HOTEL ALTO ATACAMA

Premiado con el primer lugar en la categoría de Hoteles no urbanos en Chile por el National Geographic, este lodge desértico desarrollado por el arquitecto Francisco Guerrero, es un ensamble perfecto con paisajes milenarios, que impresionan a visitantes de todo el mundo.
Txt: Walter Junge

A primera vista lo que caracteriza la arquitectura inspirada de este magnífico y remoto Hotel ubicado cerca de Quitor e inserto en el valle más atractivo e imponente de la comuna de San Pedro, es su escala, el desarrollo de sus espacios y el respeto por cada detalle del entorno donde se emplaza.

Cerros rugosos y milenarios como tallados por la mano de un tiempo eterno, de colores tierra que reflejan las espléndidas variaciones de la luz transparente del norte de Chile, abrazan estas instalaciones, que sin alterar el paisaje, aparecen como formas complementarias a la naturaleza del lugar.

Si pudiésemos hablar de una categoría de Hoteles de lujo étnico-ecológicos, Alto Atacama sería el modelo a seguir. Desde el momento en que ingresa al Hotel, el pasajero se siente transportado a otra dimensión, gracias a la calma, la buena atención, el silencio, la atmósfera relajada y la música suave que reciben al visitante y que apenas roza los sentidos. Esto nos transporta a un ambiente que fusiona a la perfección las características del lugar, con los mejores elementos de la Hotelería internacional. No hay televisores en los dormitorios, ni espacios de entretención mundanos, es un Hotel que literalmente invita a relajarse para entrar en un espacio de descanso que anhelamos en nuestra agitada vida cotidiana.

La arquitectura del lugar determina, ya que los cerros que bordean al Hotel no son de gran altura, pero son de una belleza muy especial. Esta lectura la traduce positivamente el arquitecto Francisco Guerrero, que aplica un concepto de pueblo solitario y desarrolla una edificación de un piso, inteligente, con terrazas tipo incaicas, que en forma de semiespiral recorre los espacios que la rodean, conectando al visitante con las montañas desde diversos ángulos y vistas.

Desde el exterior los módulos que conforman esta estructura, que contiene áreas de recepción, restaurante, bar, salas de estar, dormitorios e instalaciones, no intervienen el paisaje, lográndose un efecto único entre el exterior y al interior de los espacios, los que respetan una altura con prestancia y elegancia, reforzados por columnas y ventanas alargadas, pasillos exteriores con formas y elementos de la zona, que conectan el conjunto de habitaciones de características casi monásticas orientadas hacia un jardín interior diseñado por la paisajista Verónica Poblete.

El cuidado en el diseño del paisajismo del Hotel es extraordinario. Las especies, arbustos y árboles de la región fueron cuidadosamente elegidas por esta paisajista, quien se trasladó a la zona para conocer el comportamiento de la flora local antes de aplicarla a sus diseños. La gama de colores y formas, la combinación de texturas de la región, los diferentes tipos de piedras, dan a todo el conjunto un carácter único, que va conectando temáticamente los diferentes espacios del Hotel, especialmente el paisajismo que rodea el conjunto de piscinas y el SPA. Seis piscinas de diferentes temperaturas y tamaños más un jacuzzi exterior, rodeadas de jardines, áreas de descanso y un deck de madera continuo, conforman uno de los lugares más destacados del Hotel, lugar diseñado por la arquitecta Ignacia Salas. Al centro se encuentra un espacio de encuentro para los pasajeros con un fogón central, un restaurante y un bar, donde se celebra el fuego, elemento de reunión central en el desierto. Toda la plataforma remata en un SPA, una edificación única que incluye espacios para saunas de calor y vapor, duchas, camarines y un área de camas para masajes y relajación de primer nivel.

La decoración del Hotel estuvo a cargo de Enrique Concha quien, con su estilo definido y elegancia urbana, logra una mezcla acertada con elementos característicos de la zona y colores tierra y tonalidades oscuras que compensan la fuerte luz del entorno en los espacios interiores. Notables son las aplicaciones de la artesanía y el arte local en los muros, cojines, alfombras y elementos decorativos, como también las lámparas diseñadas por Soledad Garafulic con maderas locales.

