EDITORIAL

Nos complace publicar en esta edición artículos de Gonzalo Castillo, Luis Fernando Moro y Sergio San Martin, representan­tes de gran relevancia en los campos del diseño, la decora­ción y la arquitectura en nuestro medio y que han aportado con su estilo particular a elevar los estándares en estas disciplinas.

El factor común en estos autores es el gran espíritu de convocatoria que los caracteriza, materializados en el aporte a asociaciones profe­sionales, tales como el QVID, Asociación de empresas de Diseño, AdD Asociación de Decoradores de Chile y AOA Asociación de Oficinas de Arquitectos. Damos la bienvenida a Gonzalo Castillo que se incorpora a nuestro comité asesor y a Luis Fernando Moro que publicará una columna número a número.

En esta edición destacamos como tema central el agua y el tratamien­to de este elemento en Cocinas y Baños, espacios de la casa que han evolucionado de manera destacada en los últimos tiempos, generán­dose nuevas áreas de intimidad y de convivencia en torno a lo orgá­nico, donde la invitación es vivir el tiempo al ritmo de nuestra natu­raleza y en contacto con las sensaciones propias del cuerpo y el alma.

D+A agradece el apoyo de sus auspiciadores. Hemos crecido en ocho páginas en nuestro tercer número y esto se lo debemos a la confian­za que han depositado en este medio nuestro cada día más amplio círculo de amigos.

Por otra parte, agradecemos a nuestros columnistas, editores y co­mité asesor, quienes han entregado a su vez lo mejor de sí para el buen resultado de D+A, que se perfila como una revista para quedarse entre los que estamos interesados en mejorar la calidad de vida de nuestro medio.

A los lectores los invitamos cordialmente al intercambio de opiniones y sugerencias.

El Director

HUNTER DOUGLAS / PRODUCTOS

La exclusiva estética y las nove­dosas características técnicas del “Panel 300C” de Hunter Douglas, lo convierten en uno de los productos más vanguar­distas a la hora de definir las terminaciones para cielos en un proyecto arquitectónico de alto estándar con una relación precio calidad y beneficios de gran conveniencia.

El “Panel 300C”, es un sistema li­viano para cielos suspendidos. Su instalación es rápida y fun­cional, gracias a su sistema de suspen­sión oculta que proporciona la aparien­cia de un cielo monolítico. La longitud que alcanza este producto es de hasta 6 metros de largo. Asimismo, su instala­ción puede ser tanto en exteriores como en ambientes cerrados.

Hunter Douglas ofrece una gran va­riedad de colores para estos cielos, con más de 100 tonalidades estándar, así como especiales a pedido; esto permite una amplia gama de posibilidades para grandes superficies. Esto, sumado a la baja retención de polvo y fácil limpie­za hacen que este cielo sea ideal para zonas donde la higiene es importante. Esto lo convierte en una terminación limpia y económica; ya que cuenta con un sistema porta panel que permite el desmontaje fácil de los paneles en for­ma individual.

Este sistema de cielo permite la po­sibilidad de instalación curva, ya sea adaptando el porta panel a esta geo­metría o usando paneles curvados de fábrica; los que cuentan con un radio mínimo de 1 mts.

Las últimas terminaciones para el “Panel 300C”, que Hunter Douglas ofrece hoy a sus clientes, se caracterizan por perforaciones disponibles en aluminio de un espesor de 0.7 mm., paneles rec­tos, curvos, lisos y perforados, y paneles con film de terminación madera.

OFICINAS VERDES / ARQUITECTURA

Reiner Hascher arquitecto de ori­gen alemán, trabaja en asocia­ción con Sabastián Jehle desde 1992. Su oficina “Hascher Jehle Archite­ktur”, cuenta con más de 40 empleados en Berlín; con quienes desarrollan pro­yectos para diferentes áreas. En cada uno de sus trabajos priorizan la utilidad técnica, la permanencia del edificio en el tiempo, y el respeto por el medio am­biente. Éste último, se ha reforzado a través de la actividad docente de Has­cher en la TU en la cátedra de “Diseño constructivo y Edificación adecuada al clima”, donde ha profundizado su com­petencia en el campo de la edificación con ahorro energético.

“Hascher Jehle Architektur”, no sólo ha ganado numerosos premios en con­cursos, sino que también ha realizado grandes volúmenes constructivos como la oficina central de DVG en Hanno­ver, el Instituto Estatal de Pensiones en Schwaben, el Centro Clínico Uni­versitario Halle-Kröllwitz, y el Museo de Arte Stuttgart. Además, han gana­do el Premio Europeo de Arquitectura (Architecture+Technology Award), así como numerosos galardones como el “Deutschen Architektur Preis”, “Deut­chen Städtebaupreis”, y el “Beton und Holzbaupreis”; los que prueban la alta calidad de su trabajo.

Edificio de oficinas DVG Hannover
Hanover, Alemania / 1996

La Sociedad de Procesamiento de Da­tos (DVG), se ocupa de la coordinación, planificación y ejecución de tareas de procesamiento de datos. El edificio pro­yectado por Hascher, abre su estructura desde el Sur de un modo tentacular y se engrana con un amplio espacio verde. El cuerpo del edificio, que está cubierto con 3 recintos de cristal, define lumi­nosos espacios exteriores orientados de forma óptima para la concepción solar de esta edificación.

Junto con la intención de desarrollar un “verde” paisaje de oficinas, que en forma de terrazas se abre al entorno, la edificación se caracteriza por sus uni­dades de oficinas en forma de T; que posibilitan una alta flexibilidad duran­te el trabajo y la comunicación entre el grupo de personas que lo ocupan, creando las condiciones ideales para reuniones con tiempo limitado y tam­bién para patrones de comunicación espontánea.

Función: oficinas
Estructura: acero, hormigón armado, y vidrio
Realización: 1997-1999
Superficie en planta: 52.500 m2

LECTURA Y LECTORES / LA CIUDAD HABLA

Decisiones de gobierno, opiniones en la calle y en los medios. Todos señalan que es lo correcto y que no. Pocos se de­tienen a pensar en nuestras propias actitudes frente a la lectura.

Informar es entregar experiencia acu­mulada, datos, conocimiento, visión de mundo, todo lo cual redunda en fa­cilitar las tareas del presente y las del fu­turo al proyectar sobre la base de lo que otros han descifrado o bien descubierto en investigaciones y camino recorrido.

Lo que se ofrece hoy en nuestro me­dio, supera ampliamente la capacidad de absorción de la información. La in­formación abunda, especialmente en la red, en libros, en revistas, lo que falta son lectores.

