TITANIUM LA PORTADA

La zona oriente de Santiago se ha convertido en uno de los focos más importantes de atención de la construcción y la arquitectura local. En pocos meses más entregará una nueva cara a la ciudad. A un año del Bicentenario, Santiago contará con Titanium La Portada que es la primera torre de estas dimensiones en erguirse a mediados del 2009. Ubicado en una de las manzanas más emblemáticas y hasta hace poco tiempo más deterioradas de la ciudad, zona que articula el sector oriente de la capital con Providencia y el Centro de Santiago, este edificio será uno de los más tecnológicos y modernos en Chile y pasará a formar parte de un selecto grupo mundial de edificios certificados LEED. Andrés Weil, arquitecto Jefe del proyecto, nos reveló alguno de sus detalles más notables en términos de eficiencia energética, decisiones de diseño e importancia de la obra. A continuación reproducimos pasajes de la conversación que mantuvimos con este profesional en las oficinas centrales de Senarq S.A., empresa que diseña y desarrolla esta monumental obra.
Imágenes gentileza de Senarq S.A.

Andrés, entendemos que dos de los aspectos más importantes en este proyecto fue, por un lado, el acento puesto en torno a la seguridad necesaria para contener sismos y por otro el efecto de los vientos, ¿cómo se enfrentaron ambos puntos? 

Habitualmente en Chile se calculan los edificios frente a los riesgos por sismos, sin embargo cuando se supera cierta altura se debe considerar necesariamente el viento. En la modelación estructural del edificio, el punto de aplicación del viento es diferente a la del sismo, puesto que el sismo se aplica en la base, en cambio el viento a mitad de altura. A solicitud de la oficina de cálculo estructural de Josheph Colacos, revisor internacional del proyecto, se estudió el impacto del viento tanto en la torre como a nivel peatonal. Este análisis se desarrolló con el registro de los vientos de la cuenca de Santiago de los últimos cuarenta años, estudio realizado por la empresa canadiense RWDI Anemos, especialista en estudios de simulación de túnel de viento. 

Respecto a la resistencia sísmica, entre ambas fachadas se dispusieron las triangulaciones, destinadas a acoger los disipadores de energía sísmica. Aunque este edificio no requiere dichos disipadores, estos se consideraron para agregar mayor confort a los futuros usuarios.

¿Cómo asumieron el desarrollo de este proyecto para llegar al resultado formal que actualmente presenta? 

Para nosotros, el edificio responde a un lugar muy particular de la ciudad, la Portada de Vitacura, una puerta geográfica de Santiago Por lo tanto lo que allí desarrolláramos se iba a irradiar a toda la metrópolis. Estudiamos diversas alternativas hasta llegar a su forma final. Lo primero fue un volumen rectangular. Sin embargo, en la medida que incorporábamos variables al problema, y entendíamos una serie de condiciones del sector, fue emergiendo la forma final. Su geometría, alude al paso del viento y del agua que atraviesan “La Portada”, el estrechamiento del curso del río Mapocho entre el parque Metropolitano y el cerro San Luis. Dos cáscaras definen su volumen, su separación permite resolver los problemas de refrigeración, de ventilación y de seguridad del edificio. 

Respecto a la climatización, ¿Cuál es la novedad que entrega el sistema por pisos utilizado en Titanium? 

El Sistema de Climatización por pisos surgió cuando iniciamos el desarrollo de la planta del edificio. Por un lado, nos percatamos que un sistema de climatización convencional ocuparía grandes áreas de los núcleos, pues los shaft desplazan un gran volumen de aire. Por otro lado, la climatización convencional requiere de un sistema de enfriamiento con grandes equipos ubicados en la zona superior del edificio, punto complejo en términos logísticos cuando se ubican sobre el piso 52. Si los equipos se instalan al final de la obra sólo en ese momento se pueden hacer las conexiones. El sistema elegido, entre otras virtudes, permite ir terminando el edificio piso a piso lo que es muy importante cuando tienes plazos de construcción muy ajustados como en este caso. 

Con lo anterior se agrega un atractivo mayor para los futuros usuarios, ya que se individualizan los consumos por oficina y se genera una alta optimización energética. Los sistemas centrales, funcionan bien cuando es una sola empresa la que ocupa el edificio y puede organizar su consumo como una unidad. En Chile no existen actualmente empresas que justifiquen edificios con ese tipo de sistemas centrales, y de hecho a nivel mundial deben ser muy pocos los casos. Las empresas que han construido edificios corporativos terminan vendiéndolos o cambiando su uso, ya que no son estructuras muy orgánicas. En el caso de Titanium, que albergará empresas distintas que operarán independientemente, contar con un sistema por pisos, dará gran flexibilidad. 

Además sumado a todo esto, se contemplaron por cada oficina cajas de recuperación de calor que en invierno precalientan el aire exterior con el de renovación, y en verano lo preenfrían. Esta tecnología es actualmente estándar en Alemania, país de donde proviene la oficina que nos asesoró en materia de eficiencia energética El sistema es ideal para una ciudad con el clima de Santiago que durante gran parte del año tiene un clima templado y goza de noches frescas en verano, desconectando automáticamente la refrigeración para operar exclusivamente con aire natural. El sistema frío calor- permite además detectar recinto a recinto la temperatura existente y enviar sólo la cantidad necesaria de refrigerante para suplir ese delta, incluso traspasar el frío y/o calor de una sala a otra, mejorando significativamente la eficiencia energética del sistema. 

¿Cómo relacionan el éxito inmobiliario de este proyecto con el emplazamiento escogido? 

El éxito comercial de este proyecto se debe a que el edificio fue pensado para el usuario de Santiago, al que le resulta tremendamente cómodo ubicarse en este lugar. Efectivamente es muy fácil llegar. Es la zona con mejor accesibilidad de la ciudad a pesar de la congestión vehicular en horas puntas. 

¿Cómo visualizan a través de este proyecto el tema de la densificación urbana? 

Las ciudades requieren densificarse pues en esa medida se complejizan y tornan más valiosas. Al concentrar las oficinas en un punto geográfico se generan sinergias. Al estar muchas oficinas cerca hay muchos viajes que ya no se hacen o se pueden realizar a pie. Esto ha permitido que sectores como Isidora Goyenechea se revitalicen, generando zonas de buenos restaurantes y otros servicios dentro del mismo barrio. 

Por otro lado, estudios nos indican que el 80% de las personas que trabaja en el sector no llega en auto, sino que en transporte público, a pie o en bicicleta, lo que da fe de que el encuentro social es muy heterogéneo, factor tremendamente positivo para la ciudad y la sociedad. 

Respecto al tema de la congestión, los tacos en horas punta están en todo Santiago. Lo que sucede es que quienes pasan por la Rotonda Pérez Zújovic están mejor representados en los medios de comunicación, de allí que se hable más de este tema. 

¿Cuál fue el motivo que les llevó a tomar la Certificación LEED? 

Algún ecologista profundo podría sostener que desde el punto de vista ambiental lo mejor hubiera sido no construir esta torre. Tal vez tenga razón. Sin embargo en Chile hemos elegido un modelo de desarrollo económico basado en un sistema en que competimos a nivel global. Este proyecto es el producto de eso. Pudimos hacerlo de una u otra forma, pero decidimos hacerlo lo mejor posible en términos ambientales. A eso apunta la certificación LEED cs.

Por ejemplo, escogimos el mejor cristal actualmente disponible en el mercado con excelentes rangos de traspaso de luz y filtración de rayos infrarrojos. Tomamos además medidas complementarias como por ejemplo generar ventilación pegada a las ventanas de manera que el calor que se pueda producir vaya directamente al sistema y no se mezcle con la temperatura de la oficina, de modo que el aire salga de inmediato y no se requiera enfriar. 

Es importante señalar que la certificación  LEED cs nos exigió hacer un estudio de simulación energética el que arrojó que en comparación con el modelo de edificio usado para estos efectos, ubicado en Estados Unidos en una zona de clima similar al de Santiago, Titanium produce un ahorro de energía de 50%. Titanium La Portada es un edificio que es emblema en muchas cosas, y en cierta medida nos sentimos responsables de cumplir con esas expectativas. Este edificio debe reflejar valores reales como es el respeto al medio ambiente y es por ello que se decidió postular a esta certificación del Consejo Norteamericano de Edificios Verdes.  