La iluminación del Hotel diseñada por Paulina Sir es novedosa, acertada y no invasiva, especialmente en los patios, donde se delimitan los espacios con luces tenues que dejan ver los cielos nocturnos más claros del planeta. La iluminación ha sido planteada de un modo casi lúdico, ofreciendo diversas ambientaciones en las habitaciones según el gusto del usuario, y que en todos los casos incita a la tranquilidad y el cuidado.

El Hotel es un lugar que acoge al pasajero con un completo programa de visitas a los lugares más espectaculares de la tierra, de tal manera que después de largos viajes a diferentes destinos, el pasajero se instala como en casa. El gran mérito del Hotel Alto Atacama es estar inserto en un valle milenario, sin tocarlo. Proyecto, nos aclara Francisco Guerrero, que tomó bastantes años para ser aprobado tanto por la comunidad indígena como por la Municipalidad local, la que exigió demostrar en cada paso de su implementación que se trataba de un proyecto que no alteraría el entorno, pasando por todos los estudios de impacto ambiental requeridos por la autoridad.

Finalmente, el encanto altiplánico quedó verdaderamente plasmado en los muros y espacios de este magnífico Hotel, reflejo de un sueño y una sensibilidad que atrapa.

HOTEL NOI SANTIAGO

Pronto a inaugurarse en Nueva Costanera con Alonso de Córdova, para Jorge Figueroa y su equipo, el Hotel Noi fue una oportunidad perfecta para proyectar un hotel boutique de arquitectura contemporánea pero con identidad local.

Cuando llegó el proyecto del Hotel Noi a su oficina ¿cuál fue exactamente el encargo?

La verdad es que el encargo fue definiéndose en el camino y fue interesante participar directamente de este proceso. Sabíamos que era un hotel, pero la especificidad del encargo surgió como resultado de un análisis en el que participaron los propietarios, sus asesores y nuestro equipo de arquitectos. Todos sintonizamos con el concepto de hotel boutique, sofisticado, sencillo pero también muy personalizado. Pensamos siempre que la elegancia en el diseño era necesaria y que la ubicación y escala del edificio aportaban a que los pasajeros se sintieran como en su casa. Si tuviera que graficar metafóricamente al hotel lo haría en una copa de Martini, simple, transparente y puro.

¿A qué público apunta el Noi?

El Noi está enfocado a gente de negocios, el turismo de Santiago como ciudad propiamente tal es escaso. Te diría que casi el 90% de la ocupación hotelera en Santiago está conformada por hombres de negocios. Son personas que vienen sin familia y que permanecen no más de tres días en la ciudad.

Entiendo que este es el primer encargo para un hotel que recibe su oficina ¿cuáles fueron los principales desafíos del programa?

Es cierto, nos hemos avocado casi siempre a proyectos habitacionales de mayor o menor escala, ese es nuestro fuerte. Lo que fue muy positivo en el caso del Noi fue el carácter independiente del proyecto, con esto me refiero a que el hotel no formaba parte de una cadena y por lo tanto, nos dio libertad para explorar y proyectar. Para sus propietarios este era también su primer hotel y fue una experiencia igualmente novedosa para ambos. Varios arquitectos de nuestra oficina viajaron a conocer e investigar hoteles boutiques en grandes ciudades. Berlín, Barcelona, París y Milán formaron parte de las locaciones escogidas para empaparse del funcionamiento y ambientaciones de los hoteles. Los clientes apoyaron esta etapa de investigación confiando plenamente en la oficina. Esto último es de suma relevancia, porque gran parte del éxito en un proyecto de arquitectura está dado por esa intensa relación que se genera entre los clientes y el arquitecto.

Tengo la imagen de esos grandes cruceros en que a determinada hora, cuando los pasajeros se retiran a sus dormitorios aparece el personal de servicio, que si bien ha estado siempre en el crucero, se mueve en espacios que los pasajeros no ven. ¿Existe también en los hoteles esta capa de servicios que funciona paralelo a la vivencia de los pasajeros? Sí, pero la verdad no fue del todo complejo proyectarlo, te diría que mucho de eso se trabajó a través de la intuición. Aportó por supuesto la investigación de hoteles realizada por los arquitectos de la oficina y el apoyo del gerente del Noi, quien tenía vasta experiencia en el rubro, pero esto fue en la etapa de afinamiento de los detalles del funcionamiento específico. Creo que siempre en la oficina, y yo particularmente, quizás por mi formación con Jaime Bendersky, hemos tenido una preocupación fundamental por el funcionamiento. Para mí, solo una vez que el proyecto funciona entran a jugar otros temas.