Un amigo trasandino comentaba: “en Chile la gente y el empresariado no se informa, aplica sin conocimiento, in­venta, comenta sin fundamento, al otro lado es otra cosa, se discute, se elabo­ra, se citan textos…”; en esto debemos reconocer que la ventaja es grande. En Europa la gente lee en el Metro, en las plazas, en las calles, se informa y habla con fundamento. En nuestro medio se copia y se habla de parcialidades en la mayoría de los casos, lo que nos hace más permeables como cultura y más vulnerables al momento de definir la identidad propia.

Lo que se nos escapa es resaltar la satisfacción que acompaña el ejercicio de la lectura. Estar bien informados nos hace sentir mejor. Sin embargo, nos nu­trimos mecánicamente de información barata, donde se exacerba el morbo y lo cotidiano, con atisbos de película de terror, todo lo cual redunda en un estar en la vida ciudadana con temor, con una opacidad contagiosa.

¿Qué nos falta?, ¿bajar el IVA de los libros? Esto mitigaría el gasto sin duda, pero no es un asunto tan central como se lo ha querido plantear. Es claro que lo regalado no se aprecia, y en este senti­do regalar libros tampoco parece ser un camino tan constructivo; es una manera de quedar bien por un rato y de tapar el sol con un dedo. Concursos, destacar escritores jóvenes en los medios, pro­moción de la lectura en la educación en forma entretenida, programas cultura­les en la televisión, bibliotecas públicas y muchas otras iniciativas son parte de un programa que necesita refuerzo.

¿Qué sucede por otra parte con los padres?, con la generación anterior, que se preocupan de leer solamente el últi­mo catálogo del mall de la esquina; toda una generación producto de un apagón cultural que ahora se refleja en los hijos. Sería interesante complementariamen­te incentivar la lectura entre adultos, que si bien “no tienen tanto tiempo” de­berían considerarlo como una tarea que no hicieron en su momento. El ejemplo es más fácil de imitar, que la obligación por un ejercicio donde no se entregan las referencias de los beneficios.

Por Walter Junge

INNOVACION Y EL FIN DEL DISEÑO / BRANDING

Diseño, branding, corrientes estéticas cargadas de vivencias personales, son para Gonzalo Castillo las excu­sas perfectas para hablar de Chile y de cuál es su visión para ponerlo en el marco global. Uno de los dos socios de Procorp, nos entrega su reflexión acerca de cómo desde nuestra disci­plina se colabora en este camino.
Por Gonzalo Castillo

Hace ya veinte años que junto a un grupo de compañeros de estudios, formados más en los patios que en las aulas del Campus Lo Contador de la Universidad Católica de Chile, creamos un pequeño estudio de diseño y arquitectura al que pomposamente llamamos Proyectos Corporativos, hoy Procorp.

Nos habíamos formado en estos ofi­cios a fines de los setenta, en plena dic­tadura militar y egresamos a principios de los ochenta, en medio de una brutal recesión económica; que en lo personal, me dejó en calidad de “desocupado” a 24 horas de haberme titulado de Diseñador.

Esta especial confabulación de cir­cunstancias marcó fuertemente mi tránsito, y el de muchos otros, desde la universidad al mundo profesional. Y particularmente, de quienes nos pro­pondríamos, casi majaderamente y por muchos años, vivir de nuestra profesión.

Curiosa, por decir lo menos, esta opción por el diseño. De hecho, ni si­quiera los que cursábamos la carrera parecíamos estar al tanto de lo que se trataba la profesión. Algunos, en los que me incluyo, buscábamos algo entre la arquitectura y el arte. O tal vez entre las artes visuales, la creatividad y la pu­blicidad. Otros, o debo decir más bien “otras”, interesadas en el mundo de la industria textil o la moda o, simplemen­te en una “bonita carrera” en el campo de la decoración de interiores.

Lo concreto, es que muchos pasá­bamos tardes enteras en la biblioteca revisando los mismos libros una y otra vez. Libros importados, espléndidamen­te diagramados y finamente impresos que nos anunciaban que allá afuera, en el mundo desarrollado, existía el diseño, existía incluso una historia del diseño, existían famosos profesionales del di­seño y lo más sorprendente, para mi al menos, un mercado, una industria y, en consecuencia, una cierta envidiable dignidad y respeto por el oficio.

Entonces, tal vez para olvidar nuestro aislamiento, salíamos a los patios a or­ganizar eventos culturales y artísticos en los mismos recintos de nuestra fa­cultad para dar cauce a nuestra energía creativa y expresiva. La producción era intensa: afiches, escenografías, rudi­mentarios audiovisuales, radioteatros, actos escénicos, en fin, la verdad es que nos mantuvimos ocupados hasta que de pronto habíamos terminado la carrera y debíamos salir al mundo, lejos de nues­tros libros preferidos, a demostrarle a ése mundo y a nuestros padres todo lo que habíamos aprendido.

El mercado ofrecía entonces un oscu­ro espacio a los diseñadores. Y lo digo en un sentido literal, oscuros entrepisos o subterráneos habilitados como talle­res en agencias de publicidad, impren­tas, desangelados rincones en fábricas de muebles o talleres industriales y un largo y gris etcétera.

Bueno, en realidad puede que exagere un poco, pero al menos así lo recuer­do: monocromático, a media luz y los tableros llenos de instrumental técnico esperando la gloriosa irrupción de los computadores Apple Macintosh…

En el Chile de entonces, se cerraban las puertas a la democracia al mismo tiempo que se abrían unilateralmente las fronteras de nuestra economía des­atando un proceso de transformaciones que nos colocó inesperadamente como diseñadores ante una oportunidad hasta entonces inexistente.

Y es que el diseño comenzaba a emer­ger como una herramienta relevante a la hora de enfrentar nuevos mercados, nuevos competidores y, desde luego, nuevas generaciones de productos y consumidores.

Fue entonces que, el que sería mi futuro socio, el Diseñador Charles Ma­cdonald me invitó a trabajar en forma “free lance” en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica donde tuve la fortuna de laborar en un curioso experi­mento de oficina de diseño creado al in­terior de esa facultad por el arquitecto, ingeniero y diseñador Alfonso Gómez.

Gómez que venía regresando de Euro­pa, en donde había obtenido un doctora­do en el Royal College de Londres, reclu­tó a unos pocos ex alumnos de su curso en la PUC y creó un inédito estudio de diseño en la Facultad de Ingeniería que, por varios años, prestó servicios tanto a reparticiones de la propia universidad como a clientes externos que comenza­ban a comprender, no sin un esfuerzo importante de evangelización de parte de nuestro maestro, que el diseño po­dría aportarle a sus productos algo más que ornamento y cosmética.

