En la oficina de Cristián Boza el ambiente es intenso. Cada espacio sirve como sala de reunión de un proyecto distinto y las maquetas y planos se amontonan en los rincones libres. “Compramos mobiliario nuevo para toda la oficina” afirma Cristián, “a mí me gusta así pero el equipo estimó que estaba todo un poco viejo y saturado así que aprovechamos una partida de muebles que encargamos para un proyecto a Milán para sumarnos y renovarnos. El próximo martes todo lo que ven probablemente ya no esté.” Nos muestra el primer arribo, unas sillas blancas de sofisticado diseño. Nos sentamos y comenzamos a conversar sobre las múltiples facetas proyectos y controversias que actualmente ocupan al arquitecto.
Entrevista: Walter Junge y Paula Aguirre
¿Entre oficina y docencia, como se reparte actualmente su tiempo?
Yo te diría que mitad mitad. Estoy de Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad San Sebastián con un programa y cuerpo académico, desde mi punto de vista, notable. La malla curricular que hemos desarrollado es bastante revolucionaria, parte de la base que para cualquier expresión coherente de ideas es necesario que cuerpo y cabeza estén en armonía. Imagínense que como parte del programa está incorporada la práctica de yoga.
Y, desde la docencia, ¿Cómo enfrenta la crisis en la educación?
La Universidad San Sebastián es una universidad privada que lucra. Nosotros en la Facultad de Arquitectura estamos más preocupados de la arquitectura propiamente tal. Si bien cada uno es libre de tener una postura al respecto, yo por mi parte prefiero concentrarme en el plan de estudio.
Actualmente existen muchísimas universidades privadas. La San Sebastián es, desde mi perspectiva, extraordinariamente agresiva en cuanto a planteamientos nuevos. Gran parte de los aranceles se invierten en infraestructura; equipos de computación y salas de maqueta entre otros. Parte del lucro, en este caso, va en beneficio de los mismos alumnos.
Cambiando de tema ¿Cuándo se inaugura el tan publicitado Mapocho Navegable?
Las obras ya se iniciaron con la colocación de la primera piedra en una ceremonia a la que asistieron el Presidente, las autoridades y la constructora. Mi hijo Cristian, quien está a cargo del proyecto, está, junto a su equipo, pronto a entregar el proyecto completo con todos sus detalles.
A nosotros nos parece muy interesante entender la historia detrás del proyecto del Mapocho puesto que es un proyecto que nace en una oficina de arquitectura, algo así como un auto encargo, que va pasando etapas y sorteando dificultades hasta hacerse realidad. ¿Como es el proceso de gestión desde la idea hasta la primera piedra?
Esta oficina es probablemente atípica, tenemos parte del equipo desarrollando proyectos que a nosotros nos interesan para la ciudad, pero sin encargo de nadie en particular. Creemos que se trata de una responsabilidad social como arquitectos de devolverle la mano a la sociedad por el privilegio que nos ha dado de estudiar y ejercer esta profesión.
No se trata entonces de una oficina que espera clientes sino de una que va en busca de sus proyectos?
Algunos proyectos llegan y claro otros los generamos nosotros. Pero más que auto proponernos encargos yo les diría que pasa por estar permanentemente proponiéndole soluciones a la ciudad en sus puntos críticos. De estas soluciones el Mapocho Navegable es sin duda el caso más emblemático de una idea que después de una década comienza a concretarse.
¿Hace diez años surge la idea de hacer navegable el río?
Sí, pueden ser ocho quizás. En sus inicios la idea era intervenir el Mapocho porque lo considerábamos el alma de Santiago. Sentíamos que al ignorarlo la ciudad había perdido parte importante de su identidad y que recuperarlo era por consiguiente un tema de suma relevancia.
Pienso en el mítico cuadro de Pedro Lira que reproduce la fundación de Santiago en 1541 con Pedro de Valdivia en primer plano y ese río maravilloso en un rincón de la tela que baja transparente desde la cordillera. Para mi es la escena más significativa de la fundación de Santiago, en él se reconoce esta “alma” de Santiago a la que me refiero y que ha ido, producto del crecimiento y la expansión urbana, desperfilándose.