Al tratarse de un primer hotel tanto para los propietarios como para su equipo ¿trabajaron ustedes también en la definición de marcas y ambientación para que esto quedara ligado al proyecto de arquitectura?

Sí, trabajamos con un equipo que definió la marca. Fue un trabajo interdisciplinario entre los asesores propietarios y arquitectura. El nombre Noi, significa nosotros en italiano y tiene mucho que ver con la acción colectiva que significó este proyecto. Pienso que definir el tono o carácter de un hotel es fundamental, puesto que este debe quedar impreso desde lo macro, como es la arquitectura, hasta lo micro, en detalles pequeños como la mantelería, los cubiertos y los uniformes de los trabajadores, entre otros. Desde esta perspectiva, es sin duda un trabajo interdisciplinario en que la imagen y la arquitectura se encuentran íntimamente ligadas y se nutren entre sí.

¿Qué decisiones del proyecto de arquitectura del Noi son para tí las más relevantes?

Para mí el mayor riesgo que tomamos en el proyecto fue el diseño de su fachada. El edificio se encontraba en medio de la ciudad, sin embargo la altura permitida no le permitía tener vistas privilegiadas, por el contrario, era muy visible desde afuera hacia adentro. Paralelo a este problema existía un tema personal, yo siempre había tenido muchas ganas de hacer un hotel en Chile. Que estuviese en Chile para mi significaba la oportunidad de alejarme un poco del carácter globalizado que predomina en los hoteles hoy. Entonces decidí que, sin que el hotel perdiera su condición de ser arquitectura contemporánea, se le incorporaran elementos locales. Se decidió trabajar con artesanía fina en madera para la construcción de su fachada.

En Chile hay bastante arquitectura en madera y se le usa también mucho en mobiliarios, pero su presencia es escasa en contextos urbanos. Para el Noi se proyectó una fachada como un tamiz completo, dado por una celosía en madera de pino oregón. Esto permitió tener en las habitaciones ventanas de piso a cielo, 6 x 2,7 m de venta, algo poco usual en los hoteles. Se logró inundar de luz las habitaciones sin exponerse a las miradas de los vecinos y peatones. Además, al traspasar la madera, la luz adquiere una calidez muy bonita. Me gusta esta decisión… Creo que a pesar de ser un hotel contemporáneo, en alguna parte huele a Chile y lo hace reconocible, es un sello que queda en la memoria de los transeúntes.

¿Interiormente como se organiza el edificio?

El layout es bastante simple, se construye una calle interior con la altura total del edificio, nueve pisos, que atraviesa la manzana completa. Va desde una calle de carácter comercial, Nueva Costanera hasta una residencial al otro extremo. Esta decisión estructura y ordena interiormente el proyecto, y en torno a este vacío se distribuyen las 43 habitaciones. Para mí es lo más relevante, aunque hace poco paseé frente al hotel con un amigo arquitecto y él me celebró mucho el foso sobre el cual se construye el edificio porque permite llevar luz hasta el nivel -3 y porque amarra al edificio a su sitio, este emerge desde abajo. En el foso hay una cascada de agua y la sensación de escuchar ese sonido y no el de la ciudad es muy agradable.

¿Con qué programas complementarios cuenta el Noi?

Hay un spa, un centro de convenciones, una tienda de artesanía fina, tres restaurantes, el Peigari, un restaurant argentino, el Carmenere que es un poco más intimo y un bar restaurante café de escala pequeña. Por último, en el último piso donde encontramos el techo terraza, está el bar con piscina.

HOTEL INDIGO PUERTO NATALES

El Hotel Indigo se ubica frente al paso marítimo de Puerto Natales en la entrada del Parque Nacional Torres del Paine. El edificio se construye en seis pisos, cuenta con veintinueve dormitorios y un Spa en el último piso. El proyecto se organiza, según su arquitecto Sebastián Irarrázaval, en torno a tres ideas principales. Primero: descubrir el edificio como un viajero cuya experiencia del lugar no es simultánea sino que se construye mediante fragmentos. Segundo: ser sensible con el sitio, su carácter provincial y su ausencia de ruido. Tercero: diferenciar radicalmente los espacios íntimos de los dormitorios de los espacios monumentales correspondientes a las áreas públicas.