¿Por qué decidieron desarrollar el proyecto con un equipo de arquitectos chileno, y no sumar a un nombre importante de nivel internacional como se ha hecho con otros proyectos de este tipo en el mundo? 

Cuando se supo que la torre de CENCOSUD trabajaría con César Pelli, discutimos el sumar un nombre extranjero.

Podríamos habernos asociado con alguna oficina de afuera. Pero no fue por soberbia que no lo hicimos, sino por la dinámica con que trabajamos. El traer una persona por el simple hecho de poner un nombre iba a provocar fricciones más que aportes. Nosotros como equipo tenemos la “madurez” de abrirnos a soluciones y a que el edificio tome su propio cauce sin la interferencia de egos extranjeros. Para nosotros el valor está en reconocernos en lo que hacemos, pues “Sanhattan” para bien o para mal, es lo que somos.

Andrés Weil

EDIFICIO BIOCLIMATICO ENAP

Imágenes gentileza de Cristóbal Gross y Alberto Contesse.

Una excelente oportunidad de proyectar un edificio bioclimático, así como de fortalecer y renovar la imagen institucional de ENAP, fue el puntapié inicial que llevó a Harley Benavente, Alberto Contesse, Cristóbal Gross y Patricio Gross a abordar el concurso público convocado por ENAP para su edificio de oficinas administrativas emplazado en Punta Arenas, y que recientemente fue terminado durante el 2008. 

Para el equipo de arquitectos del Edificio ENAP, uno de los temas más relevantes de este proyecto es que el factor bioclimático se tomó como elemento integrante del problema arquitectónico, y « no se respondió a él con apéndices técnicos, sino que con medios propios de la arquitectura ». Así, se respondió con un edificio de oficinas que consume poca energía y con una solución formal que va más allá; pues los elementos utilizados para dar con la solución, aportaron espacios y situaciones que no estaban contempladas en un principio, afirman los profesionales. 

Este edifico emplazado en la Avenida Parque Presidente Bulnes, gran eje de acceso a la ciudad se plantea como un hito dentro de la secuencia Club Hípico, Universidad de Magallanes, Parque Don Bosco, Monumento al Ovejero, y el Cementerio. Su paisajismo austero extiende el parque hacia el interior de la manzana y logra situar al edificio al centro de una gran pradera donde se rescatan los grandes árboles existentes, acentuando la sensación de transparencia y continuidad. 

LO VERNACULAR 

En el proceso de diseño la pregunta permanente fue: ¿qué tan bioclimático es el edificio? En un comienzo se descartó tratar con fuentes energéticas limpias (paneles solares o fotovoltaicos, energía eólica, o geotermia) por el alto costo que significaban y la poca experiencia que existía en la región. Entonces se decidió trabajar con el concepto de eficiencia energética para aprovechar al máximo los elementos existentes, tales como el gas y el sol. 

Por lo anterior, desde un inicio se tomaron los conceptos de piel, invernadero y « chiflonera » como ejemplos tradicionales de la región para tratar el tema de la aislación. « Al darle vueltas a estos temas nos dimos cuenta de que se trataba de lo mismo y que se podían fusionar en un solo elemento radical. La chiflonera al englobar todo el edificio se vuelve invernadero, y el aire se trabaja como un material más: un colchón aislante espeso », relatan Cristóbal Gross y Alberto Contesse. 

La imagen del edificio responde a analogías tanto de la empresa como de la región. Se trabajó en torno a la imagen del galpón, presente tanto en las grandes estancias y campamentos de exploración de ENAP y otras empresas pioneras, que usan galpones de esquilado, de secado, o frigoríficos. 

El cuerpo acristalado, se inspiró en los invernaderos de la zona, que han sido deformados y deconstruídos por el viento, tal como sucede con los árboles. Asimismo, su forma evoca un diamante, utilizado en la perforación de pozos petroleros, así como también un gran iceberg, representando la latitud de la región. 

El forro del cuerpo interior con placas de madera terciada de distintas esencias (lenga, mañío y nogal), evoca por su parte las planchas de metal de los galpones sureños, que se han oxidado y han sido reemplazadas con el paso del tiempo; otorgando un juego de « píxeles » de distintos tonos. Este efecto sumado al hecho de que las ventanas no están alineadas unas con otras, provoca una sensación de camuflaje de éstas últimas, lo que acentúa la idea de bloque unitario. 

EL INVERNADERO EFICIENTE

Si bien el concepto de doble piel acristalada o invernadero es ampliamente conocido, en este caso se innovó tratándola de forma independiente y no paralela al edificio interior, alejándola y acercándola según las necesidades del programa. De esta manera se van constituyendo lugares como el jardín de invierno, el hall y los espacios intersticiales que además refuerzan y construyen la imagen única del edificio. Esta característica formal, caló profundo en la comunidad circundante, la que bautizó al edificio con nombres tales como “el invernadero” o “la pecera”, creando según los arquitectos una suerte de paradigma para la región dado gracias a la coherencia del proyecto en todos sus ámbitos. 

En verano la ventilación es lograda de modo natural, mediante ventanas mecanizadas en el zócalo y en la cumbrera que al abrirse generan un efecto chimenea que enfría al edificio. Los bolsones de aire templados generados por el sistema de doble piel de vidrio, tales como el jardín de invierno, hall y las circulaciones verticales, se ubican al norte y al poniente para así maximizar el aporte solar, actuando como prismas captadores de sol. 

El estudio de eficiencia energética se realizó una vez ganado el concurso convocado por ENAP, y cuando el concepto del edificio estaba ya definido. Este estudio, realizado por el experto en arquitectura bioclimática Javier del Río, fue un proceso técnico riguroso que permitió definir los tipos y espesores de materiales y, sobre todo, la superficie necesaria de ventanas para asegurar la correcta ventilación durante los días de calor. El trabajo de Ríos, arrojó que esta edificación produce un ahorro energético de un 68%, lo que permite recuperar la inversión del invernadero  en sólo 15 años. 

PROGRAMA Y MATERIALIDAD

El programa se organizó en cuatro niveles. El acceso cotidiano es por la calle Capitán Guillermos y por el interior de la manzana, donde se ubican los estacionamientos. En el primer piso, se ubica el programa público: salas de reunión y sala de conferencia que se abre al jardín de invierno que además actúa como foyer. 

En el segundo y tercer piso, se desarrollan grandes naves libres, eficientes y flexibles con un núcleo central de escaleras, ascensor y baños, ellas acogen los servicios administrativos. 

Mientras que en el cuarto piso, bajo el techo, se albergan los archivos y la sala de máquinas. 

El cuerpo de oficinas es una estructura de muros de hormigón armado con losas colaborantes sobre vigas de acero. Éste se aísla del exterior mediante lana de vidrio y placas de madera. Las ventanas son todas de doble vidrio, lo que aumenta la inercia térmica. Además, los elementos del programa que no se usan permanentemente, y que por lo tanto no están siempre calefaccionados, no tienen aislación exterior y quedan en hormigón bruto. 

El cuerpo del invernadero tiene una estructura de acero apoyada en el cuerpo de hormigón armado y vidrios laminados, pegados borde a borde al exterior de una subestructura de aluminio. Para evitar desprendimientos Debido al viento, a cada vidrio se le agregaron cuatro refuerzos mecánicos consistentes en perfiles « L » de aluminio De distintos largos, lo que acentúa el juego de reflejos y transparencias de las fachadas. 

LO NUEVO

Este edificio no sólo generó un hito en la ciudad, sino que también en la forma de trabajo de ENAP, modificando Los encuentros y comunicación entre los empleados del lugar. Al no existir en Punta Arenas grandes espacios protegidos de la inclemencia atmosférica, toda la vida se hace al interior de los recintos, sin embargo este proyecto regaló un « espacio intermedio » que ofrece un lugar de reunión y encuentro para el personal de la empresa; así las actividades trascienden del interior del edificio y se exponen a la ciudad. 

Finalmente, la cultura laboral de ENAP tampoco incluía el trabajo en grandes áreas libres, las zonas de trabajo eran Más bien del tipo de oficinas individuales. La continuidad espacial ofrecida por este nuevo edificio, junto con sus Grandes espacios que descomprimen las áreas de oficinas, permitieron una mayor comunicación entre los distintos testamentos de la empresa y en definitiva una vuelta de tuerca al desarrollo de oficinas corporativas.