Acostumbrado hasta entonces a una interacción entre pares y a la obsesi­va práctica de mirarse el ombligo, esta oportunidad que se prolongó en mi caso por más de tres años, me permitió am­pliar los márgenes de lo que creíamos un oficio basado únicamente en el ta­lento creativo, la intuición o el ingenio (habilidades que por cierto rescato y promuevo), hacia otros ámbitos de in­terés que, con el tiempo, fueron confi­gurando nuestro perfil de diseñadores en permanentemente búsqueda por darle un rol más estratégico al diseño en cuanto recurso fundamental en la cadena de valor.

Comprendí entonces que el concep­to tradicional del diseño, tan arraigado en nuestra región, como una habilidad exclusivamente estética u ornamental vivía sus últimos días.

Esta noción victoriana del diseño, que se remonta a los tiempos de la revolu­ción industrial, ya emprendió la retira­da hace una buena cantidad de años en los países desarrollados; lo que permite afirmar que el fenómeno llegará a esta tierras, aunque con su habitual retraso y producto, más de un gesto mimético que de una reflexión y comprensión profunda del fenómeno.

El diseño, como variable puramen­te estética, nació muy vinculado a los cambios tecnológicos que hicieron po­sible la producción en masa de bienes manufacturados que sustituyeron a los de producción artesanal, y con los profundos cambios económicos que ello provocó. Esto, como sabemos, dio lugar a una distribución más amplia de la abundancia y a la necesidad de amortizar los costos de instalación de las industrias, fenómeno que explica el advenimiento de una sociedad de con­sumo sustentada en el espiral de la sus­titución sus­titución continua de bienes (al menos en los países más desarrollados) y que encontró en el diseño en una primera etapa un aliado y, en muchos momentos -me temo-, un cómplice.

La historia del diseño, creo, puede describirse como el tránsito de esta variable originalmente accesoria y or­namental, hacia una segunda fase cen­trada en lo funcional e iterativo, con la irrupción del modernismo y la Bauhaus alemana, para luego entrar a una terce­ra fase, en nuestros días, marcada por nuevas exigencias de orden emocional, de innovación y de diferenciación de pro­ductos junto a fuertes compromisos con la ecología y la responsabilidad social.

“El fin del diseño” alude entonces en el título de esta nota, tanto a la reinvención del oficio, como a su rol en un mercado que demanda cada vez más innovación y menos iteración. Esto, en otras pala­bras, quiere decir que lo que se espera hoy de un diseñador es su aporte en la creación y renovación de las propuestas de valor de las marcas más que su ca­pacidad para planificar aportes incre­mentales en los productos diseñados.

Este escenario en el que se espera, por cierto, que cumplamos un rol pro­tagónico, es especialmente complejo en un país como Chile donde la frase que tantas veces me ha tocado escuchar: “para que vamos a inventar la rueda”, es el mejor ejemplo de prácticas que desincentivan la innovación.

Adicionalmente “El fin del diseño”, alude también, por transitividad, al ocaso de cierto perfil muy cultivado en décadas pasadas, del diseñador-autor, aislado del mundo en su taller y toca­do por la inspiración; para dar paso a un diseñador integrante de colectivos o equipos, con gran capacidad de gestión y de enorme influencia en la toma de decisiones.

De ahí que pienso que el diseño en nuestro país, si bien está cobrando pro­tagonismo, lo está haciendo con un per­fil equivocado. Mucho glamour, fashion, lanzamientos, cócteles, páginas socia­les, en circunstancias que el verdade­ro espacio para el nuevo diseño está junto a las Pymes, los industriales, los productores agrícolas, los exportadores. En definitiva, menos página social y un mayor rol social.

El diseño y el diseñador del siglo 21 se desplazarán transversalmente por distintas disciplinas buscando y, sobre todo, creando sentido, transformándo­se en la gran fuerza innovadora, mucho más allá del “styling”, llegando al centro mismo de las visiones empresariales, modificando paradigmas de gestión co­mercial e incluso contribuyendo a rein­ventar los modelos de negocios.

Y es que, en definitiva, innovación es diseño, diferenciación es diseño….Bran­ding es Diseño.

HOLCIM AWARDS / ARQUITECTURA

La próxima versión de este certamen, organizado por “HOLCIM FOUNDATION”, abre las puertas a todos quienes desde la construcción y la arquitectura promueven el desarrollo de un planeta limpio y sustentado en las buenas prácticas.
Texto gentileza de Holcim Awards

Holcim Awards, es hoy una de las distinciones más vanguardistas existentes para proyectos de construcción sostenible en paisajis­mo, urbanización y arquitectura, entre otros. Holcim Foundation for Sustai­nable Construction, organizadores de Holcim Awards, fue creada por Holcim Ltd. en 2003, compañía de origen suizo con base en Zurich, proveedora líder a nivel mundial de cemento, agregados y hormigón; y que en Chile concentra el 54% de las acciones comerciales de Cemento Polpaico. El objetivo funda­mental de este concurso internacional, es demostrar el compromiso de Holcim con el desarrollo sostenible, la sociedad y la conciencia medioambiental. Temas de especial relevancia para una indus­tria que participa en empresas en más de 70 países en todos los continentes y que su producción supera los 150 millo­nes de toneladas de cemento al año. Así como sus ventas que bordean los 14.000 millones de francos suizos, con una utilidad operacional de 1.920 millones de francos suizos y que, actualmente, emplea a más de 50.000 personas.

COMPROMISO DE POLPAICO

Para Juan Fasani, Jefe de Comunica­ciones Corporativas del Grupo Polpaico, responsable del concurso en Chile, “se trata de promover las buenas prácticas e innovación en arquitectura y cons­trucción sostenible, y cómo a través del concurso se comparten dichas prácti­cas”. Pues, para Polpaico es fundamen­tal desarrollar un aporte a la calidad de vida en el planeta de la mano del plan­teamiento de Holcim, “de hacer de la in­dustria cementera una industria social, ambiental y económicamente sosteni­ble, es decir, que opere en la senda del desarrollo sostenible”.

Concientes de su compromiso “esta­mos comprometidos con la producción limpia, generando acciones específicas que hacen que nuestra operación sea medioambientalmente responsable. Usamos toda la tecnología disponible e implementamos los últimos avances en esta materia fomentando la ecoeficien­cia”. Asimismo, los terrenos que hace algunos años eran para relaves de esta empresa, hoy en día se encuentran en proceso de recuperación de su flora y fauna original. “Sin embargo, este tipo de labor la pueden emprender otras em­presas, por lo tanto un aporte que nos diferencia es promover el desarrollo de la construcción sostenible en Chile a través de Holcim Foundation y su con­curso Holcim Awards”.

Para Fasani, la labor que ha empren­dido Polpaico es fundamental, y esta labor queda demostrada con la firma voluntaria de Polpaico del Acuerdo de Producción Limpia de la industria ce­mentera en el año 2004, siendo conse­cuentes con la Política Ambiental de la compañía que busca fomentar la eco­eficiencia, usando de modo racional la energía y mejorar el tema ambiental. 