En relación a la primera idea, y con el objetivo de mostrar el vacío interior del espacio público, no de una sola vez sino que en visiones fragmentadas, se propuso una circulación interior que va desde el nivel calle hasta el nivel superior evolucionando desde una rampa suave a un sistema de escaleras y desde corredores a puentes en un modo que los movimientos horizontales y verticales se transforman en una coreografía orquestada al interior del edificio.

En relación a la segunda idea y con el objetivo de homologar algunas cualidades del contexto en la expresión interior del edificio se usaron: materiales presentes en el pueblo como la madera y el fierro corrugado, se definió un volumen simple que ocupa la totalidad del sitio y un sistema rítmico de ventanas. Más específicamente, propusimos un volumen que recrea la diferenciaciación que usualmente se observa en Puerto Natales entre las elevaciones frontales que dan hacia la calle y las elevaciones laterales que dan a los sitios aledaños. Consecuentemente para las fachadas hacia la calle se uso fierro corrugado y para las fachadas laterales pino tratado.

En relación a la tercera idea y con el objetivo de exaltar la intimidad de los dormitorios se generó un estrato horizontal de pino que incorpora todas las superficies útiles de los dormitorios como, camas, lavamanos, mesas, y ventanas. Por el contrario, los espacios públicos son principalmente verticales donde un postigo gigantesco o cortina hecha de barras de eucaliptus que está permanentemente presente.

Finalmente es importante mencionar que el diseño grafico se trabajó en conjunto con la arquitectura. Bajo el concepto de utilizar iconografías presentes en el área se adoptó el universo de los contenedores marítimos y barcos en general para crear signos en las fachadas y un espacio interior que rememora a Navimag, el único barco que cada jueves arriba a Puerto Natales trayendo comida y nuevas noticias al sur profundo.

La memoria corresponde al blog de su arquitecto: irarrazabal. blogspot.com, y las fotos fueron proporcionadas por Hotel Indigo: www.indigopatagonia.com

HOTEL NATALINO PUERTO NATALES

Txt: Gloria Jacques

El hotel se encuentra situado en el centro de la ciudad de Puerto Natales, en un típico lote de la zona entre medianeros, bastante alargado y con poco frente, inserto en medio de una manzana contigua a la plaza de armas y rodeado por construcciones bajas en uno o dos pisos. El edificio de 1.320 m2 cuenta con 23 habitaciones, Spa, estares y terrazas que se organizan en 3 niveles.

Considerando este carácter urbano y la estratégica ubicación turística de la ciudad como puerta de entrada al Parque Nacional Torres del Paine, surge la idea del hotel como paisaje interior, combinando luces, sombras y perspectivas, donde se superponen las vistas inmediatas de la ciudad y la geografía Magallánica. El edificio se plantea como un sencillo volumen que respeta la fachada continua y que se excava en ciertos lugares para distribuir las entradas de luz. Tanto el interior como el exterior se constituyen mediante la utilización de una serie de materiales pétreos.

Como una gran masa de hielo suspendida sobre la calle, se construye una sugerente pantalla vidriada, con un espesor dado por la repetición aleatoria de costillas esmeriladas con bordes de acero que en conjunto dan cuenta de los brillos, luces y sombras del exterior, y a su vez generan una fuente de luz natural. De noche, mediante un acabado trabajo de iluminación, se presenta como un punto reconocible dentro de la trama urbana dejando entrever su interior.

Frente a lo estrecho del terreno, el hotel presenta el bloque de habitaciones orientado hacia el oriente, el spa, terraza y estares hacia el norte y la escalera, que organiza los tres niveles, se construye en el medianero poniente. Esta escalera es el eje del proyecto, y organiza el interior rompiendo el volumen con un gran espacio vertical que conforma los tres niveles. Esta grieta provee de luz y vistas muy controladas al exterior con la repetición de lucarnas. Un hilo de agua que corre paralelo a la escalera, refuerza la idea de la grieta, aportando movimiento y sonido al interior.