Cuando empezamos a pensar el Mapocho sentíamos que este había pasado a ser casi una calle más y que era necesario devolverle ese carácter que Pedro de Valdivia alguna vez vio en este río bajando trepidantemente rústico, ingenuo y primitivo en su carrera hacia el mar. Al principio era una discusión de oficina, luego algunas rayas y finalmente una propuesta. En algún momento de este proceso yo le transmití el tema a mi amigo Sebastián Piñera, en ese entonces senador, quien lo encontró una idea genial, se suma y propone desarrollar el proyecto a través de la Fundación Futuro. Ahí partimos a Europa para reunirnos con el entonces alcalde de Barcelona Pasqual Maragall. Maragall había logrado en su momento girar la ciudad de Barcelona en ciento ochenta grados. Me explico: Barcelona como ciudad costera siempre había tenido su alma en el Mediterráneo, sin embargo, con el cierre de su puerto y el correr del tiempo la ciudad se había girado espacialmente hacia los cerros. Maragall fue quien gestionó la construcción de un buen pedazo de ciudad en el sector costero con el fin de volver a enfocar la ciudad hacia el Mediterráneo. Ahora el sector está lleno de playas, paseos, pasarelas y hasta un puerto.
¿Entonces fueron a conocer tanto el proyecto como su gestión?
Sí. Coincidentemente Maragall había estado anteriormente en Chile y había tomado contacto con el proyecto del Mapocho en una charla en que yo presenté la propuesta. El pensó que eso era exactamente lo que había que hacer, incluso nos dio la solución técnica: las represas inflables. Una vez allá fuimos a conocer el sistema, se trata de unos gigantescos y sofisticados tubos de gomas manejados mediante un sistema computacional que les permite contener o liberar el agua. Cuando el río viene con un hilo de agua el sistema se infla y en una semana se puede llenar una laguna de cuatrocientos metros. Cuando el río crece el sistema se desinfla y el río puede pasar olímpico con su cauce hacia abajo.
¿Qué les puede decir a los múltiples detractores del proyecto, arquitectos y paisajistas, que ven en el Mapocho Navegable una pérdida de las características propias del paisaje del Mapocho que definen como un torrente y no como un río?
Mira Nueva York era hasta 1850 una cuadrícula con alturas que rondaban los diez pisos. De repente Nueva York se transformó en la ciudad de los rascacielos. Los lugares se transforman y es absurdo pensar que ese hilito de agua del Mapocho no pueda hacerlo también. Para mi es parte de la evolución de un paisaje.
Además del Mapocho, actualmente en la oficina ¿se encuentran desarrollando otros proyectos de alto impacto urbano?
Estamos trabajando en un proyecto muy atractivo que llamamos la refundación de la norte-sur. La autopista norte sur es hoy el foco más importante de producción de CO2 en Santiago. Pasan ciento veinte mil vehículos al día en el tramo entre el Mapocho y la estación de metro Rondizzoni de los cuales el 65% corresponde a transporte pesado. En total se producen cerca de cuatro toneladas diarias de CO2. Por otra parte sabemos que desde su inauguración la norte-sur fragmentó la ciudad en dos, oriente y poniente. Mientras el oriente se desarrolló el poniente se abandonó y degradó sucesivamente. Desde este punto de vista la norte-sur constituye una gran herida en la ciudad.
Pensamos entonces, por un lado, como suturar esta herida, por otro, como disminuir los altos grados de contaminación de aire y acústica. Imagínense que a los costados de la autopista hay cerca de trescientos cuarenta decibeles de ruido cuando las condiciones óptimas no deberían sobrepasar los sesenta. Una vez más nos juntamos en equipo para abordar el tema y elaboramos una propuesta en que en los cruces más importantes, Agustinas, Compañía y San Pablo entre otros, se emplazaron enormes edificios. Estos verdaderos hitos urbanos se pensaron mediante una figura de concesiones para inversores que les interese tener edificios corporativos con excelente conexión tanto al centro de Santiago como a regiones. Paralelo a esto se propuso sobre la norte-sur un parrón gigantesco cubierto de especies vegetales capaces de absorber altos índices de CO2.