MICHEL ROJKIND

El mexicano Michel Rojkind, es de aquellos arquitectos que forman parte de la selecta vanguardia de la arquitectura mundial. Intensamente premiado y publicado en América, Europa y Asia, ha establecido un compromiso personal con la creatividad que lo lleva a elaborar fórmulas nuevas de diseño para cada uno de sus proyectos, por lo que aunque no podemos saber donde realizará su siguiente obra, sí estamos seguros de que será absolutamente distinta a la anterior. En nuestro país, recientemente pudimos comprobar esto observando de cerca su trabajo expuesto en el Encuentro Internacional de la XVI Bienal de Arquitectura, organizada por el Colegio de Arquitectos de Chile; encuentro en el que también dictó una conferencia patrocinada por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae.

Por Pablo Saric Huidobro, Master of Science, Columbia University, Master en Arquitectura, Universidad Politécnica de Cataluña, Coordinador Académico, Facultad de Arquitectura,  Universidad Mayor, y Profesor MARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile. www.01arq.cl

Imágenes gentileza de Michel Rojkind

La labor que Rojkind emprende desde su estudio, entrega lo que las corporaciones y grandes empresas buscan, una arquitectura de gran “performance”, capaz de insertarse en el mundo globalizado como un evento mediático y con una identidad propia y reconocible, al mismo tiempo que obtener un buen rendimiento en términos del desarrollo de su programa así como en eficiencia energética.

EDIFICIO PULSE 

Encargado por un fondo de inversiones norteamericano, el proyecto ubicado en Monterrey, Nuevo León, logra cumplir los programas y áreas requeridas por el mandante al mismo tiempo que crea una plaza en pendiente que se va conectando con distintos niveles del edificio, lo anterior permite albergar los estacionamientos requeridos bajo su superficie y mejorar los espacios públicos de la ciudad. 

El edificio se compone de dos volúmenes en los cuales se desarrollan oficinas, comercio y zonas residenciales, entre otros múltiples programas. La torre, de 28 niveles de altura, va disminuyendo su perímetro en los pisos superiores, lo que fue aprovechado por los arquitectos para lograr una variada gama de tipologías de departamentos.  Ambos volúmenes se unen a modo de una cinta continua insertándose armónicamente en el perfil urbano. 

DOS PROYECTOS PARA LA MULTINACIONAL NESTLE 

En el Museo del Chocolate Nestlé, Rojkind muestra nuevamente su capacidad creativa y su compromiso con la exploración formal. El proyecto de 634 mts2 se ubica en una esquina vacante junto a la fábrica de chocolates y frente a una de las autopistas que conectan la ciudad de Toluca con el Distrito Federal en México. Los arquitectos realizaron un estudio de flujos vehiculares para demostrar que esta ubicación aseguraba una mayor presencia y una oportunidad para potenciar la estrategia publicitaria del cliente, logrando convertir el edificio en un referente para la ciudad. 

La obra inicia un recorrido temático que continúa en la fábrica de chocolates. El acceso se constituye como una gran apertura desde la cual se descuelga una escalera que conecta con la recepción; en el interior, el público es recibido por un gran ventanal que mira en dirección de las futuras ampliaciones del museo; su programa se completa con un teatro, una tienda y baños, para finalmente conectar con la fábrica. 

La volumetría propuesta fue realizada en base a una consecución de caras oblicuas de color rojo que le otorgan una imagen única al edificio, en su interior éstas fueron pintadas con diversas tonalidades de color blanco para lograr la percepción de un gran espacio interior, permitiendo al mismo tiempo, acentuar los distintos quiebres de la envolvente. Una de las exigencias más importantes a las cuales se debió dar respuesta fueron los plazos de diseño y construcción, los que en conjunto sumaron dos meses y medio; lo que obligó a los arquitectos a trasladarse al sitio durante la obra. 

El segundo proyecto para la compañía Nestlé está pronto a ser inaugurado y se ubica en la ciudad de Querétaro. Aquí, las restricciones existentes imponían la construcción de arcos con el fin de asegurar un mejor diálogo con el contexto. Lejos de desistir del proyecto por esta condición forzada, los arquitectos reinterpretaron la estructura de arcos creando sustracciones esféricas que al recortarse en fachada producen arcos y a su vez contribuyen a la configuración del espacio interior. 

En la fachada, el edificio es revestido con un panel de terminación metálica que refleja el contexto en el cual se inserta el edificio, mientras que las sustracciones fueron tratadas en color para producir el contraste. 

El edificio se compone de tres volúmenes separados en que se distribuyen los programas necesarios requeridos tales como: laboratorios técnicos, oficinas y centro de convenciones, entre otros. En ellos Nestlé junto a L’Oreal desarrollarán productos de alta tecnología. 

FALCON HEAD QUARTERS 

Para el edificio de las oficinas centrales de Falcon, empresa dedicada a la manufactura de insumos médicos, se propuso una doble piel que permite la creación de patios intermedios al mismo tiempo que un mayor control visual.

En su piel exterior utilizó Panelite, un panel de estructura poligonal desarrollado en policarbonato que permite una excelente transparencia cuando se lo ve frontalmente y una opacidad completa visto en escorzo; esta característica permite bajar los índices de radiación solar al interior del edificio, mejorando considerablemente su rendimiento energético.

TORRE DE NIEBLA COSTERA

De entre un paisaje brumoso producto de la “camanchaca”, emergen las figuras portentosas y esbeltas de 10 torres de 200 metros de altura, estructuras capturadoras del agua que decanta desde esta neblina característica de la costa del Huasco. Esta imagen aunque aún no es realidad, podría transformarse en el corto plazo en una perfecta y eficiente solución para potenciar la agricultura de zonas depreciadas del norte chileno y que pueden transformarse en vergeles gracias al aporte del agua acumulada en los pozos decantadores de estas futuras piezas de arquitectura eficiente. 

Alberto Fernández, arquitecto, quien lleva 3 años de trayectoria profesional, obtuvo junto a Susana Ortega, Diseñadora Industrial el Primer Premio en la categoría “Next Generation” del prestigiado Holcim Awards Regional 2008, representado en Chile por Cemento Polpaico, en su versión 2008, concurso que por primera vez incluyó esta categoría para destacar las visiones de jóvenes arquitectos y diseñadores, y que honró con el primer lugar a la Torre de Niebla Costera de Fernández y Ortega. 

Fernández, arquitecto titular del proyecto, posee una trayectoria que incluye el ser finalista del concurso Elemental, en el área de estudiantes, y una mención honrosa en la Bienal de Venecia. Su experiencia sumada a la de Susana Ortega, obtenida en su corto período de ejercicio profesional, le llevó a generar la idea inicial de esta torre en tan sólo tres días y desarrollarla en un mes de trabajo. 

Ambos profesionales sensibilizados por la escasez de agua en el área del Huasco, y por el conocimiento de la zona gracias a sus vínculos personales, pensaron en la generación de una torre que tomara agua de la neblina y la canalizara hacia un pozo de acumulación; solución que podría ser usada en muchas zonas geográficas de Chile con falta de agua para uso agrícola.

Equiparable en altura a la Torre Entel, la Torre de Niebla Costera se encuentra hoy en evaluación de factibilidad material y de montaje, etapa en que este equipo de profesionales ha pensado en la posibilidad de bajar la altura de las torres aprovechando su ubicación en áreas de altura. La geometría de esta construcción, está basada en una composición tensada que requiere de un núcleo estructurante que da la sujeción para erguir los cuatro espirales que acogen la malla capturadora de niebla de base triangular. Esto se consiguiría gracias a una grúa central que actuaría como eje y estructura momentánea para conseguir el alzamiento. Lo interesante de esta forma es que podría incluso ser comprimida para su traslado, por tratarse de espirales, según palabras de sus autores. 

Para Fernández, lo interesante de todo esto es que se puede introducir la torre en la masa de la nube, lo que optimizaría la recolección de agua gracias a su verticalidad. Esto permitiría entregar agua para la agricultura a más de 30 hectáreas por cada torre de 200 metros; gracias a sus 5.000 metros cuadrados de superficie vertical, los que producirían un mínimo de 10.000 litros de agua por día. Sin duda todo un logro.

PRO2

PRO2 nació hace poco más de dos años con el regreso a Chile de sus socios fundadores, Nicolás Hernández y Luz Sepúlveda; ambos diseñadores industriales formados en la Universidad Diego Portales. Hernández y Sepúlveda iniciaron su desarrollo profesional en Barcelona, luego de terminar sus estudios de posgrado en la misma ciudad donde más tarde acordaron iniciar trabajo juntos al regresar a nuestro país. 

