Entrevista a Alberto Montealegre / Presidente saliente del Colegio de Arquitectos de Chile
Don Alberto, quisiéramos conocer su opinión en torno a la Vivienda Social frente al tema de la sustentabilidad, pensando en que ésta es una de las preocupaciones crecientes de la arquitectura no sólo chilena, sino que global.
En este momento el Colegio de Arquitectos está patrocinando una experiencia piloto con la Universidad de las Américas, el SERVIU y Solarco, a través de su Comité de Tecnología que ha instalado colectores solares en cuatro viviendas sociales, en cuatro barrios diferentes de Santiago y se están monitoreando para ver qué significaría ese ahorro de energía.
Ahora bien, en una vivienda social, así como en todo tipo de construcciones, el tema de la eficiencia energética es extraordinariamente importante pues según algunos estudios el 50% de las emisiones de CO2 a la atmósfera provienen de edificios; por lo que nuestra disciplina generaría más emisiones que la industria y el transporte juntos. Ahora bien, cuando hablamos de vivienda social, es importante destacar que ella está hecha con la mínima inversión posible porque se le quiere dar a los presupuestos el mayor alcance posible; entonces, podríamos decir que probablemente la mayor ineficiencia se encuentra justamente en la vivienda social.
Por una parte está el interés del Colegio de Arquitectos por aportar y patrocinar el estudio de soluciones, como por ejemplo para el agua caliente que es lo que actualmente se está haciendo, pero también por el hecho de que la vivienda económica suele ser extraordinariamente ineficiente. Hoy hay una serie de regulaciones nuevas sobre aislaciones térmicas que van encaminadas a lograr una mayor eficiencia y, evidentemente, todas esas cosas son del interés de los arquitectos, el problema es que las soluciones arquitectónicas para conseguir edificaciones más eficientes en el consumo de energía significan generalmente una inversión inicial mayor y, por lo general, la edificación se hace con préstamos bancarios; entonces los edificios eficientes que significan un mayor gasto, el que demora en amortizarse, los hacen aquellas empresas potentes y muy conscientes de la importancia del tema. Sumado a esto no hay un apoyo legal que favorezca el uso racional de la energía, lo que se ha tornado en un problema ineludible; tal es así que cualquier cambio climático que hace 20 años no nos habría preocupado, hoy se asocia con un problema a escala planetaria, y evidentemente las emisiones de anhídrido carbónico son las principales culpables.
Sin embargo, hay experiencias interesantes tales como las fachadas ventiladas estudiadas por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica.
Hoy hay toda una serie de modelos y tipologías, por ejemplo el de la“ventana de flujo de aire”que es una de las más usadas en Europa por grandes arquitectos en sus proyectos de rascacielos, el uso del “efecto trombe”y otras tipologías como el“efecto invernadero en atrio”, todas experiencias producidas en casi todos los países desarrollados…, y nosotros que tenemos el mejor sol del mundo no sabemos cómo usarlo…
No conozco en particular el proyecto desarrollado por la PUC. Conozco otros y tengo mis dudas respecto de cuán eficientes puedan ser. Lo interesante es que estas tecnologías que hacen uso de la energía solar pasiva significan recursos arquitectónicos nuevos, uno podría decir que en Chile es absurdo tener una fachada vidriada cuando tenemos una influencia del sol equivalente a la de Marruecos, el Norte de Africa, o Bagdad. Sólo la corriente de Humboldt nos salva, pero la incidencia solar es enorme. Entonces esas fachadas que en un momento dado eran absurdas se ven justificadas si se implementan mecanismos como la “ventana de flujo de aire”. En Alemania unos arquitectos proyectaron un edificio de planta redonda, tipología que generalmente tiene problemas en el uso del espacio, que se minimiza con el uso de oficinas tipo paisaje, ellos usaron esta forma de un edificio de planta circular porque significaba la mayor eficiencia de superficie en relación al perímetro, y cuando uno controla el perímetro en torno a las ganancias y pérdidas térmicas éstas son mucho más eficientes; este es otro ejemplo de cómo la conciencia del diseño energéticamente eficiente no es una cuestión trivial, sino que es capaz de condicionar la forma arquitectónica.