EL CONCURSO

El primer ciclo de competencia se rea­lizó en los años 2005 y 2006, y fueron ingresados más de 3.000 proyectos de 120 países, 46 de los cuales recibieron premios en los certámenes regional y mundial. Se desarrollaron cinco ceremo­nias regionales de premiación, y se en­tregaron premios en el orden de USD 1.1 millones para 46 proyectos por equipos.

El actual llamado se compone de cinco competencias regionales en 2007-2008 (incluyendo Latinoamérica), y una com­petencia global en 2009. En cada regio­nal se entregarán 3 primeros premios, y de 3 a 6 reconocimientos, además del premio “Próxima Generación” para pro­fesionales menores de 35 años. Los tres primeros premios de cada regional (Oro, Plata y Bronce) clasificarán automática­mente para la competencia global, en la que se entregarán cuatro premios Oro, Plata, Bronce e “Innovación”. 

LAS BASES DEL CONCURSO

“Holcim Foundation for Sustainable Construction”, está comprometida con el concepto de “Triple Resultado”; equi­librio entre desarrollo económico, des­empeño ambiental y responsabilidad social. Con base en este concepto, Holcim Foundation y sus universidades aso­ciadas han identificado “cinco aspectos objetivos” para la construcción sosteni­ble, que sirven como base para la adju­dicación de los premios Holcim Awards.

Cambio cuántico y transferible: el pro­yecto debe demostrar su carácter in­novador conforme a la perspectiva de la construcción sustentable Ð un salto cuántico en comparación con los enfo­ques tradicionales. Los descubrimientos y las técnicas que marcan tendencias deben ser transferibles y aplicables a otros proyectos de construcción Ð inde­pendientemente de su escala.

Normas éticas y equidad social: el pro­yecto debe apegarse a las más altas normas de la ética y respaldar la jus­ticia social en todas las etapas de la construcción, desde la planificación y el proceso de edificación hasta el impacto a largo plazo en el entramado social de la comunidad.

Calidad ecológica y conservación de la energía: el proyecto debe demostrar un uso y manejo sensato y responsable de los recursos naturales a lo largo del ci­clo de vida de la construcción, lo cual incluye su operación y mantenimiento. La atención a cuestiones medioambien­tales a largo plazo respecto al uso de materiales o al flujo de energía debe ser parte integral del enfoque del pro­yecto.

Rendimiento económico y compatibili­dad: el proyecto debe probar ser eco­nómicamente factible. Su financiamiento debe promover la economía de medios y ser compatible con las exigencias y de­mandas con las que pudiera enfrentarse durante su ciclo de vida.

Impacto estético y contextual: el proyec­to debe ofrecer evidencia de su calidad arquitectónica en el contexto físico y cultural. La construcción debe tener un impacto estético positivo y perdurable dentro de su entorno, mostrando un uso innovador e imaginativo de la forma y el espacio.

UN EJEMPLO: ESTACION CENTRAL STUTTGART

Christoph Ingenhoven, ganador del Oro Global en la versión anterior del certamen, desarrolló el diseño de una nueva estación central para el tren de Stuttgart, por medio de ella reclama el espacio urbano perdido por los habitan­tes y estimula el orgullo social con un nuevo centro urbano que despliega sen­sibilidad estética y maestría en el uso de los materiales.

Para Holcim Foundation, el proyecto es digno de elogio por su enfoque inno­vador de integración de la investigación en materiales, estructuras y productos en una respuesta franca y sostenible que busca recuperar el territorio per­dido de la ciudad. Además el autor de­sarrolló un eficiente y refinado desplie­gue de tecnología que, combinado con una inteligente gestión de los recursos, aporta un valioso traspaso de conoci­miento a través de las disciplinas de la arquitectura, la planificación, el diseño del paisaje y la ingeniería civil, urbana y medioambiental.

Esta iniciativa promete un impacto que beneficie de modo permanente la vida social, económica y cultural del municipio. Por su atractivo, la nueva estación unirá dos partes del tejido ur­bano antes escindidas, ampliando así los requisitos de la coherencia social y aportando a la vez posibilidades inédi­tas de ocio y comunicación a través de las generaciones. Asimismo, promueve un uso más concertado del transporte público gracias a la presencia a modo de hito de las instalaciones.

Finalmente, la consiguiente reducción del consumo de energía acarreará bene­ficios medioambientales a largo plazo, generando una conciencia más arraiga­da de la necesidad de la acción conjun­ta en la conservación de los recursos.

Holcim Awards en Chile, a través de Polpaico, invita a todos quienes están vinculados a la construcción sostenible a enviar sus proyectos antes del 29 de febrero de 2008.

Más información en: ver www.holcimawards.org

NO MAS TENDENCIAS / COLUMNA

Luis Fernando Moro, aceptó nuestra invitación para entregarnos su pensamiento acerca de las tendencias. En esta colum­na nos ofrece su visión que refleja un pensamiento libre e independiente, eje de su estilo único.
Texto de Luis Fernando Moro / Foto: Carlos Eguiguren

¿Cuál es la tendencia?, ¿qué colores se van a usar este año?, ¿colores pasteles o más fuertes? ¿Las maderas deben ser claras o más oscuras?, ¿están de moda los tapices de fibras naturales o los ter­ciopelos? En mesas de comedor, ¿el cristal o la madera? ¿Muebles moder­nos o la mezcla? ¿El minimalismo sigue vigente? Típicas preguntas sin asunto.

De sólo pensar en un tipo que vive en Copenhague, otro en Barcelo­na, uno en San Pablo y otro en Chicago, las respuestas serían todas dis­tintas. Todos viven sus mundos, con sus raíces, con sus culturas. Comen cosas distintas, a distintas horas, se visten, se ríen y piensan distinto. En definitiva, bien poco tienen en común, excepto que comparten el mundo a la misma vez.

Temas como el calentamiento global los afecta en forma más o menos pare­cida, pero los colores con que conviven, sus casas, sus estilos y el tono de la ma­dera, no tienen nada que ver entre sí.

Son formas de vida y ritmos todos di­ferentes. Quizás comparten intereses o ideales, lo que no los hace vivir como un rebaño detrás de un mismo hilo con­ductor en cuanto a patrones estéticos.

Bien por la diversidad, seamos libres. Por favor, no miremos para afuera. Mi­remos para adentro.

¿Qué quiero yo?, ¿qué me hace feliz? Ésas son las preguntas.

Qué importa cómo tiene puesta su casa el que vive en Milano, cómo se corta el pelo la que vive en Roma, o qué colores usa un tipo en tal o cual país.