Fue en Barcelona que estos jóvenes diseñadores formaron la base de su estudio de diseño, dedicado a la creación de productos de autor, tanto de piezas como de colecciones de mobiliario, iluminación y objetos bajo el paradigma autoimpuesto de que estos sean siempre funcionales. 

SU ENFOQUE 

Durante la experiencia española descubrieron que lo más importante para constituirse en una oferta de diseño atractiva y aportadora, es desarrollar un estilo con carácter propio antes de buscar incorporar la identidad de un país, una cultura o una sociedad. Para ellos, lo que agrega valor al diseño de autor es la entrega de una visión personal sobre la realidad, y que otros la puedan compartir. 

Dentro de su línea de diseño de autor, PRO2 ha tenido gran éxito con productos creados para otras empresas, así como las opciones comercializadas por ellos. Entre estas últimas figuran las lámparas Open Lamp y Ánima, la mesa de centro Zerp y la colección de mobiliario MH1. 

UNA GRAN ALIANZA 

Desde hace dos años PRO2 está desarrollando piezas de mobiliario y objetos que buscan ser una alternativa de calidad con terminaciones que marcan la diferencia con otras propuestas, según sus propias palabras. Esto les ha llevado a comercializar de manera exclusiva para Muebles Sur, cerca de diez productos de diversa índole. 

La colección para Muebles Sur, abarca toda una gama de artículos que van desde camas a espejos autosoportantes. Entre estas creaciones está la “Cama Tempo” de dos plazas, que se caracteriza por ser baja, de aristas rectas y con funciones integradas; así, veladores, respaldo y largueros se transforman en una unidad compacta. 

En otra variante está el sillón bajo “Cómodo”. Su nombre lo dice todo, su objetivo es ser el objeto de mayor comodidad dentro de la casa. Por dicha razón, la estructura de este sillón está compuesta por diferentes densidades de espuma que solucionan las dos problemáticas de un asiento: ser lo suficientemente resistente para soportar el peso del cuerpo sin deformarse, y acoger amoldándose a las curvaturas del usuario. 

Por su parte el espejo “Esquena”, fue pensado con el objetivo de recuperar la antigua percha “valet”, pero esta vez desarrollada con aires contemporáneos respondiendo a las actuales necesidades de espacio. Esta pieza lo hace de manera innovadora en su 1,60 metros de altura, con su curiosa forma y una espalda que permite organizar el vestuario. Finalmente, para esta misma empresa desarrollaron la Mesa de Centro Fusta, el Sitial Belt, la Estantería Escala, un Sistema Modular, el Futón Nadal y el rediseño del Sillón Isla, pieza icónica de Muebles Sur. 

Nicolás Hernández, explica que el proceso de creación puesto en marcha con Muebles Sur ha sido impecable, “pues hemos logrado lo que siempre buscamos al relacionarnos con una empresa, una gran sincronía entre lo que ellos desean para sus tiendas, el gusto de los clientes y nuestra propia apuesta de diseño”. Lo anterior, agrega, “se ha visto reflejado en las ventas de los productos que han resultado muy exitosas lo que también permite proyectar a futuro está y otras alianzas”. 

El proceso creativo de PRO2 no se detiene. Actualmente, se encuentran desarrollando dos nuevos productos que se lanzarán en los primeros meses de 2009 para ser comercializados en tiendas, y además están iniciando alianzas para afianzar su propuesta, tanto en el área del diseño como en disciplinas afines.

HUMBERTO ELIASH

“La crisis económica le hace mal a los arquitectos pero le hace bien a la arquitectura”, señala Humberto Eliash, arquitecto salido desde las aulas de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile en 1975. Nacido en Santiago en 1950, Eliash ejerce la profesión en forma independiente o asociado, gracias a este modo de hacer ha logrado desarrollar una vasta producción de edificios de vivienda, oficinas, escuelas y edificios de carácter religioso. Su obra fue seleccionada por el Gobierno de Chile para representar al país en la XX Bienal de Venecia en el 2002. Además, cuenta con una sostenida labor docente iniciada en 1993 y que en la actualidad desempeña desde la universidad que le formó. Cada tanto, Eliash es requerido para dictar conferencias, las que lo han llevado a visitar Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Panamá, España, Alemania, México, Uruguay, Venezuela y Perú. En la actualidad ejerce su labor desde su propio estudio. En esta ocasión lo invitamos a conversar sobre su mirada acerca de temas atingentes a la arquitectura, de la cual es protagonista, a continuación la entrevista que nos concedió.
Imágenes gentileza de Pedro Mutis, Miguel Navarro y Humberto Eliash. 

Humberto, ¿cuál es el estado de la arquitectura chilena en la actualidad? 

La arquitectura chilena está pasando por un buen momento y eso se ha prolongado por varios años. Esto no sólo se nota por el reconocimiento internacional que reciben permanentemente nuestros arquitectos, sino por la gran vitalidad que muestran diversas generaciones, desde los jóvenes exitosos -que no nombraré para no seguir fomentando su vanidad- hasta los viejos maestros que aún están vigentes como Martner, Castillo Velasco, Valdés, Bannen, y Eyquem entre otros. En general, creo que hay mucha creatividad, experiencia y buen oficio a la hora de enfrentar diferentes encargos con madurez y consistencia. Con todo, creo que la producción actual aún no se compara en calidad con aquella de los años 60 que dio obras tan señeras como la Capilla de Los Benedictinos, la Sede de la Cepal, la Municipalidad de Valdivia, algunos edificios de la Universidad de Concepción, la Copelec de Chillán y la vivienda colectiva de iniciativa estatal. Estamos a años luz de aquello… 

Ahora bien, en un sentido global, pienso que la actual crisis económica que vivimos le hará mal a los arquitectos pero le hará bien a la arquitectura; eso ocurre con las crisis de este tipo, sucedió en Europa con el período entreguerras. Se produce un freno a la producción material que obliga a una reflexión profunda y a una redefinición de las prioridades. 

En este sentido de redefinición de prioridades, ¿se ve alguna responsabilidad asumida por la arquitectura latinoamericana en torno a lo social? 

Históricamente ha habido una arquitectura popular de gran valor en América Latina que ha sido el resultado de una decantación de sentido social, de sabiduría popular y de sincretismo cultural, como por ejemplo Ouro Preto, Valparaiso, Chiloé, Guanajuato, Cuzco, sólo por citar algunos de los más conocidos. 

Posteriormente, hemos tenido políticas sociales de vivienda con resultados heterogéneos según los países y las épocas, pero en general no podemos estar orgullosos de sus resultados. Hay una gran deuda social al respecto, donde encontramos responsabilidades compartidas entre autoridades políticas, arquitectos, urbanistas, constructores, y muchos otros. En general en América se privilegia más la dimensión cultural que la social en la arquitectura. Por otra parte, en Cuba, donde la arquitectura sí ha tenido un rol social muy determinante y protagónico, tampoco ha dado una buena arquitectura salvo en los primeros años postrevolución cuando aún la mística era más importante que la burocracia. 

¿Cuál es su perspectiva personal respecto de la vivienda social? 

Considero que la política de vivienda social actual -contrariamente al discurso político vigente- promueve la segregación socio espacial generando ghettos de pobreza y serios problemas urbanos y de seguridad ciudadana. 

Hace mucho tiempo que la vivienda social dejó de ser un problema arquitectónico en nuestro país, es un tema financiero, político y social. Creo que debe volver a ser un tema de la arquitectura, deben regresar los concursos de vivienda colectiva, más experimentación, más compromiso con la ciudad. Sin embargo, valoro los esfuerzos deesta última gestión ministerial por corregir el modelo mejorando los estándares de la vivienda y tratando de mitigar los efectos de la segregación social. Como ejemplo, menciono un instrumento que se ha puesto en marcha recientemente: “proyectos de integración social”. Llega con décadas de atraso y no soluciona todos los problemas de la vivienda social, pero es un buen inicio. 

¿Qué opinión tiene acerca de la ciudad como concepto, espacio de vida, y materialización real en nuestro país? 

Creo que el tema de la ciudad recién ha sido tomado en cuenta en las agendas públicas, esto después de la crisis del Transantiago y de los problemas energéticos. Antes simplemente los temas urbanos no existían o no tenían visibilidad. La gente aquí es muy resignada y no reclama su derecho a vivir en ciudades más dignas y armónicas.

