posibles usos del espacio, permitiendo diversas instancias para la lectura: rodeado de libros, entre los vacíos de luz, los pilares de acero y el follaje de los árboles.

Como estrategias de climatización, se optó por un piso radiante, se contemplaron ventilaciones pasivas, direccionando la presión natural de las suaves brisas estivales, y se consideró una piel exterior ventilada con un tinglado de madera, evitando sobrecalentamientos en el interior. Junto con algunos muros de hormigón visto pulido, la obra se estructura en acero, explicitando con sus diagonales su resistencia al sismo, con una expresividad cercana a la obra gruesa, con una arquitectura que no será mucho más que su estructura.

COLEGIO SAN SEBASTIÁN

Ian Tidy, Albert Tidy y Cecilia Aldunate

El Colegio San Sebastián de Melipilla es una institución privada con aporte fiscal, de enseñanza pre escolar, básica y media fundado el año 1997.

Actualmente sus instalaciones no representan el nivel de excelencia académica que ostenta la institución según los indicadores del Ministerio de Educación. Sumado a la precariedad de su infraestructura, se presenta el problema de la dispersión de recintos, quedando separados físicamente las instalaciones deportivas, los niveles pre escolar, básico y medio.

El proyecto para las nuevas instalaciones del colegio se ubica en un terreno en el extremo oriente de la ciudad con una superficie de 7881 m2, donde se unificarán todos los niveles de la enseñanza desde pre-kínder a cuarto medio en un edificio de 3593.65 m2 distribuidos en dos niveles. El colegio se emplazará en un terreno conformado por dos roles, esta solicitud es la referente al rol 2004-242, que se destinará al programa de aulas, biblioteca, casino, talleres área administrativa, patios y estacionamientos, éstos últimos comprenderán una zona arrendada, según se define en planos y en contrato de arrendamiento adjunto.

El área deportiva y zona de camarines, se El área deportiva y zona de camarines, se ubicarán en el terreno vecino, y corresponde al rol 2004- 298, el programa complementa las necesidades del colegio, pero que no es sujeto de esta aprobación municipal.

El colegio básicamente es una crujía regular de 7,17 m de ancho que se extiende de manera zigzagueante en el terreno. Todas las orientaciones norte y oriente quedan protegidas por las circulaciones en sus dos alturas, en tanto las vistas sur y oriente son las que proporcionan la luz directa a las salas de clases.

La estructura es en base a muros pilares y losas de hormigón armado estucado y pintado. El cerramiento norte y poniente se ejecuta en base a una celosía metálica vertical de perfilería de acero que protege los recintos semi-exteriores de la radiación directa del sol. Las vistas desde las salas de clase son capturadas por fenestraciones que enmarcan el privilegiado paisaje del valle central. La aparente irregularidad de las ventanas es lograda con la alternancia de tres tamaños de ventanas distintas, que consiguen una expresión lúdica que se identifica con el carácter del colegio.

A TODA LUZ

Mónica Pérez

Mónica Pérez arquitecto PUC es una marca, es una voz en iluminación en Chile y en el desarrollo integral de grandes proyectos a cargo de su oficina, enfocada en potenciar su filosofía de entregar apoyo a los proyectos, a clientes y profesionales, para asegurar el éxito de la gestión y fomentar una competencia activa e informada. En entrevista con D+A nos cuenta los secretos de su éxito sostenido.
Por Walter Junge. 

¿El posicionamiento de la empresa Mónica Pérez y Asociados, crees que tiene que ver con una manera de hacer las cosas que los caracteriza, en el dar apoyo y asesoría desinteresada o hay algo más? 

Nosotros lo que hacemos es algo que se hace poco en estos días, entregamos soluciones globales, entregamos información de última generación a clientes y proveedores indistintamente para crear una competencia informada, nos involucramos cabalmente en todos los proyectos y vemos soluciones integrales en los detalles, en los pisos o en los cielos por ejemplo, bajo el mismo espíritu de ayudar a los demás. 

Incorporamos lo mejor que podemos dar en cada momento. Hay momentos más apretados, donde los proyectos tienen un plazo y un tiempo corto, pero igualmente nos adaptamos positivamente a esa realidad. En este sentido la oficina valora el involucrarse más allá de lo que a lo mejor el cliente espera o de lo que vale un trabajo. Es una respuesta que entendemos como profesional, es lo que caracteriza lo profesional. 

¿El éxito lo ves relacionado con la incorporación de criterios a partir de una inspiración propia, influencia de una época o factores de influencia internacional? 

Creo que las cosas hoy son bastante recíprocas porque ya no vivimos en Chile en este sentido, sino que somos parte del “mundo”. Entonces, vemos cuales podrían ser los aportes a nivel mundial que se puedan aplicar al estudio y desarrollo de la oficina constantemente y los aplicamos a proyectos específicos. Pertenecemos a varias Organizaciones a nivel internacional que nos envían información actualizada en forma permanente, tanto técnica como de tendencias en iluminación. 

Tenemos un equipo extremadamente trabajador, viajo personalmente y permanentemente por el mundo para estar al día con propuestas actualizadas y buscar ideas. Desarrollamos alrededor de 300 proyectos al año y somos autosuficientes en el sentido del trabajo. Inventamos la iluminación en la arquitectura en este país. No tenemos mucho tiempo para profundizar en varias cosas que nos interesan, pero abordamos positivamente todo.

¿Hay una sinergia acumulativa en el modo de hacer las cosas, lo que se refleja en la variedad y cantidad de proyectos realizados por ustedes? 

Nosotros no actuamos solos, siempre trabajamos en equipo, eso es lo fundamental. Trabajamos con arquitectos, proveedores, con el cliente, de tal manera de responder como un equipo integrado y tratamos de hacer las cosas bien, de hacerlas con gusto, de fijarnos en los detalles, hasta el modo en cómo se contesta el teléfono, es decir, todo tiene que ver con todo y es una lucha diaria que hay que dar.