¿Quiénes la llevan? Yo la llevo. Tú la llevas.

Hasta cuándo seguimos corrientes aje­nas. Creemos nuestros propios códigos. Así como un arquitecto de veintiocho años recién cumplidos, que maneja una Vespa amarilla, está casado con una egresada de teatro, viven en Providen­cia, se toman unas chelas y comen de vez en cuando en El Toro; un abogado de cincuenta y cinco, que maneja un todo terreno último modelo, está casado con una ejecutiva del Citi, viven en La Dehe­sa con tres hijos y gozaron con la Liza Minelli. ¿La pregunta de los colores o las maderas, las tendencias son iguales para ellos? Obviamente, no.

Aunque comparten la misma ciudad al mismo tiempo, ambos hablan del Tran­santiago y respiran el mismo “smog”, viven completamente distintos.

Espero sinceramente que el arquitec­to joven y su señora gocen su transito­riedad, pinten del color que se les de la gana, usen los muebles que les de el bolsillo, no sigan ninguna tendencia ajena y vivan su momento, el que ma­ñana les cambiará. Que el amigo de La Dehesa, a su manera haga lo mismo. Si le gusta el gris, genial. Si él prefiere los muebles modernos y a ella le gustan los clásicos, que los mezclen. Si gozan jun­tos a la Liza Minelli, tanto mejor.

Conclusión, el mundo tiene miles de estilos, miles de colores y texturas que coexisten al mismo tiempo. Cada uno tiene que elegir con cuáles convivir.

No existe UNA tendencia.

LUIS FERNANDO MORO

DALI / ARQUITECTURA DEL OCIO

Con la excusa de la geografía, el entorno y la casa que acogió a este artista, Camila Bengoa nos invita a imbuirnos en el universo de este artista quien buena parte de su vida y su trabajo los desarrolló en Portlligat.
Texto e imágenes gentileza de Camila Bengoa

Desde la tierra de un genio loco que sacaba de los sueños los ob­jetos y de su tierra natal los pai­sajes de sus obras. Tierra de quebradas áridas que bordean la costa brava es­pañola. Caminos en la ladera de cerros (pequeños para nosotros), con molinos y olivos en terrazas contenidas por pir­cas, creadas por el hombre.

Salvador Dalí nació en 1904 en Figue­ras, un pueblo de Cataluña, pero vivió casi siempre en Cadaqués, un puerto de pescadores a unos 20 kilómetros de Fi­gueras. Su casa, situada en la bahía de Portlligat, era el lugar privilegiado que inspiraba al pintor: sólo encontraba la inspiración en aquel paisaje espacioso bañado de luminosidad.

La actual Casa-museo de Portlligat, en Cadaqués, es sin duda otra obra de Sal­vador Dalí, fue su única casa estable; el lugar donde vivió y trabajó habitual­mente hasta que, en 1982, con la muerte de Gala fijó su residencia en el Castillo de Púbol. Fue en esta casa donde en­contraba la paz para pintar, este era el lugar que Dalí buscaba para aislarse. Fue su única residencia estable el lugar donde residió de una forma más habi­tual entre seis y siete meses al año.

Gala y Salvador Dalí se establecieron en Portlligat durante la primavera de 1930, comprando una sencilla barraca de pescadores. En el año 1930, Portlligat era una incipiente estructura urbana formada por una veintena de barracas, alineadas a uno y otro lado de un pe­queño riachuelo, un lugar apartado y solitario. Desde el primer momento el color verde y gris del paisaje y de los olivos, las primitivas construcciones rurales, la costa rocosa y el agua de la pequeña bahía se convirtieron en temas constantes en las obras que realizó.

En 1932, la casa estaba formada por dos barracas y un pequeño anexo, y en 1935 los Dalí ya hicieron la primera re­modelación y ampliación importante. Cuando Gala y Salvador Dalí regresaron de Estados Unidos en el verano de 1948, tras doce años de ausencia, tomaron la decisión de convertir definitivamente Portlligat en lugar de residencia. Dalí necesitaba un espacio para trabajar, pero también para ordenar y acumular todo lo que la vida nómada de aquellos años no le permitía guardar. A partir de entonces la casa creció constante­mente, con nuevas construcciones y añadiendo nuevas barracas, para adap­tarse a las nuevas necesidades de Dalí, sobre todo para estructurar un espacio de trabajo preparado para el formato y la complejidad de la tarea del pintor. Se construyeron el estudio, la biblioteca, el dormitorio y, durante los años 60, se edificaron la sala oval, el patio, el co­medor de verano y la piscina, que fue completada en el verano de 1971.

El resultado de las sucesivas am­pliaciones y modificaciones es una es­tructura laberíntica que, a partir de un punto de origen, la entrada, se dispersa y se retuerce en una sucesión de pe­queños espacios muy singulares enca­denados por pasos estrechos, pequeños desniveles y recorridos sin salida. Estos espacios están decorados con recursos que los convierten en especialmente cálidos: alfombras, cal, flores secas, tapices, muebles antiguos, animales di­secados, y acogen una gran dispersión de objetos de valor muy desigual pero que por su acumulación contribuyen a definir el ambiente mágico del espacio. Todos estos espacios tienen vanos, de formas y proporciones diferentes, que enmarcan el mismo paisaje omnipre­sente, la bahía de Portlligat.

Cadaqués, en el fiel del agua y la colina,
eleva escalinatas y oculta cara­colas.
Las flautas de madera pacifican el aire.
Un viejo dios silvestre da frutas a los niños.
Sus pescadores duermen, sin ensueño, en la arena.
En alta mar les sirve de brújula una rosa.
El horizonte virgen de pañuelos heridos,
junta los grandes vidrios del pez y de la luna.
Una dura corona de blancos ber­gantines
ciñe frentes amargas y cabellos de arena.
Las sirenas convencen, pero no sugestionan,
y salen si mostramos un vaso de agua dulce.

Federico García Lorca

MUSEO DALÍ (FIGUERES)

El Teatro-Museo Dalí, el mayor objeto surrealista del mundo, ocupa el edificio del antiguo Teatro Municipal, construc­ción del siglo XIX destruido al final de la Guerra Civil. Sobre estas ruinas, Dalí decidió crear su museo.

Es llamativo desde el exterior, con su cúpula transparente que corona el edificio, así como la decoración de las diversas fachadas llenas de hombres dorados o montajes surrealistas.

La entrada es sorprendente, en un patio ajardinado se encuentra la obra “Cadillac lluvioso” realizada expresa­mente para ser expuesta de forma permanente en el museo, al igual que otras. El interior del museo es aden­trarse en el mundo del surrealismo, el mundo único de su creador; cuenta con dibujos, hologramas, esculturas, graba­dos, estereoscopias etc., que describen su trayectoria desde sus inicios artísti­cos, impresionismo, futurismo, cubismo hasta su creación surrealista.