Últimamente las ciudades se han degradado principalmente por la mala calidad de sus espacios públicos, que son escasos y han disminuido aún más debido al crecimiento del parque automotor. Creo que estamos frente a la paradoja que mientras la calidad de la arquitectura mejora, la calidad de las ciudades disminuye. 

¿Cuál es su opinión acerca de Ley General de Urbanismo? 

Pienso que está completamente obsoleta. El país y el mundo han cambiado varias veces y nosotros seguimos con una ley anticuada que no recoge el espíritu del tiempo. Hemos pasado varios períodos de gobierno siempre a punto de cambiarla pero la falta de voluntad política lo hace imposible. Entiendo que a esta altura sería mejor buscar un proyecto de ley más universal que no trate de ser tan ambicioso, pero que a cambio tenga consenso para aprobar los temas más importantes. Materias como el ordenamiento territorial, el aprovechamiento energético, la protección del patrimonio, etcétera, necesitan urgentemente de una nueva legislación. 

¿En qué medida las bienales desarrolladas en Chile han significado un aporte al panorama arquitectónico nacional?, ¿cómo evalúa la versión recién pasada? 

Las bienales son un punto de encuentro de arquitectos, urbanistas y estudiantes que buscan un diálogo, un intercambio no sólo entre los chilenos, sino con toda la comunidad internacional. Cada bienal es una historia diferente, yo dirigí la del 2000 y había condiciones muy distintas a las actuales. En la última hemos visto una discusión muy interesante por parte de los estudiantes y los arquitectos sobre el tema medioambiental y la crisis energética. Sin embargo, esta bienal reflejó algunas contradicciones de nuestra profesión. Por ejemplo, mientras la ministra de Vivienda y Urbanismo desarrollaba su discurso inaugural en el hall del MAC, que hablaba de integración social y urbana (cuestión que el MINVU contradice con su política habitual), abajo se discriminaba el ingreso; habían tres tipos de “clases sociales”, que daban acceso a determinados sectores de la muestra, lo que se reflejó en tres diferentes tipos de entradas. La gente de las “clases inferiores” estaba indignada, muchas personas se retiraron, otras no pudieron ingresar.

Otra contradicción: el pabellón metálico de la muestra de universidades estaba concebido para “flotar” en medio de la explanada posterior del MAC en el parque Forestal. Pues bien, todos los días que duró la bienal ese espacio estuvo enrejado y protegido por guardias de seguridad que prohibían el ingreso a quien no tuviera entrada. Los usuarios del parque tuvieron que aceptar la intromisión en su espacio público de un bello artefacto lleno de rejas, al que no se podía ingresar libremente. 

Por último, al revisar las obras seleccionadas, me quedó la sensación de que los arquitectos están más preocupados de hacer casas en la playa que de desarrollar obras para resolver problemas- país: el país productivo, el país de la clase media y las clases populares no los vi como protagonistas de esta bienal.

Pensando que el tema de la Bienal fue “una arquitectura que cuide nuestra tierra”, ¿cómo ha afectado a su trabajo la creciente demanda por arquitectura eficientemente energética? 

Es un tema que siempre está arriba de nuestra mesa de trabajo, no sólo para concebir proyectos arquitectónicos, sino también urbanísticos y académicos por lo que ha sido el tema elegido en el taller del año 2008 en la Universidad Finis Terrae. Pienso que el problema de la eficiencia energética ha pasado de ser un tema de especialistas y visionarios a ser una prioridad general dada nuestra pobreza de recursos energéticos convencionales y nuestro modelo de desarrollo derrochador. Lamentablemente, para este punto, yo trabajo en arquitectura Sub-23 (uf/m2) y en ese nivel cuesta mucho introducir esa arquitectura, porque tiene un costo inicial más alto que se amortiza en el largo plazo. Mientras el Estado no subsidie las construcciones para incentivar el ahorro energético y el uso de energías alternativas, no se va a producir un avance real al respecto. 

¿Cómo definiría hoy el objetivo de su trabajo profesional? 

El objetivo principal de mi trabajo es mejorar la calidad de vida de las personas, incluyendo en el concepto de calidad cualidades estéticas, emocionales, perceptuales y no sólo funcionales o de mejoras físicas y materiales. Mis obras son en su gran mayoría obras públicas que expresan siempre una búsqueda arquitectónica, urbanística y trato dedarles un valor social y cultural. 

Me identifico con Javier Carvajal, arquitecto español, quien decía que el objetivo del trabajo de un arquitecto es “dar liebre por gato”. Es decir, dar un valor agregado al encargo que generalmente viene planteado en términos muy prosaicos o materialistas. Ese valor agregado es lo que da sentido a la arquitectura, y hace la diferencia entre una mera construcción y una obra de arquitectura. En definitiva, es lo que hace que una simple casa, un museo o un hotel, puedan transformarse en una obra de arte. Eso hace de la arquitectura un arte mayor. 

¿Cuál es su relación con su propia obra a través del tiempo? 

Las obras son como los hijos, uno los engendra, les ve crecer y un día cobran autonomía y te dejan. A veces incluso llegan a desconocerse el uno del otro. Yo, por suerte, tengo una buena relación con mis obras ya construidas. En general, cuando las visito aprecio que hayan crecido bien y estén saludables y bien presentadas, salvo excepciones.

Hace poco estuve en el edificio para funcionarios municipales de La Reina que hice el año 2002, y sentí que está desarrollándose muy bien, aunque por ser vivienda económica uno teme que tenga problemas de mantención que la degraden rápidamente, pero no es el caso. La vegetación y las intervenciones de la gente le han dado mucha vitalidad y humanidad. Fernando Montes, quien me acompañaba, sintió lo mismo. 

También me pasa con las intervenciones en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, para la que llevo 12 años realizando obras de las que me siento muy orgulloso. La última intervención es el “edificio Los Presidentes”; es como tener un hijo abogado. También tengo un hijo viviendo en el extranjero, el edificio de la Universidad Las Américas en Quito, que espero se desarrolle bien, pese a que lo veré “tarde, mal y nunca”.

Más información en: www.humbertoeliash.cl

SIENESTUDIO

Desde la universidad fueron guiados para tener una visión innovadora para generar diseños versátiles tanto en las formas, líneas, estilo, personalidad y funcionalidad. Desde ese momento la observación y el compromise son para “Sienestudio”, estudio de diseño formado por Javier Ramirez, Juan Pablo Vieyra y Julián Vignolo, fundamentales para lograr que un elemento no sólo incluya la experimentación con el material durante el proceso constructivo enfocado al uso, sino también que sea admirado en su estética. 

COSECHA DE EXITOS 

Sienestudio desde sus inicios, ha participado en diversos concursos como CMPC, donde fueron finalistas, así como en el “Concurso de Masisa” en que tres de sus propuestas quedaron entre las más destacadas, las que más tarde fueron desarrolladas para ser expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes.  

Posteriormente, vino el “Ambitar Italiano”, en el que obtuvieron el Primer Lugar con una propuesta de espacio de cocina. En “Recycla”, participaron con una línea de mesas y contenedores realizados con desechos electrónicos y carcasas de “CPU”. 

En el concurso “La Silla de Latinoamérica”, patrocinado por la Universidad de Palermo en Buenos Aires, obtuvieron el Primer Lugar con la “Silla Pingo”, cuya producción acaba de comenzar. Asimismo, en el último concurso “Corian”, presentaron la “Mesa Bio”, de forma pura y orgánica, que se encuentra en la final entre los 10 mejores diseñadores y arquitectos del país, y cuya premiación es a fines de este año. Hoy introducen al mercado su “Línea Arma”, sistema modular desarrollado a modo de un biombo separador de ambientes que se construye a través de módulos cajoneras de fuerte imagen y estilo. 

SIEMPRE EN LA INNOVACION 

Este equipo de diseñadores se describe a sí mismo como visionarios y libres en el proceso creativo. Pues al momento de desarrollar un prototipo incluyen diversas tecnologías, lo que les permite simplificar los modelos con un concepto minimalista y puro, incluyendo aplicaciones de color y texturas futuristas con una personalidad enfocada a formas innovadoras, como la madera, el metal y los lacados hasta llegar al cristal como material esencial característico de “Sienestudio”. 