El tercer piso cuenta con una mayor altura para aprovechar las vistas despejadas hacia el oriente, en habitaciones con altillo como espacio de lectura o tercera cama. Además aprovecha esta altura la piscina temperada del Spa y una terraza contigua, pues se construye un deck de lenga regional, elevado del nivel de piso.

Considerando las severas condiciones climáticas de esta zona, fuerte viento, pocas horas de luz en invierno, nieve, bajas temperaturas casi todo el año, se han efectuado las siguientes operaciones para dotar al edificio de un clima interior confortable:

  • Aislación, Sistema EIFS (exterior insulation and finish system) revistiendo todo el perímetro del edificio que queda expuesto, maximizando de esta manera el efecto de inercia térmica y minimizando el paso de la humedad, ya que el sistema se constituye de placas de poliestireno expandido de alta densidad que se adhieren sobre el muro de hormigón. Sobre estas placas se reviste con una pintura acrílica como acabado.
  • Control de aperturas. Las fenestraciones son bastante controladas. Ventanas bajas y largas en las habitaciones, lucarnas altas en los espacios de circulaciones y estares de pasajeros. Las ventanas son termopanel con marco de pvc. Solo la fachada se abre completamente hacia el norte.
  • Climatización, un sistema combinado entre aire caliente inyectado en los lugares comunes y radiadores en baños y habitaciones, pudiendo ser cerrados cuando no estén en uso.
  • Iluminación Led, en todas las fuentes de luz del edificio.

El interior de las habitaciones y demás recintos se caracterizan por la utilización de una serie de materiales que reúnen tanto lo natural como lo artificial en una paleta de colores neutros. Los textiles, el uso del cuero y la madera (utilizados en el mobiliario), dialogan con el hormigón, el metal y el cristal, reuniendo dos mundos distintos e integrándolos a través de los espacios.

ENTREVISTA A ENRIQUE CONCHA

El cuidado y amor por los detalles son, para Enrique Concha, las claves del éxito de él y su equipo de trabajo. Una exitosa tienda, decenas de proyectos de casas, oficinas, barcos y la decoración de cincuenta y siete hoteles forman parte de su currículum. Por tamaño y prestigio están hoy a la cabeza de la decoración en Chile. Actualmente trabajan en cuatro proyectos hoteleros, uno en Puerto Natales en las instalaciones de lo que alguna vez fuera un frigorífico, un hotel boutique en los cerros de Valparaíso y la decoración de un gran hotel en Máncora, Perú. Notable es el encargo del diseño interior para Orient Express de los trenes Cusco-Machu Pichu: un desafío no menor.
Txt: Paula Aguirre

¿Cómo se inicia en el oficio de la decoración?

Estudié algunos años diseño y antes de egresar comencé a trabajar con mi padre, arquitecto, en un encargo para una Viña. Me formé trabajando primero con mi padre y luego con Luis Monge, sin embargo, creo que el mayor aprendizaje lo adquirí del oficio, de los encargos, en lo que llaman la universidad de la vida. He aprendido más de los fracasos que de los éxitos… Después de haber colaborado en algunos encargos de diseño, empecé a trabajar en una fábrica de muebles industriales. No era un trabajo de oficina, sino de maestro carpintero. Por nueve meses cumplí el horario y rigor de ese oficio. Para tener dominio, hay que partir de lo que no dominas. Después de esa experiencia volví al escritorio, trabajé con Miguel Monje en diseño interior y mobiliario y en ese momento vino la crisis de principios de los ochenta, se acabaron los encargos y me vi obligado a reinventarme, partir de cero otra vez.

¿La crisis se transformó entonces en una oportunidad?

Toda la vida es una oportunidad… y una mala decisión influye a veces en toda una vida. Hoy asumo que las decisiones de esos momentos fueron las correctas. Fue un proceso lento, empecé de a poco. Monté una pequeña oficina, en la que yo mismo me repartía las funciones, contestaba el teléfono, hacia los presupuestos y estaba encima de los maestros que construían los muebles. Era el dueño del circo pobre. Entonces surgió la oportunidad de desarrollar proyectos interiores para algunas sucursales de bancos, hice más de doscientas, desde ahí no paré más. Doy gracias a Dios de todo los talentos que he recibido, no son míos, son prestados. Los éxitos son pasajeros y sin solidez, teniendo mucho valoro más la riqueza de lo poco.