Como por ejemplo lo hace la Torre Titanium…, entonces la arquitectura pasa más allá de ser un tema estético. ¿Cómo se traspasa esto a las clases que no pueden pagar este desarrollo?, ¿hay algún tipo de acuerdo que el Colegio de Arquitectos haya desarrollado con el MINVU?
No, esas son políticas de Estado y pienso que esto recién está comenzando, debido al tema del Calentamiento Global. Sin duda tiene que venir una legislación que apoye soluciones que puedan significar una inversión inicial mayor, pero que a la larga sea una enorme economía para el país. Creo que a escala mundial se está iniciando una cultura diferente en muchos aspectos, acabo de leer que Ford está desarrollando autos compactos. Hoy son escasos los proyectos de título en que no existe una referencia al uso de la eficiencia energética y el buscar fuentes alternativas a las energías tradicionales, por lo que claramente estamos caminando hacia una nueva cultura; ahora evidentemente los políticos se preocupan de otras cosas.
Siempre todos estos cambios provienen de experiencias particulares… Ahora bien, el Colegio de Arquitectos acaba de desarrollar una Bienal con este tema de fondo, ¿cuál fue el resultado de todo esto?
La Bienal se parece un poco a una instantánea. Se trata de mostrar las mejores obras de arquitectura que han sido desarrolladas entre una y otra Bienal. Encontramos que si bien hay algunos ejemplos sobre el tema de la aplicación de eficiencia energética en la arquitectura chilena, son casos sumamente aislados, no siempre con un resultado arquitectónico atrayente. En el fondo lo que la Bienal aportó fue un seminario que duró tres o cuatro días, organizado por el Comité de Tecnologías del Colegio de Arquitectos. Junto a ello están los contactos con el SERVIU y con el Ministerio de Educación para llevar el tema de la eficiencia energética a los locales escolares. El Colegio se está moviendo, pero a mi juicio no hay obras suficientes para el montaje de una exposición sobre este tema y no creo que en la próxima Bienal se dé un número significativo; es una tendencia que va subiendo lentamente, quizá en algún momento remontará.
Ahora bien, se ha convertido en una cuestión de urbanidad, de buena educación que en los concursos de arquitectura nacionales se planteé el tema de la eficiencia energética como un requisito, pero personalmente tengo mis dudas del verdadero peso de este factor.
Hay proyectos innovadores en este sentido como el de Guillermo Hevia para Cristalerías Chile, así como otros proyectos exitosos como el de Patricio Gross para ENAP, que son muy buenas obras de arquitectura; pero a veces la eficiencia energética se transforma en correctivo, en mejorar las aislaciones, en poner un cristal que tiene un grado de reflexión mayor a los rayos infrarojos, pero el tema de la incidencia de este criterio de eficiencia energética en la forma global del edificio no siempre aparece, entonces la forma obedece al subconsciente, a los mismos modelos que los arquitectos traen de su bagaje cultural, no como ocurre con el edificio ENAP de Patricio Gross que su forma si partió del concepto de efecto invernadero, un proyecto que es poco académico y de gran carácter.
Ojalá que esto se traspasase a los currículos de las universidades…
Tengo la impresión que no hay ninguna escuela de arquitectura en que este tema no esté presente, sea en forma de cursos regulares, de seminarios y además surge espontáneamente en los proyectos de los alumnos. Soy profesor de Título en la Universidad de Chile y tengo 10 alumnos cada semestre, y te diría que 8 de ellos tienen el tema de la eficiencia energética incorporado.
¿Cómo se puede proyectar esto en la próxima presidencia del Colegio?
El Colegio es fundamentalmente una entidad plural con una diversidad de intereses. Tenemos arquitectos funcionarios públicos, que tienen intereses muy diferentes a los de un arquitecto tasador, quien es extraordinariamente importante en la economía pues evalúa proyectos aún no construídos, están luego los arquitectos centrados en el tema del patrimonio, luego los docentes, que es la segunda fuente laboral de los arquitectos. Pierde cuidado que el tema de la eficiencia energética será una preocupación permanente del Colegio, pero dentro claro de una serie de otros problemas vitales.