La innovación y experimentación para obtener productos distintos, la han estimulado desde la universidad, por ello piensan que es fundamental que estas instituciones generen fuertes vínculos con las empresas para incluir realidad profesional a un diseño, y entender que éste aplicado a los objetos hará más competitivo al mercado nacional en el exterior. Claro que para ellos este no es el único camino, pues el emprendimiento aplicado a un negocio es otro de los conceptos fundamentales para este equipo de jóvenes talentos. Recurrir a organismos como “CORFO”, “Innova Chile”, o Fundación Endeavor”, entre otros, constituyen una posibilidad más para el mundo del diseño. 

A corto plazo la idea de “Sienestudio”, es generar una amplia línea de productos para el hogar, establecer más puntos de venta, diseñar para marcas del extranjero como “Manifesto” en Argentina y “Área de Clic” en Italia, y de este modo ser una ventana para el diseño chileno en el mundo. 

Más información en: www.sienestudio.cl

FEDERICO MONROY

La mirada de Federico Monroy, reconocido diseñador y maestro de varias generaciones, sin duda esta empapada por su paso por el modelo que conoció en sus inicios en Estados Unidos. A través de una entrevista concedida a nuestro medio, Monroy nos contó cómo se puede aplicar esa formalidad desde Chile y no dejar espacio a la improvisación.

Federico, ¿cuál es tu opinión acerca del cómo se asocia o quizá se disocia el diseño y la producción en Chile? 

He visto lo nefasto que puede ser para la creatividad el estar muy conectado a un ente productivo, tanto como el estar demasiado distante de la realidad tecnológica. En los ochentas y noventas, los diseñadores estábamos para rendir pleitesía a la maquinaria que disponía una industria determinada, se escuchaba mucho: “esto no se puede hacer”. Por tanto, los “malos diseñadores” eran aquellos que no le sacaban rentabilidad a una matriz existente, o no entendían un proceso de maquinado. Hoy vemos una disposición más abierta, en que el objetivo es lograr el valor agregado y la diferenciación de la oferta de diseño. Por consiguiente, los fabricantes están más dispuestos a la experimentación. Hoy me toca escuchar: “tú (diseñador) descubre qué es lo necesario para el mercado y cómo hacerlo mejor, y nosotros (fabricante) nos preocupamos de cómo o dónde producirlo”. 

Además, en estos días vemos a una nueva generación de “diseñadores emprendedores”, que diseñan, producen y venden sus productos (designermakers). En esta modalidad, los diseñadores criollos tenemos una ventaja en comparación con los europeos y norteamericanos, en cuyos mercados el diseñador tiene mayores expectativas deser contratado y emplearse en un estudio de diseño o en el mundo corporativo. 

En Chile, el joven diseñador sabe que debe hacerse emprendedor desde un principio. En su etapa de escuela, forma sus redes de proveedores y talleres externos para fabricaciones varias de sus prototipos; aprende a negociar y trabajar con otros. De hecho la mayoría inicia actividades como productor, trabajando con facturas y obras vendidas más que honorarios por asesorías de diseño. 

Como aspecto negativo de lo anterior, generalmente los productos diseñados son de baja complejidad con una corta vida útil, además de una connotación “fashion”; respondiendo a la moda, o la venta en galerías de arte, boutiques en la playa o ferias artesanales. Sus referentes europeos, generalmente muy cercanos, los superan en la calidad de sus materiales, acabados y funcionalidad. Estos productos ejecutados por sus autores tienen un dejo de proyecto académico, por su evidente terminación precaria realizada por su propio creador. Esto es diseñar sólo lo que se sabe construir con las propias manos, o lo que se puede indicar verbalmente a un maestro y con los materiales que son conocidos. A mi parecer este proceso, que aparentemente sería muy enriquecedor, es muy limitante en cuanto al valor agregado que adquiere el producto cuando se incorpora sofisticación y sentido de calidad. 

Según sabemos, el desarrollo de hasta el último detalle de un proyecto es tu principal herramienta de trabajo, ¿cuáles son los beneficios directos de este método para tu labor profesional? 

Esto responde a una estrategia para ser más productivo con el mínimo de recursos. Mi tarea es proyectar el diseño y transmitirlo a otros para que se apruebe y se ejecute. Cualquier deficiencia en ese proceso hace que se disminuya el efecto que se quiere lograr, causando pérdidas. La falta de información o elocuencia en la presentación de un diseño, puede causar confusión, pérdida de credibilidad, desconfianza y necesidad de otras reuniones adicionales con el cliente; finalmente, el retraso de su aprobación me afecta económicamente, pues no puedo facturar la etapa correspondiente. 

En las etapas de cotización o producción, la deficiencia en los “entregables” de diseño puede ser aún más nefasto. El tener que atender un llamado para ir a una fábrica, o a terreno a explicar algo que no está en planos o que no se entiende me complica, ya que una vez entregado el legajo a producción ya me desentiendo y estoy abocado a otro proyecto. Por tanto, la solución de terreno no será la óptima, será sin duda la más cara porque ya habrán hechos consumados a criterio de un jefe de obra. El trabajar en Nueva York y mandar envasados los proyectos a otros estados o países nos hacía ser rigurosos en todo el proceso de comunicación del proyecto; teníamos un “check list” que revisar para asegurarnos de que estaba todo completo. 

A la fecha tengo varios proyectos ejecutados que nunca fui a ver en proceso, ni cuando se terminaron. Especialmente hoy, gracias a la tecnología se nos hace más efectivo el trabajar a distancia de la “sala de máquinas”. 

¿Cómo desarrollas lo que has definido como “trabajo de laboratorio” en tu estudio de diseño? 

Mi trabajo ocurre en mi oficina, o sea en mi laboratorio, donde tengo los recursos y facilidades para aunar todos los criterios relevantes de proyecto y testear alternativas. Mi salida a terreno es siempre con las preguntas ya  redactadas, y con la huincha de medir lo que ya sé de antemano que tengo que comprobar. Mis asistentes hacen el levantamiento de todo lo necesario, invito al mandante a compartir el proceso creativo, nos educamos mutuamente en los objetivos y expectativas del proyecto. 

Las peores decisiones ocurren fuera del laboratorio. He aprendido a trabajar sólo en condiciones óptimas, necesito mi Mac de 24 pulgadas, varias croqueras, mis plumones Artline, buena música, un café, y todo el material referencial desplegado a mi alrededor. También se complementa con una buena biblioteca, catálogos, compartir en reuniones gremiales con mis pares, y participar de conferencias y ferias todos los años en compañía de colegas y fabricantes. 

¿Cómo funciona lo que has llamado el “diseñar para el error”? 

Es la capacidad de recrear todas las posibles interacciones a que estará expuesto el diseño, desde su etapa de confección hasta cuando esté en contexto de uso. Una mesa debe estar estructurada para recibir todo el peso que la cubierta pueda recibir. Sería muy ingenuo decir que las mesas no están diseñadas para que alguien se pare arriba de ella para cambiar un foco, como también decir que no se sabía que la mesa tenía que entrar en el ascensor y pasar por una puerta, o que el piso estaría desnivelado, o que se daría vuelta un café hirviendo, etcétera. Justamente, en la observación de todos esos posibles errores, radican las oportunidades de innovar en la forma, donde cada detalle responde a una necesidad real objetiva, y los caprichos subjetivos quedan fuera de lugar. 

¿Cuál es tu opinión acerca de la corriente minimalista que se da hoy en el diseño chileno? 

No me atrae el minimalismo con sabor a “facilismo”, o a falta de elaboración. Obviamente es una tendencia que acomoda a muchos por lo simple de conceptualizar y aparentemente fácil de ejecutar. Pero, no es lo mismo un noble espacio pulcro con un cubo blanco absoluto flotando en el espacio, fabricado en Corian, con sus aristas perfectas, a una caja fabricada en melamina blanca con sus tapacantos picados, los tornillos a la vista y manchas de Agorex, y en el fondo de la foto aparece la cordillera seca, con una pandereta de ladrillo fiscal sin pintar, un poste eléctrico con un transformador y un montón de cables colgando. No hay nada más triste que una pieza minimalista averiada, a diferencia de una pieza noble que acusa con orgullo el paso del tiempo y el uso. Hay que diseñar para el deterioro y el desgaste. 

Personalmente, no estoy en ninguna corriente en particular, sino que en la que el proyecto amerita, incluyendo las expectativas de los usuarios. No voy a forzar a un usuario a que se rompa la cabeza con un canto vivo porque lo curvo no sienta bien en determinado lenguaje formal. 