La decoración interior de los bancos, sin embargo, no parece muy cercana a los proyectos que hoy se realizan en su oficina. La estética industrializada de los bancos se distancia del carácter exclusivo que se reconoce en sus proyectos. Así es, pero fue el rigor y el trabajo que desarrollé en esa área lo que me permitió abrirme nuevos espacios. Llevaba un tiempo en los proyectos bancarios y entonces comencé paralelamente a decorar las oficinas y presidencias de los mismos. En esa época la decoración, que es hoy un tema central en la imagen de cualquier oficina, hotel o empresa, comenzaba recién a salir de la intimidad del hogar y me fui involucrando a la par con este proceso.

Actualmente en la oficina de Enrique trabajan treinta personas, arquitectos diseñadores y decoradores. Según el propio Enrique ese es su mayor capital de trabajo, el equipo que conforma la oficina, no son los muebles ni los encargos, ni las texturas sino las personas y el ambiente profesional. El trabajo en equipo les permite abarcar veinte proyectos al mismo tiempo, en un método de trabajo que mezcla la independencia de los colaboradores con la interacción y capacidad crítica que surge del trabajo en conjunto.
“Yo soy uno más del equipo. Es maravilloso trabajar con gente que está feliz. Si te fijas el centro de esta oficina está despejado. Esto es para promover la interacción. Los módulos personales, por su parte, tienen separaciones a 1,22 m que es la altura que permite, estando sentado, concentrarse en el trabajo personal y si levanto la mirada poder ver y participar de lo que sucede alrededor.”

En términos prácticos, ¿Cual es su ámbito de trabajo?

Lo digo porque si bien su oficina es de decoración, la línea que los separa de la arquitectura interior es muy fina. Es bien interesante tu pregunta. Nosotros somos una oficina de diseño interior y decoración y por simple que esa definición suene, es clave, a pesar de que trabajamos de la mano con ellos, no somos arquitectos ni tampoco arquitectos de interior. Esa claridad, la de poder concentrarse en hacer una cosa bien, es muy importante. Sabemos lo que somos y lo que no, lo que hacemos y lo que no hacemos bien. Eso siempre será igual.

Bajo tu punto de vista, ¿Qué define las exigencias de cada proyecto?

En nuestro caso, además de las exigencias que como equipo nos autoimponemos, debemos sumar las exigencias de los clientes que piden calidad, cuidado y servicio. Nosotros tenemos absoluta disposición para cumplirlas y por lo mismo, para comprometernos a un buen trabajo, es que estudiamos bien los plazos de entrega. Sabes, he rechazado proyectos muy importantes por este motivo, este trabajo requiere dedicación y no se hace a la rápida.

Actualmente el equipo de Enrique Concha tiene a su cargo la decoración uno de los más exclusivos departamentos en The River House, Manhattan. Enrique nos muestra un archivo grueso y explica: “Este archivo es el proyecto completo de arquitectura interior para el duplex. Tiene un nivel de desarrollo y meticulosidad extraordinario y una finura en su diseño pocas veces visto. Nosotros no intervenimos directamente en esta etapa, a partir de esta arquitectura lo nuestro es generar la atmósfera, decorar, elegir el mobiliario y armar su layout. Producir junto a la arquitectura interior y otras especialidades la magia de los espacios para ser habitados. Este tipo de información detallada nos permite trabajar mejor, porque creo que un buen proyecto resulta precisamente cuando no se sabe con exactitud dónde termina la arquitectura y donde empieza la decoración.”

¿Dónde y con qué criterios se escoge el mobiliario para un proyecto de este tipo?

Acá en Chile tengo una tienda en Huechuraba, hay mobiliario y piezas compradas alrededor de todo el mundo. Luego de veinticinco años seleccionando conozco los lugares y proveedores, así con Francisco de la Lastra, mi socio, y con el equipo de compras salimos en busca de lo que llamamos “cosas bonitas.”