Pero no todo es Dalí en su museo. La tercera planta acoge las fantasías ro­cosas de Antoni Pitxot. Paisajes entre lunares y exentos de aridez. Naturale­za muerta repleta de vida. También hay piezas de la colección privada de Dalí, entre las que destacan las obras de El Greco, Duchamp o Mariano Fortuny.

SUS TENDENCIAS

Dalí utilizaba más la fijación de imá­genes tomadas de los sueños, según Breton, “…abusando de ellas y poniendo en peligro la credibilidad del Surrealis­mo…”. Inventó lo que él mismo llamó “método paranoico-crítico”, una mezcla entre la técnica de observación de Da Vinci por medio de la cual observando una pared se podía ver como surgían for­mas y técnicas de frottage; fruto de esta técnica son las obras en las que se ven dos imágenes en un sola configuración.

Dalí también experimentó con el da­daísmo, que influyó en su obra a lo largo de su vida. En la Real Academia de Be­llas Artes de San Fernando, se hizo gran amigo del poeta Federico García Lorca con el que pudo haber estado relaciona­do sentimentalmente, y del director de cine Luis Buñuel.

El dada o dadaísmo fue un movimien­to anti arte que surgió en Zúrich (Suiza) en 1916, que se caracterizó por gestos y manifestaciones provocadoras en las que los artistas pretendían destruir to­das las convenciones con respecto al arte, creando una especie de anti-arte o rebelión contra el orden establecido.

El nombre Dadá lo encontraron ca­sualmente en un diccionario Ball y Huel­senbeck mientras buscaban nombre artístico a una de las cantantes: pon­gámosle Dadá “…El primer sonido que dice el niño expresa el primitivismo, el empezar desde cero, lo que nuestro arte tiene de nuevo.

En ese mismo año se publicó un panfleto titulado Cabaret Voltaire con­teniendo aportes de Guillaume Apolli­naire, Marinetti, Pablo Picasso, Amadeo Modigliani y Wassily Kandinsky; en la cubierta aparecía un dibujo de Arp. En 1917, se inauguró la Galería Dadá y Tris­tán Tzara comenzó la publicación.

Dadá se manifiesta contra la belleza eterna, contra la eternidad de los princi­pios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo universal en general. Propugna, en cambio, la desenfrenada libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmedia­to, actual y aleatorio, la crónica contra la intemporalidad, la contradicción, el no donde los demás dicen sí y el sí don­de los demás dicen no; defiende el caos (Originalmente, el caos se refería en mi­tología a la sustancia primordial de la que nació el universo) contra el orden y la imperfección contra la perfección. Por tanto, en su rigor negativo también está contra el modernismo, es decir, el expresionismo, el cubismo, el futuris­mo y el abstraccionismo, acusándolos, en última instancia, de ser sucedáneos de cuanto ha sido destruido o está a punto de serlo. La estética Dadá niega la razón, el sentido, la construcción del consciente. Sus formas expresivas son el gesto, el escándalo, la provocación. Para Dadá la poesía está en la acción y las fronteras entre arte y vida deben ser abolidas.

Dalí era siempre una sorpresa, un es­pectáculo de visiones, de ideas. Le des­bordaban, le brotaban.

¿Por ejemplo? Decía que los errores y accidentes no hay que corregirlos y que los accidentes indican cosas y debemos aprovecharlos. Él lo hacía. Un día, es­tábamos sentados en una terraza de la rambla de Figueres y cayó un rayo cer­ca. Dalí dio un salto de medio metro y dijo: “¡Tienes que pintar ‘La tempestad’ de Giorgione!, el cuadro más misterioso de la historia de la pintura!”.

¿Lo hizo? Sí. Está en esta exposición… También una vez me dijo: “Si coges una brazada de piedras de tu playa y las desparramas sobre una mesa, obten­drás ‘La batalla de Constantino’, de Ra­fael. ¡A ver si eras capaz de pintar eso”. Y aquí lo tiene…

Maravilloso…

Él tenía razón: la composición de for­mas y colores del cuadro de Rafael se corresponde con las tonalidades de es­tas piedras de Cadaqués.

ANTONI PITXOT (Alumno de Dalí)

“Yo soy uno de los payasos más emi­nentes de mi época y a la vez soy anar­quista y monarquista, es decir el grado máximo de la heterogeneidad, que es la anarquía y el grado máximo de unidad. Por otra parte la diferencia entre Dalí y los surrealistas es que yo soy surrealista.”

LAMITECH / EMPRESAS

Lamitech, es un fabricante de talla mundial en Laminados Decorativos de Alta Presión, con la calidad y versatilidad requerida por los más altos estándares técnicos para el área de la arquitec­tura y construcción moderna.

Con su Planta de Producción ubicada a cinco kilómetros del puerto de Cartagena de Indias – Colombia -, sobre el mar del Caribe, Lamitech ha expandido sus productos y ha forjado una experiencia de cuarenta años, ofreciendo tecnología de punta como garantía a sus clientes. Líder en el mercado chileno hace 12 años, al poner en nuestro mercado productos elabora­dos con materias primas de la más alta calidad; suministradas por los mejores proveedores de Europa, Norteamérica, y Japón.

Todo lo anterior se suma a la impor­tancia que ha tenido su distribuidor mayorista en Chile, Maderas Imperial. Esta empresa se caracteriza por mante­ner los inventarios, lo que les ha permi­tido ser eficientes en la reacción frente a proyectos de gran magnitud.

Buscando las tendencias

Carolina Rojas, Gerente de Especifi­cación, señala que “en la búsqueda de mayor valor agregado, diferenciación y de ofrecer un mejor servicio a nues­tros clientes, lanzamos cada año nue­vas colecciones que son el claro reflejo de un estudio acerca de las tendencias globales, en Laminados de Alta Presión”, para ello, recogen información visitan­do las más importantes ferias mundia­les, tales como: Salón Internacional del Mueble, Colonia – Alemania; Salón del Mueble de Milano – Italia; Interzum, Co­lonia – Alemania; ZOW, Bad Salzuflen – Alemania, Neocon, en Chicago USA, IWF Atlanta, USA entre otros. Cabe des­tacar que Lamitech es miembro activo del “Color Marketing Group en USA”. A partir de esta investigación y la realiza­da con arquitectos y diseñadores líderes de opinión en América, introducen año a año en el mercado nacional innovado­ras terminaciones como las que actual­mente se encuentran en su catálogo, tales como blancos, negros y unicolores vibrantes en alto brillo, maderas con vetas lineales: horizontales y verticales, metales y metalizados; acabados que tienen como objetivo ser aprovechados en interiorismo de vanguardia.