Las imágenes del proyecto parecen muy atractivas sin embargo cabe preguntarse ¿cómo se ve afectada la seguridad de una autopista al tener hojas que caen y una luz poco pareja?
La propuesta vegetal fue elaborada por agrónomos y considera hojas perennes. Desde mi perspectiva conducir bajo una luz tamizada resulta mucho más agradable.
¿En qué etapa de proyecto se encuentra esta refundación de la norte-sur?
Las primeras ideas con respecto a la autopista tienen casi diecinueve años. En un principio eran edificios que atravesaban como puentes el tajo de la autopista.
Actualmente está siendo evaluado por el Ministerio de Obras Públicas pero les aclaro que ya cuenta con la aprobación absoluta del Presidente y de la Municipalidad de Santiago. No obstante hay muchas entidades que participan en este tipo de decisiones, el MOP, la Municipalidad, el Metro, Bienes Nacionales, el Ministerio de Transporte etc.
El proyecto del Mapocho tiene que haber pasado por un proceso similar.
Todos opinan, pero afortunadamente en este aspecto el Presidente fue muy hábil, convenció a Aguas Andina España, los propietarios de los derechos de agua del Mapocho, de participar del proyecto. Resulta paradójico que ni siquiera el agua que corre por nuestro río nos pertenece, no es chilena es española. El Presidente aprovechó la contingencia, Aguas Andina se encontraba pronta a renovar su contrato de propiedad de aguas y les resultaba conveniente involucrarse en el proyecto del Mapocho Navegable. Se involucraron directamente y hoy son ellos mis mandantes, no es el MOP, ni la Municipalidad ni la Presidencia como muchos creen.
Si nos acogemos a los tiempos del Mapocho Navegable ¿en cuánto tiempo más estaría viendo la luz la refundación de la norte-sur?
Existen etapas, por ahora el Presidente quiere dejar su mandato resolviendo al menos la primera etapa del Mapocho. La idea es que constituya un prototipo posteriormente replicable en otras comunas. Independiente de que el proyecto pueda continuar, más allá del gobierno de turno, existe un compromiso de inaugurar esta etapa.
La primera etapa, llamada Parque Renato Poblete, se sitúa en veintisiete hectáreas localizadas al final del Parque Los Reyes en un lugar que casi nadie sabía que existía. En el sector confluyen las comunas de Quinta Normal y Santiago y por la otra ribera del río Independencia y Renca. Se trata de cuatro comunas de bajos recursos y con carencia de áreas verdes consolidadas, qué mejor punto para iniciar el proyecto.
Además del Mapocho y la Norte – Sur ¿Existen otros proyectos para la ciudad que se imagina desarrollando junto a su equipo?
Hay dos que siento que tengo pendientes, el primero es el acceso al pie de monte. Para mi resulta absurdo que teniendo este maravilloso cordón cordillerano no tengamos como ciudadanos posibilidad real de acceder a él. Con suerte existen dos o tres puntos, pero debería haber múltiples conexiones al pie de monte que permitan llegar a la cota 1000 y ahí tener un parque lineal con el escenario de la ciudad de fondo.
Algo así como el Sendero de Chile.
Sí, lo que pasa es que en la práctica el Sendero de Chile es casi una poesía. Yo me imagino algo mas como una ciudad que requiere de conquistar la montaña tal como lo hicieron en Nepal. No sé si debería ser un sendero o un parque más formal, por ahora es solo una idea y carece de forma concreta. Sin embargo, pienso que los seis millones de habitantes de Santiago que hoy se reparten en unos pocos parques necesitan subir a recrearse. Me imagino muchos broches urbanos, grandes avenidas parque, que conecten con el cerro y arriba áreas de trekking y múltiples equipamientos. Me parece que existen espacios naturales muy próximos y extraordinariamente hermosos que los habitantes desconocen.