Para los proyectos locales esta es una buena base. Para el departamento de Nueva York la elección de mobiliario es un trabajo complejo. Estamos hablando de clientes con una cultura e idiosincrasia muy desarrollada en ese aspecto, sus ojos tienen imágenes previas que los hacen capaces de distinguir la belleza, la armonía y la proporcionalidad. Sinceramente creo que para trabajar con ellos hay que, por sobre todo, saber mirar.

Hoy en día el diseño es algo muy masificado y la calidad se ha hecho asequible, lo que me parece bien. Pero existe paralelo a esto un mercado de muebles similar al del arte, en que además de la belleza y el refinamiento, empiezan a tomar valor temas como, por ejemplo, la historia de un mueble. La historia puede hacer que una pieza llegue a valer precios infinitamente mayores a los que, por la lógica de sus materiales y ejecución, la mayoría de nosotros estaríamos dispuestos a pagar. Cuando se incorporan estos mobiliarios a la decoración de un departamento, dejan de cumplir un rol únicamente funcional, su rol es ser un objeto de arte, el mueble viene a ser la escultura de ese espacio.

¿Este bagaje y sofisticación es exclusivo de Europa y Norteamérica o existe en Latinoamérica un mercado similar?

Creo que Brasil mezcla muy bien esa unión entre identidad y oficio, tiene influencias culturales y los mobiliarios se pueden identificar formalmente por la presencia de curvas. Pienso que sus muebles son reconocibles y eso delata la existencia de una identidad. En Argentina, por su parte, hay cierta identidad asociada a la simplicidad y algo de influencia francesa, está lo depurado y lo suntuoso en mobiliario y ambientaciones. En Perú hay elementos precolombinos y mucho oficio en la talla. Lo rústico español marca. Luego en Ecuador y Colombia, creo que hay fuertes influencias norteamericanas, es una identidad más suntuosa y recargada.

ZERO VALPARAISO

Esta antigua y tradicional casa de tres pisos en Valparaíso, construida a fines del siglo XIX, que alberga al exquisito Hotel Zero, está ubicada en el corazón del Cerro Alegre, con sus calles empinadas, pasajes angostos, escaleras interminables y miradores espléndidos, mágico sector que acoge las nuevas tendencias en cultura, turismo y gastronomía, con cafés, bares y restaurantes y nuevas propuestas gastroculturales, con librerías y galerías, reconocidas escuelas de arte y de música.

Hotel Zero abre sus puertas para vivir el puerto desde otra mirada y disfrutar la mejor vista de la bahía y experimentar un real homescape. Invita a la intimidad y es el lugar ideal para recogerse luego de un agitado día turístico visitando esta maravillosa y única ciudad, tan merecedora de haber sido escogida patrimonio de la humanidad.

El Hotel, en esta casa de ciento veinte años de antigüedad, nos convida a revivir aquella época y sus espacios, y en su renovación arquitectónica a cargo del arquitecto Francisco Alemparte, se han rescatado los originales pisos de pino oregón y parquet, los pasillos, escaleras y barandas, las puertas y ventanas de gran altura, persianas y postigos de madera, y se han dejado a la vista el impecable ladrillo y la roca viva en muros de los salones y corredores del nivel que da a las terrazas. Se ha mantenido el revestimiento exterior de latón corrugado, hoy pintado en un suave color lavanda, material que sigue la línea de todas las fachadas de las casas contiguas y que dan identidad al cerro.

Nos sorprende el detalle y sentido estético logrado en los diferentes espacios del Hotel, organizados en nueve habitaciones, la sala de estar y Honesty bar y el Winter Garden. Cuentan con un mobiliario contemporáneo, escogido cuidadosamente por su dueña y con piezas diseñadas por Sebastián Moro, en un estilo minimalista y de materialidad y terminaciones perfectas. Grabados del artista francés Thierry Defert, conocido popularmente como el Loro Coirón, que muestra en detalle y con humor la vida porteña, han sido ubicados en lugares precisos.

Las amplias habitaciones, únicas por sus alturas que superan los cuatro metros, muestran orgullosas las lámparas restauradas y bellamente mantenidas, y todas tienen un estilo de decoración propio según el lado de la casa, cuatro de ellas miran la bahía y visten de rojo en sus butacas y cojines, con cortinas de suaves motivos florales y las demás, en sus cojines y cortinas llevan franjas de colores que hacen juego con el colorido de las casas en la vista hacia el cerro.