El Salón Internacional del Mueble de Milán 2007, al cual visitó Lamitech, introdujo los unicolores aplicados a superficies brillantes, nogales, robles, maderas exóticas y flores. Este evento aportó una mirada hacia los tonos mu­cho más naturales en los ambientes, donde los tres protagonistas principales son Nogal, Rosewood, Makassar y re­afirmando la tendencia de las Maderas en tonos chocolate en Robles lineales.

Tecnología aplicada

La tecnología de punta de sus produc­tos, es aplicada en todas las etapas de producción y fabricación. El producto terminado es el resultado de la combi­nación de capas de papel kraft impreg­nado con resina fenólica y papel decora­tivo impregnado con resina melamínica para la capa superior, prensada en con­junto a alta temperatura y presión. El lote prensado es dimensionado a los tamaños comunes del mercado y cui­dadosamente lijado para aumentar su adhesión al sustrato. Todo este proceso cuenta con certificación ISO 9001:2000, además sobrepasa los mas exigentes estándares internacionales para lami­nados de alta presión tales como ANSI/NEMA, LD# (USA), EN: 438 (Europa), ISO: 4686 (Global), lo que da un respaldo de valor a toda la cadena productiva.

Testimonios de calidad

Destacados arquitectos nacionales prefieren los productos de Lamitech, por sus notables características. Entre ellos se encuentra la arquitecto Ma­riana Sabbagh, quien señala que “las cualidades de Lamitech se aprecian en su variedad de diseños, colores y tex­turas. Así como en su versatilidad de uso y aplicación. Además, siempre es­tán saliendo nuevos diseños, de los que siempre hay disponibilidad de stock”.

Por su parte, el arquitecto Emilio Soto Calonge, confirma que se trata de “un producto versátil y variado, que permite diversas aplicaciones y usos. La posibili­dad de postformarlo en radios pequeños y exigentes, gracias a su excelente cali­dad postformable, es una herramienta adicional al momento de diseñar”. Asi­mismo, señala que “posee una excelente calidad, resistencia al impacto, abrasión y humedad, que garantizan una mayor durabilidad que los productos alternati­vos. Además, afirma que hay una exce­lente disponibilidad hacia los arquitectos por parte del Departamento de Atención y Especificación”.

Lamitech entrega un constante ase­soramiento a sus clientes en espesores, formatos, acabados y distintas aplica­ciones, como por ejemplo paredes, y te­chos curvos como ya se ha hecho –afir­ma Carolina Rojas-. Quien señala que el catálogo, en permanente renovación, se puede visitar en línea a través de www.lamitech.cl, sitio que se ha convertido en una indispensable herramienta, so­bre todo para regiones y zonas alejadas de los centros de distribución. En la web se puede solicitar información y mues­trarios entre otros servicios.

ANA COUTO / BRANDING

Invitada por la Escuela de Diseño de la Universidad Diego Portales, Ana Couto -experta bra­sileña en branding- hizo una pausa en su intensa agenda académica para conversar con D+A MAGAZINE, sobre las últimas tenden­cias dentro del com­petitivo mercado de la imagen y el diseño en Latinoamérica.
Por Marcela Cuevas Ossandón / Fotografías de José Antonio de Pablo
Imágenes de proyectos gentileza de Ana Couto Branding & Design ACBD

Ana Couto habla claro y preciso, más aún si de branding se trata. Aunque el español no es su fuer­te, como ella misma lo declara, los años de estudio del Máster en Comunicación Visual en el Pratt Institute de Nueva York –del cual se graduó con outstanding merit y certificado de excelencia- hacen que su inglés, con un leve acento carioca, sea correctísimo y permita una conversación apasionante, fluida y muy reveladora de los desafíos que tendrán las marcas durante los próximos diez años: reinventarse para ser realmente exitosas –lo que implica como mínimo ser expresivas y tener una personalidad única, creadoras de experiencias real­mente memorables y capaces de gene­rar una lealtad a toda prueba entre sus consumidores-, o simplemente, desapa­recer. Así de claro.

CEO de Ana Couto Branding & Design ACBD, una empresa que lleva 14 años de presencia en el mercado brasileño, Ana se ha especializado en el diseño y el desarrollo de marcas con personalidad. Con más de 50 empleados, su foco de in­terés está relacionado con las personas –aquellos con los que trabaja y aquellos para los que produce-, centrándose en la interacción, el aprendizaje y el pen­samiento como caminos hacia las me­jores nuevas ideas, y haciendo posible que ellas funcionen. Su expertise está dado en la creación de experiencias innovadoras y relaciones a largo plazo con sus clientes, entre ellos Gradiente, Star One, Unibanco, Coca Cola, Petrobas y SuperVia. Ha sido responsable durante los últimos siete años del desarrollo de Belmont y Lucky Strike en América Lati­na, ambas marcas de American Tobacco Co. Sin temor al riesgo y los desafíos, ACBD ha realizado alianzas con impor­tantes empresas norteamericanas den­tro de las consultorías de diseño y bran­ding, como Addison Company y Landor Associates.

Ana es una diseñadora formada en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, donde se graduó en 1993. Un año después formaba su empresa ACBD, con sedes en Sao Paulo y Río de Janeiro. Recibió el Premio Columnista a la “Profe­sional del Marketing del año 1999” y en el 2000, el mismo premio eligió a ACBD como la mejor empresa de diseño. Ha ­­­publicado, en libros especializados y en ediciones internacionales -como Design & Interiors y Print Magazine-, numerosos artículos relacionados con el branding y la construcción de marcas atractivas. Es una invitada habitual en Latinoamérica como jurado en concursos de diseño, dictando charlas magistrales o realizando productivos workshops para estudiantes universitarios, quienes quedan deslumbrados por su profesionalismo y visión innovadora para realizar un branding exitoso, a todo tipo de escala.

El branding lo entiende como una verdadera filosofía, que moviliza em­pleos, socios y proveedores en orden de construir, gestionar y comunicar lo más valioso que hoy tienen las empresas: su marca. Considera esencial que las com­pañías, especialmente las que trabajan para y en Latinoamérica, se preocupen de crear una verdadera relación con las personas, procurando satisfacer sus necesidades emocionales, a través de experiencias que deben ser positivas, significativas y distintivas.

¿Ana, qué elementos cree usted que son necesarios hoy para construir una marca que se jacte con propiedad de ser realmente exitosa?