En Chile el minimalismo está saturado, hay sobreproducción, tal como pasó con las plantaciones de Kiwi y la melanina Haya, y hoy pasa con los arándanos los salmones y el color Wenge.  

Cuando ves en todas las ¨tiendas de objetos de diseño” réplicas baratas de diseños clásicos minimalistas, o en la sala de ventas de los edificios, o en la arquitectura edificaciones con el mismo carácter sin importar su destino, sean estos corporativos, centros médicos o educacionales, es que algo está equivocado. 

¿Cuál es el rol y el valor que le asignas al proveedor dentro de un proyecto de diseño?

Entiendo al proveedor como el asociado al equipo de diseño, que surte o produce los elementos materiales y tecnológicos. Es de vital importancia que esté conectado con el proceso de diseño desde el comienzo, o que se pueda anticipar entregando las mejores muestras, o aconsejando en el tratamiento de determinada solución técnica y aceptando nuestros desafíos. Esto hace que tenga una relación de larga data con mis proveedores, de confianza y amistad, viajando a ferias, participando y colaborando con las actividades académicas con mis alumnos. 

Has hablado que en la formación de los diseñadores se debe incluir el sentido común, ¿de qué modo lo aplicas en tu trabajo? 

Me ha tocado recibir los mejores consejos de diseño de personas comunes de la calle. He aprendido observando el comportamiento humano como simple espectador. Me llama la atención el diseño vernacular, realizado sin querer, producto de la evolución natural que tienen las cosas y los espacios debido a la actividad humana. 

Me tocó realizar el semestre pasado un taller en la Universidad Católica a primer año con alumnos provenientes de diversas carreras, y trabajamos fuera de los dogmas de diseño y dejamos correr el sentido común y estratégico para intuir en soluciones. Tuvimos resultados que nos sorprendieron por su ingenuidad inteligente y su frescura. Por tanto, la disciplina y metodología necesaria del diseño nos sirve sólo para objetivar y comunicar a otros lo que nuestra intuición, sentido común y estómago nos dictó desde el principio.

CONCURSO CAP, RECINTO FERIAL

En su versión 2008, el “Concurso CAP para Estudiantes de Arquitectura”, convocó al desarrollo de ideas para un recinto ferial a nivel nacional. El Primer Premio, fue obtenido por un grupo de estudiantes de la USACH, quienes vieron en él la oportunidad única de entregar a Chile un espacio multipropósito que permitiría su uso durante todo el año frente a los múltiples requerimientos de la ciudadanía. 

Las grandes ciudades de hoy no debieran prescindir de espacios como estos. Las principales urbes europeas invierten grandes sumas de dinero en recintos feriales, puesto que no son sólo lugares de exhibición, sino que también se transforman en polos de atracción de negocios, turismo, recreación y un gran número de actividades anexas, transformándose en iconos para la ciudad”, señala el joven equipo de estudiantes ganador de este concurso, conformado por Juan Luis Castro, Isidora Cifuentes, Loreto Romero y Gonzalo Varas, con la guía del profesor Rodrigo Aguilar. “Lo cierto es que si bien Santiago cuenta con lugares en los cuales se pueden realizar eventos de distinta índole, éstos no han logrado identificarse con la ciudad, puesto que no ofrecen las cualidades suficientes, argumentan los jóvenes ganadores. 

Según sus palabras, “nuestro proyecto buscaba no sólo diseñar un centro ferial, sino que un complejo de versátiles características que pudiese utilizarse en una gran variedad de situaciones, épocas del año y con diversos fines, optimizando así la eficiencia de su uso y posibilitando un financiamiento exitoso”. Desde esta perspectiva, la generación de la respuesta proyectual de este equipo se centró en torno a cuatro ejes que se consideraron como bases conceptuales: el lugar, la estrategia proyectual, los criterios de estructura y la sustentabilidad. 

EL LUGAR 

Para estos estudiantes, es el sector donde culmina el Parque de Los Reyes, en su orientación Poniente, el que ofrece las cualidades de espacio y conectividad suficientes para el emplazamiento del Centro Ferial. La Autopista Costanera Norte, actualmente en funciones, y la Autopista Costanera Sur, en construcción, permite el flujo constante y expedito para el público de la ciudad y una conectividad apropiada para los visitantes foráneos. Además, este emplazamiento intenta revertir las condiciones de deterioro de este sector, el que es susceptible de potenciar y poner en valor a partir de un programa de esta naturaleza. Es que la preocupación por entregar un espacio significativo desde el punto de vista urbanístico era la prioridad. “Al plantear el proyecto desde un punto de vista urbano, la idea principal es que éste sea ocupado en todo momento, ya sea como recinto ferial propiamente tal, o como parte del parque, puesto que la cubierta permite la estadía al plantearse como una continuidad de este eje verde”. 

ESTRATEGIA PROYECTUAL 

En este proyecto se pretendió combinar “adecuada y delicadamente” el recinto ferial con el Parque existente, continuando el parque en un nivel superior, a partir de una placa inclinada que recoge las distintas texturas vegetales presentes en el lugar. De esta forma, las actividades concernientes al espacio ferial se desarrollarían bajo la placa, evitando perturbar la continuidad del parque. En tanto, la imagen urbana necesaria e ineludible en este tipo de programa, se resolvió a partir de volúmenes asociados a la estructura de acero, otorgándoles una misión publicitaria, aprovechando la localización y la visibilidad desde la Autopista Costanera Norte. 

CRITERIOS DE ESTRUCTURA 

Son las cualidades del acero las que permiten generar sólo un eje estructural que soporta vigas de luces extensas, ancladas al terreno por una parte, y apoyadas en los volúmenes publicitarios por otra. Esto se traduce en la configuración de espacios amplios y flexibles, acordes a las necesidades programáticas propias del recinto ferial.  

SUSTENTABILIDAD 

Los volúmenes estructurales verticales presentados en el proyecto, además de funcionar como paneles publicitarios, permitirían la adecuada circulación de aire, ya que al encontrarse a mayor temperatura en la parte superior, el aire del interior sería expulsado mediante el proceso de convección, permitiendo la generación de un edificio adecuado desde una perspectiva de sustentabilidad. 

Para estos jóvenes, una de las mayores dificultades, la que a la vez se transformó en la oportunidad principal fue enfrentar el proyecto desde un punto de vista urbano; enfatizando los espacios que el proyecto entregaría a la ciudad, sin descuidar el programa principal. Ante tal escenario el lugar de emplazamiento debía cumplir con las características urbanas necesarias, es acá donde el remate Poniente del Parque Los Reyes cumple, no sólo con el espacio y accesibilidad suficientes, sino que también ofrece la oportunidad de reactivar un lugar rico en tradición que hoy se encuentra en desuso y que, sin duda, de lograrse la materialización de este proyecto cobraría un fuerte impulso para esta zona.

BOLDRINI Y FICCARDI

Victor Boldrini y Leonardo Ficcardi, fundaron Boldrini & Ficcardi en 1991. Si bien sus intereses como estudio abarcan la imagen corporativa, editorial y packaging, su especialización es el mercado global de vinos y bebidas alcohólicas. Entre sus principales clientes se encuentran bodegas y compañías de Argentina, Chile, España, Estados Unidos e Inglaterra. Su labor ha sido publicada y distinguida internacionalmente, tal como ha sucedido en las prestigiosas revistas NOVUM y Creativverpackeen de Alemania, Tipográfica y DNI (Diario Clarín) de Argentina y, recientemente, en el libro Latin American Graphic Design (Taschen). Entre los premios internacionales, cuentan con el New York Festivals y el San Francisco Wine Competition, así como el Premio Estrella del Sur.
Por Esteban Murúa 

Según sus propias palabras, Boldrini & Ficcardi, ha desarrollado cerca de cinco mil ideas para etiquetas y packaging de vinos, de las cuales mil han llegado a las góndolas del mundo vistiendo botellas de unas 200 bodegas. Este estudio también ha incursionado con éxito en el diseño de etiquetas para agua y aceite de oliva, además de otras bebidas alcohólicas como vodka, grapa, espumantes y cervezas. Les invitamos a conocer un poco de su pensamiento acerca del diseño y a saber desde su propia boca, cómo han logrado llegar a este punto en su carrera. 

Víctor, Leonardo: ¿Cómo asumen los haber sido seleccionados por Taschen como el único estudio de diseño de etiquetas de vino para la publicación de Latin American Graphic Design? 

