El arquitecto Borja Huidobro radicado en Francia desde principios de los setenta, nos entrega su visión sobre la reconstrucción. En Chile encontramos obras con su sello particular como el Consorcio Nacional de Seguros en el barrio el Bosque, el edificio Corporativo BCI, el edificio Ban Médica, entre muchos otros, sin embargo, su obra que lo consagra se encuentra en Francia, donde ha asumido proyectos como el ministerio de “Economía y Finanzas”, el de “Administración y Finanzas”, la embajada de Francia en India y la reconstrucción de la galería L´Evolution, en el museo de Historia Natural.
Borja conoce nuestro país a fondo, su geografía, patrimonio e historia, sin embargo su mirada de la catástrofe del 27 de febrero y de la reconstrucción, se da con la perspectiva que otorga la distancia, en esta entrevista por mail:
A principios de año se te invito para hacer la inauguración del año académico en la Universidad Mayor. El objetivo de una charla de estas características suele ser la de mostrar la obra y motivar a los alumnos recién ingresados en su inicio como arquitectos, sin embargo el momento coincidió con la catástrofe de fines de febrero. Entonces tu charla puso énfasis en la reconstrucción. ¿Crees que ésta fue una reflexión ante la catástrofe o que este llamado a la reconstrucción puede bien ser interpretado como un llamado permanente a estar repensando nuestras ciudades y modos de vida?
La charla que se me pidió para la inauguración del año académico de la Universidad Mayor, fue en la última semana en que me quedaba en Chile. Hacía ya dos meses que estaba allá, y el terremoto me pesco en el sur de Chile a unos 120 km. del epicentro cerca de Concepción. Nunca estuvo en mi mente dar una charla, no llevé ningún material ad-hoc ni nada. Así es que tuve que improvisar para esta Inauguración Académica. Con un país en donde un gran sector de él (500km. de largo por 100 Km. de ancho, más o menos) hubo uno de los terremotos más devastadores de su historia, me pareció que mostrando una obra arquitectónica actual y contemporánea podría dar esperanzas a jóvenes y futuros arquitectos que los acontecimientos habrían desmoralizado. Para mí, que ya había vivido en Concepción el terremoto de 1960, y que esta vez, a los dos días de los hechos, recorrí el sector terremoteado, esta charla me parecía surrealista. De ahí que también hablé de reconstrucción y de recuperación…no es para menos.
¿Cuales son desde tu punto de vista las principales oportunidades que ofrece esta catástrofe? ¿Qué tan cautelosos hay que ser y cuales son las posibilidades reales de innovar?
Nos habríamos pasado muy bien de la catástrofe. Muchos arquitectos se han puesto el servicio del país para paliar a las situaciones más urgentes. Están presentes. Yo diría que lo positivo es la “solidaridad”, que si bien esta siempre latente en nuestro pueblo, aquí se hizo tangible y generoso. No hay que ser cauteloso y por cierto muy innovadores, no olvidemos que somos “maestros chasquillas”.
Tu arquitectura más reconocida son grandes proyectos de carácter institucional. Tales proyectos parecen pasar a segundo plano al menos durante la emergencia. ¿Crees que existe la posibilidad de relacionar ambos, es decir la reconstrucción de una zona de catástrofe con la arquitectura de grandes proyectos? Se me viene a la cabeza la regeneración de Bilbao y el Guggenheim ¿desde qué perspectiva se podría establecer esta relación?
Por supuesto que sí. Bilbao con el Guggenheim no tiene nada que ver con lo que ocurrió en Chile. Es otra circunstancia y no fue producto de una tragedia. Lo qué paso en Chile es un drama. Ahora lo que tenemos que hacer es convertir este drama en algo positivo y que sirva de ejemplo para el país. Los centros urbanos pueden ser reconstruidos teniendo en cuenta su historia y la que va a nacer después, es decir, aprovechar de dar una identidad que incluya el pasado y el porvenir.
Otro llamado efectuado por ti en tu última visita en entrevista al diario La Crónica hacia especial hincapié en el trabajo en equipo como elemento de gestión clave en la reconstrucción. Si bien en las actuales formaciones de arquitectura es posible ver una tendencia creciente a la interdisciplina, el arquitecto clásico aparece más bien como un personaje hermético y de difícil comprensión, incluso utiliza un lenguaje alejado de otras disciplinas, ¿Cuales son según tu las claves para trabajar desde lenguajes distintos en equipos interdisciplinarios?
Los equipos interdisciplinarios en estas circunstancias, se esforzarán para que la cacofonía de sus componentes se convierta en un lenguaje y un obrar en conjunto, eficaz, claro y determinante para el trabajo al cual han sido llamados, y teniendo en cuenta que esto es una urgencia. Lo que significa “el escuchar al otro”, examinar desde diferentes ángulos las proposiciones y extraer “lo mejor” y que todos empujen juntos para participar a la construcción de un “futuro esplendor”.
En la misma entrevista te planetas como un fiel defensor de la nobleza del adobe y de la posibilidad de mejorar con nuevas técnicas las edificaciones de este material de manera que lo que se ha caído en adobe pueda post terremoto ser reconstruido. ¿Donde se establece el límite entre un patrimonio que recuperar fiel al original sin como caer en el “parecer edificio patrimonial”? ¿Cómo hacer para no caer en la copia contemporánea e infeliz de una casona patrimonial de adobe?
Si, el adobe está muy bien siempre y cuando se adopten las precauciones que se imponen. Lo que pasa es que las condiciones en que fueron construidas muchas de las obras patrimoniales eran excelentes, pero con el paso del tiempo hubo abusos en su uso, como por ejemplo, las puertas y nichos que se habrían en tal o tal muro de una Iglesia, etc. que hacían los curitas sin saber que debilitaban a los edificios que tenían ya más de tres siglos, también contrafuertes desaparecidos y seguramente otras cosas más, que un análisis más profundo pueda detectar, permitiría una Restauración que no caería en una copia infeliz contemporánea, pero si se aceptaría lo que llamamos en Francia “restauración à l’identique” y esto legítimo.
Pero también no hay que olvidar que también se puede transformar, es decir, que parte de los edificios patrimoniales puedan tener adiciones de una arquitectura contemporánea original como las intervenciones de SCARPA en ciertos edificios patrimoniales e históricos del Veneto en Italia (conocidos mundialmente).
Los escombros se presentan hoy como una de las grandes problemática del terremoto y tsunami, sin embargo el catastro da cuenta de una presencia mayoritaria de escombros correspondientes a construcción en adobe, en definitiva de tierra que vuelve a la tierra. El adobe aparece como un escombro con cierta nobleza diferente a los vestigios de basura y chatarra a los que nos hemos acostumbrado.
¿Crees que se pueden incorporar estos escombros como parte del paisaje local?
Si lo creo. Se pueden usar de muchas maneras, pero depende en donde están. Pueden reciclarse en nuevos adobes, o ser rellenos de fosos y hoyos en las calzadas, etc. Es el momento, ahora, que se vuelva a fabricar el “staf” ese yeso mezclado con arpillera, del cual se puede sacar un gran partido, por ejemplo, en las molduras o en los techos interiores curvos, etc., material que se usaba en los ’40.
En suma, creo que la arquitectura debe evitar de hacer bulla y apoyarse en la “duda” que es más dinámica, porque ella es el alma de la búsqueda, de la investigación y está a la base de proposiciones innovadoras.