El segundo proyecto que tengo en carpeta es un reordenamiento de Santiago en torno al concepto de barrio. Actualmente me encuentro en una comisión de gobierno que estudia el tema. Lo que pasa es que la ciudad no puede seguir expandiéndose como lo ha hecho hasta ahora, deberían en ella existir unidades socio espaciales llamadas barrio. A pesar de ser un concepto antiquísimo, la historia ha comprobado su calidad.
¿Cómo se define el concepto de barrio?
Que es ser un barrio es algo que ha sido estudiado por múltiples centros de estudio urbano americanos y europeos. Actualmente se sabe inclusive cuáles son sus densidades y superficies. Por ejemplo, una mamá con un niño pequeño no resisten más de diez minutos caminando, colapsan. Este tipo de relaciones permite dar nociones de áreas de extensión que se encuentran entre las treinta y cincuenta hectáreas. Si a esta superficie se les aplican densidades del orden de doscientos a trescientos habitantes por hectárea estaríamos hablando de unidades conformadas por treinta mil a cuarenta mil habitantes. Con estos parámetros Santiago debería contener alrededor de cincuenta y ocho barrios un número bastante mayor al de las actuales comunas que lo conforman.
Ahora desde el punto de vista arquitectónico estimo que para conformar un barrio debe existir el ya clásico tema del lleno y el vacio, las construcciones y las calles y plazas. Además de los hitos correspondientes, la iglesia, el colegio, el supermercado, entre otros.
¿Existe desde su punto de vista algún sector de Santiago que funcione, según esta definición, como un “barrio”?
Bellavista, además de tener la escala adecuada cumple con otro ingrediente básico, la superposición de funciones. En Bellavista el trabajo y la vivienda están a corta distancia y no es necesario cruzar todo Santiago en los traslados. El barrio tiene algo de autosuficiente, por el contrario una ciudad expandida significa expandir también todo el equipamiento urbano lo que es complejo y costoso.
A mí, otro tema que me llama la atención es que los mayores actos delictivos ocurren precisamente en sectores de ciudad poco consolidados. Los espacios públicos dignos dignifican también la vida diaria de los habitantes y sirven para resolver inclusive otros problemas sociales.
Si existe esta valorización por su parte del concepto de barrio ¿Cómo se explica la criticada sede de la Universidad San Sebastián en pleno Bellavista?
Qué bueno que me lo preguntes, yo creo que quienes critican el proyecto no lo conocen. El proyecto se basa exactamente en las críticas que se le han hecho. Se dice que el edificio aplastó al barrio, que se comió a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, que tiene un techo rojo, en fin. Este edificio fue bien planteado y en eso voy a insistir siempre, primero porque vino a reforzar el espíritu universitario del sector. Fui yo quien asesoró la compra de esa ubicación precisamente para que Bellavista comenzara a tener, en el contexto de la ciudad, un rol importante desde el punto de vista educacional e intelectual. Segundo, porque además de encontrarse en Bellavista la universidad se ubica a pasos del nudo más importante de la ciudad, la Plaza Italia, y en ese contexto existía una responsabilidad por parte del edificio de responder a este contexto de escala metropolitana. Se propuso equilibrar armónicamente su volumen con la Escuela de Derecho, Monumento Nacional proyectado por Juan Martínez y obra paradigmática a nivel Latinoamericano. Se opto por dejarlo hermético para aislarse de las muchas situaciones diversas de su contexto inmediato y romperlo estratégicamente en su esquina para enfrentar el monumento de en frente. En esta gran loggia las vistas de la Escuela de Derecho son fantásticas, es posible observarla de ángulos inesperados. Yo creo que es literalmente una celebración al edificio de Juan Martínez.
La labor pendiente es limpiar y resolver la plaza de enfrente y generar una plaza dura que acoja a los miles de estudiantes que hoy confluyen en el barrio.