Víctor: para nosotros fue un gran honor, una tremenda sorpresa también, pues fuimos el único estudio distinguido que en su trabajo contaba con esta especialidad, el diseño para vino. Nos parece además muy importante, porque marca el cambio en Latinoamérica de dejar los estereotipos, tal como dice Felipe Taborda en dicha publicación, dejar de ser un continente de bananeros y dictadores; en este sentido el vino es uno de los principales elementos que están ayudando a cambiar esa idea. 

Entonces, es un producto central para toda América Latina… 

Víctor: Exacto, es un producto que habla de cierto refinamiento, de cierta cultura, del trabajo de la tierra, la que debe estar pura y cuidada y, finalmente, que la cultura del vino está asociada a un perfil más sofisticado. 

Frente a la gran variedad de oferta vinera que existe, ¿cómo asumen la labor del diseño en pos de la identificación de las marcas de sus clientes? 

Leonardo: hay una cuestión que es un poco engañosa, pues los vinos son todos los mismos, sí lo que hay es un gran volumen de oferta. Es así como gran parte de los proyectos que desarrollamos para cada cliente es con los mismo vinos, esto es: uno barato, uno intermedio, otro caro y uno super caro y las variedades son: Malbec, Cabernet, Syrah, Merlot, Carmenere y Chardonay. Por esto es que tratamos de ser cuidadosos con la repetición de ideas y conceptos, así como frente al tono con que habla cada una de estas bodegas; esto es muy difícil pues se trata de cinco elementos que se deben combinar en un espacio similar en todas las botellas (marca, variedad, procedencia, año y grado alcohólico). Hay más o menos un millón de etiquetas en el mundo, y todas buscando la diferenciación. 

Su estudio ha desarrollado 5000 ideas de etiquetas de vinos para unas 200 bodegas, ¿de dónde sacan tanta idea? 

Víctor: siempre nos lo estamos planteando (sonríe), pues de verdad es un poco agotador jugar con los mismos elementos y tratar de hacerlos distintos. La idea la puede tener Gato (Leonardo Ficcardi), yo o algunas de las chicas del estudio, y luego juntos vamos probando cómo acercarnos, más tarde uno de nosotros queda a cargo del proyecto, lo encamina y decide. De ese modo surgen las 5000 ideas distintas, porque no todas las ve el cliente y no todas ven la luz; es casi como el camino del esperma, no fecundan todas, pero todas son posibles de fecundar. 

Entonces, lo interesante es eso, el proceso creativo…

Leonardo: te voy a contestar con una frase filosófica, “la felicidad está en el camino y no en la llegada”, entonces verdaderamente lo disfrutable del proyecto debería ser el proceso creativo, aunque no te salga, aunque te estés demorando, aunque hayas tenido muchas idas y vueltas y presiones de producción comercial; para nosotros eso es disfrutable. Entonces, por cada proyecto logrado uno va atesorando cinco o seis proyectos latentes que en algún momento se pueden aplicar conceptualmente a otro; así vamos haciendo una especie de biblioteca mental.

Víctor: muchos proyectos no veían la luz, y un día le pedimos a Eugenia, quien trabaja en nuestro estudio, que juntara todo esto, y lo imprimiera; pues lo queríamos ver en una carpeta, y nos encontramos con cosas muy buenas. 

¿Cuáles son las mayores dificultades de diseñar etiquetas y packaging para este tipo de productos? 

Leonardo: en este caso las riendas del diseño no está en manos del cliente, sino que en las del mercado. Sí, porque más que el cliente las riendas las puede tener el importador, o el distribuidor, o la cadena de comercialización de un supermercado o de la vinería. 

Víctor: además esto se va moviendo todos los días, por tanto no hay leyes que garanticen un resultado, entonces   todas las estéticas pueden convivir.

Leonardo: es un mercado muy vivo y dinámico, y me refiero a vivo pues el vino dentro de la botella está vivo, y si no se vende en un determinado lapso no sirve más. Y también es vivo porque el consumo cambia todos los días, mis gustos de consumir vino mañana serán distintos a mis gustos de hoy. Eso hace que los productos se modifiquen año tras año. 

¿Esto les permite trabajar más de cerca con las marcas y desarrollar una relación permanente en el tiempo? 

Víctor: es relativo. Algunos clientes los tenemos hace mucho, otros nos contratan para desarrollar un producto puntual. No es que trabajemos siempre con los mismos. 

¿Cómo piensan que su localidad de argentinos, les favorece en el trabajo para marcas internacionales? 

Leonardo: probablemente si tuviésemos que hacer una imagen corporativa para bancos en Inglaterra, no tendríamos ningún valor agregado, al contrario quizá todo en contra. Al trabajar en una industria en pleno crecimiento y auge, y en que el consumo del mundo pareciera estar muy dispuesto a los productos venidos desde Latinoamérica, ser argentinos si es importante; pues tenemos una visión nueva sobre un tema muy clásico y tradicional, tal como lo es el de las etiquetas de vinos. 

Víctor: eso nos los dijo un cliente la primera vez que nos contrataron internacionalmente para un proyecto grande, que incluía imagen corporativa para una bodega, con publicaciones, todas las líneas de etiquetas, packaging, cajas contenedoras. Viajamos, vimos las bodegas, estudiamos, desarrollamos el trabajo durante cuatro meses en el estudio y después volvimos a viajar para implementarlo con sus proveedores. Les preguntamos con curiosidad por qué nos llamaron, y habían dos cosas determinantes, la primera era el cambio y la otra -la que nos pareció interesante-, es que nos dijeron: “estamos perdiendo mercado, y lo está ganando el nuevo mundo, y ustedes están vistiendo al nuevo mundo, queremos que ustedes nos vistan”. Gracias a Dios a esa bodega le fue muy bien, eso generó que nos contratara la bodega del frente. 

¿Cuál es desde su perspectiva la identidad latinoamericana del diseño? 

Leonardo: existe, si. En lo único que te podría decir que no, es que no tenemos perspectiva para verla, hay que desarrollar una capacidad de reflexión y evaluación, que en lo personal no me siento capacitado para decir la veo de manera clara. Pero sé que existe, de hecho a mi me contratan por tener una identidad y hacer las cosas de una manera distinta a otra gente, y sé que cuando abro un libro y veo diseño latinoamericano, observo una paleta de colores, imágenes, códigos, tipografías y formas que son comunes a la gente que me rodea. Quizá sería más fácil preguntarle a un europeo. 

Víctor: ¿la identidad de Latinoamérica puede ser como una identidad corporativa?, no sé, creo que eso nos desborda. Terminamos caricaturizándonos, por hacernos los europeos o por hacernos los indígenas, creo que no somos ninguno de los dos. ¿Cómo se construye identidad?, en que nos reconozcamos en cosas cotidianas. La del Tango, si la hubiera construido Hollywood sería como Valentino, pero se dio sola y generó una estética. Uno puede reconocer más o menos un diseño inglés, uno alemán, uno americano, ¿ellos se propusieron hacer eso? Ellos nos pueden reconocer, pueden decir “esto es latinoamericano”, puede ser chileno, uruguayo, argentino, pero no se le puede pedir a un sueco que tenga una sintonía tan fina. 

Pensando en la actual crisis económica mundial, ¿ven algún futuro distinto con lo que actualmente ocurre con el diseño?, ¿como oficina piensan evolucionar de cierto modo? 

Leonardo: nosotros vivimos en crisis, no te olvides que somos argentinos (ríe), y el estado natural de las cosas es el de la crisis económica. 

Víctor: estamos en un tronco en el mar, con tormenta permanente. 

Leonardo: creo que sí, que las cosas van a cambiar, pero como han cambiado siempre, nunca hemos tenido la racha buena, siempre hemos tenido que trabajar proyecto a proyecto, crisis a crisis. 

Víctor: sentimos que las crisis, a lo menos de manera personal, son como una pelota de rugby, no sabemos por dónde va a picar, aunque si sabemos que va a caer más o menos por acá. Bromeamos que tenemos muchos clientes que son chicos en estructura, en todo, y que la etiqueta es su único medio de comunicación. 

Hacemos una analogía con David y Goliat: “tenés una piedra y tenés que pegársela”. Los grandes tienen ametralladora, si no tienen buena puntería tienen cien tiros por lo que te van a pegar igual, pero vos no, entonces bueno… ponemos piedras para David.