Yo creo que el desafío más grande es hacer entender a las empresas lo que realmente significa la marca, y no ha­blo sólo del producto, ya que la marca tiene un aspecto multidimensional, que va mucho más allá del simple produc­to final. Para sobrevivir en un mundo tan competitivo, donde las empresas -y más aún los productos- son tan simila­res entre ellos, lo único que los puede distinguir, es la marca. El branding co­menzó a ser exitoso en los ’90, cuando las marcas en Estados Unidos y Europa comenzaron a crear experiencias di­ferentes para sus clientes, tratando de “envolver” a los consumidores de múl­tiples y novedosas maneras. Eso trajo muy buenos negocios para todos, pero hoy, diez años después, es necesario mirar de manera mucho más holística a los temas que se vinculan con la marca.

¿Y qué problemas ha encontrado en su trabajo con las empresas latinoame­ricanas, especialmente con sus CEO?, ¿qué es lo que más les cuesta comprender cuando inicia con ellos un trabajo de branding?­

Generalmente los CEO de Brasil, y los que se encuentran trabajando en Lati­noamérica, están muy focalizados hacia los procesos, con una mirada muy racio­nal, con todo un background relaciona­do con el mundo de la ingeniería, pero carente de una visión holística. En ACBD creemos que el primer y más grande desafío de los CEO latinoamericanos es focalizarse antes que nada en sus pro­pios empleados, ya que ellos constitu­yen la primera dimensión emocional de contacto que los clientes tendrán con la marca. Si además, los trabajadores de esa empresa no logran entender que lo que constituye la marca no son sólo los productos que fabrican, sino que tam­bién ellos mismos y sus actitudes, con mayor razón los clientes jamás podrán generar una relación duradera con esa empresa ni ser fieles con sus productos y servicios.

Y mirando, como bien dice, de mane­ra holística esta época globalizada, donde existe una oferta casi infinita de productos -que pueden provenir de cualquier parte del mundo- y donde el consumidor cada vez tiene menos tiempo para elegir, ¿qué desafíos ten­drán las marcas y las empresas que las producen?

Lo que vemos de manera muy gene­ralizada, especialmente en Latinoamé­rica, son empresas muy grandes, con enormes estructuras y miles de traba­jadores, pero que no tienen una mar­ca poderosa, sólo tienen negocios. Sus marcas no guardan ninguna relación con el tamaño de sus negocios, ni tie­nen el mismo éxito ni las administran competitivamente. Muchas veces ni siquiera logran reconocer que se trata de una estrategia de negocios, donde el branding está mucho más relacionado con los negocios que incluso el propio marketing. La dimensión asociada a construir una marca hoy es mucho más importante que crear negocios exitosos, pero eso deben saber entenderlo. En los próximos diez años, la única manera de sobrevivir en este mundo extremadamente competitivo será a través de una marca exitosa y potente, eso será esencial y muchísimo más importante que tener un negocio rentable.

¿Y hay marcas chilenas o latinoame­ricanas que usted vea en ese proceso de construir y desarrollase con atri­butos realmente interesantes y dife­renciadores?

La verdad es que no podría hablar con propiedad de las marcas chilenas, pero lo que he visto y lo que conozco por sus trabajos, es que existen varias marcas “cool”, pero que podrían ser muchísimo más exitosas si realmente entendieran lo que ahora estamos conversando. He visto que las compañías tienen nego­cios muy importantes, pero están un poco lejos de lo que realmente deberían trabajar con sus marcas. Por ejemplo, TENARIS, en Argentina, ha tenido un trabajo interesante como empresa cen­trada en el “business to business” y en Brasil, existe un gran movimiento de las multinacionales para construir marcas fuertes, globales y con personalidad, como el que ha realizado Hawaianas (www.havaianas.com), ya que cuando realmente se concentraron en la marca, se volvieron una moda y ahora, literal­mente, se tomaron “el mundo”, porque quienes las usan, sin importar de donde provengan, buscan asociarse a sus atri­butos atri­butos: ser casuales, entretenidas y re­lajadas. O sea, crearon una completa y real brand experience.

¿Cómo hace que las experiencias re­lacionadas con las marcas que usted asesora, sean vividas por los clientes a través de los cinco sentidos, en una brand experience total?

Hace cuatro años, en Brasil, Coca Cola nos buscó porque se dieron cuenta que estaban muy lejos de los jóvenes. Y lo que hicimos fue investigar y trabajar, durante meses, para saber qué era lo específico de la marca: a qué olía, cuál era su sabor, la forma que “sonaba” o la manera de vivirla. Estudiamos los puntos de contacto que tendría la mar­ca, en diferentes espacios y lugares; después mapeamos la experiencia de marca, basándonos en tres pilares bá­sicos: emoción, inspiración y sentidos; también buscamos sus atributos visua­les y al definirlos, pudimos trabajar las estrategias que conformaron esta brand experience live. Investigamos a nues­tros clientes, de manera muy específica -primero creando nuestro cliente “ideal” y luego, estudiando al cliente “real”-, conociendo en detalle lo que eran, consumían y representaban, con una perspectiva sociológica y antropológi­ca -ya no sólo con datos cuantitativos-. Finalmente, creamos una estrategia de varios eventos vinculados a la música, con una cuidada imagen y representan­do una personalidad muy específica y definida, que resultó ser de mucho éxi­to para Coca Cola. Nunca hay que olvi­dar que cada marca tiene sus propios atributos y desafíos. Y una personalidad que hay que transmitir, en múltiples di­mensiones. Eso es esencial.

Y para finalizar Ana, en algunas pre­sentaciones y textos que hemos leído sobre su trabajo, usted es enfática en declarar que los consumidores, cuan­do están satisfechos con la marca a un nivel emocional, crean una lealtad fé­rrea con la marca, casi indestructible…

Sí, y es muy claro que hoy se están dando ese tipo de relaciones emociona­les con las marcas. En el workshop que estoy trabajando con los estudiantes de Diseño de la UDP, una alumna encanta dora me comentaba una experiencia re­ciente: quería comprar un Ipod, pero al ir a la tienda y al preguntarle al vende­dor qué era lo mejor que tenía en MP3, le recomendó un Sony y lo compró. El problema es que al salir de la tienda y llegar a su casa, se sentía muy triste, es­taba realmente apenada, y lo único que pensó durante los siguientes tres días fue en venderlo. Daba lo mismo cuál era más tecnológico, funcional o barato, lo importante era satisfacer su deseo de tener un Ipod. Claramente esto no tenía nada que ver con lo racional, sino que probablemente con lo que “emocional­mente” implica pertenecer a la comu­nidad Ipod: la originalidad, creatividad y libertad, que ya vienen a ser atributos indisolubles de la marca Apple.

Es muy claro que estamos ante nue­vos consumidores, con otras concien­cias, gustos y valores. Las personas ya no sólo buscan comprar cosas, sino que también asociarse a las personalidades y actitudes vinculadas a esos productos. Y eso, si es bien trabajado, es una rela­ción a largo plazo.