Existe un cuidado especial en todos y cada uno de los finos elementos dispuestos para acoger al visitante, tanto en las habitaciones, sus muebles y blanco, como en los baños revestidos de piedra pizarra, lo que convierte a Zero Hotel en un lugar privilegiado para el descanso.

Con la orientación del Hotel se obtiene buena luminosidad porteña en la mañana y en la tarde a cada lado de la casa y en el horario vespertino, se vive en particular un espacio de calidez en el Winter Garden, rodeado de cristales y que goza de una vista imponente hacia el puerto de Valparaíso.

Desde el Winter Garden se accede al exterior, bajando desde la casa por escaleras hacia la empinada quebrada, para disfrutar de los jardines y dos acogedoras terrazas que permiten apreciar y disfrutar de día y de noche la vista panorámica sobre los techos de casas y edificaciones de los cerros, y finalmente a una tercera terraza en donde se encuentra la piscina rodeada de belleza vegetal.

La casa reina sobre la vegetación rotunda y generosa de la Quebrada de Los Almendros, cuyo microclima protege todos los ejemplares cuidadosamente elegidos por la paisajista Margarita Álamos, y los hace brotar en eterna primavera y mantiene siempre en floración exquisita, variada y colorida, en todas las épocas del año.

Es la imagen del Hotel Zero la que todo turista capta desde la visita guiada a las calles y que invita a fotografiar la quebrada y su abundante verdor en ese sector del Cerro Alegre.

HOTEL FASANO RIO DE JANEIRO

Luego de cuatro años de funcionamiento del Hotel Fasano, Sao Paulo se inaugura en julio el 2007 el Fasano Rio. Ubicado en la Avenida Vieria Souto, en el corazón de Ipanema, el Fasano combina a la perfección el encanto y sofisticación de la locación más codiciada de Rio con la modernidad y eficiencia en el diseño y servicio.

El proyecto es del arquitecto Phillipe Stark quien escogió la madera, el vidrio y el mármol como los materiales centrales que sintonizan por un lado con la ciudad y por otro con la visión del restaurador y empresario hotelero Rogerio Fasano. La fachada de ocho pisos, la arquitectura propia de la zona costera y por último el mobiliario corresponden al mejor estilo del diseño Brasilero de los años cincuenta y sesenta. Se incorporan además piezas del Studio Branco&Preto, Sergio Rodrigues y creaciones exclusivas de Philippe Starck. Todo en el Fasano está pensado para integrarse al espíritu sofisticado y casual de Río de Janeiro.

La fabulosa vista desde la piscina ubicada en el techo terraza permite tener una vista completa de la playa y constituye una atracción en sí misma. Los pasajeros del hotel pueden disfrutar ahí del bar y los servicios a lo largo de todo el día. En el mismo piso se ubica un gimnasio completamente equipado y un sauna.

Las 92 habitaciones del hotel miran ya sea a la playa o bien al pato interior, cuentan con: sabanas de algodón egipcio, almohadas de pluma de ganso y todo tipo de comodidades tecnológicas. Los balcones y las duchas de los baños miran la playa.

HOSPITALITY DESIGN MC STUDIO

Luego de una experiencia común en la afamada oficina de Tony Chi & Associates en Nueva York, Raimundo Morales y Atilio Cosmelli formaron MC Studio, una oficina que se dedica a la Arquitectura Interior específicamente al Hospitality Design. Esto se traduce en proyectos que contemplen un servicio, tales como hoteles, restaurantes, centros de convenciones, spas, entre otros.

¿Cómo llegaron ustedes a la instancia de querer dedicarse al Hospitality Design?

Ambos, por diferentes caminos llegamos a trabajar al proyecto de Inmobiliaria Territoria para el primer Hotel W en Sudamérica. Nuestra labor era desarrollar desde las oficinas de Tony Chi (www. tonychi.com) la arquitectura interior del espectacular hotel. Raimundo comenta: “estaba radicado en Nueva York, trabajando en la oficina de Juan Pablo Molyneux, desarrollando proyectos residenciales del mejor nivel internacional, para personas con fortunas importantes que buscan un nivel de sofisticación poco común. Fue una muy buena escuela. Cuando quise volver a Chile, mi curriculum llegó a manos del Gerente General de Territoria. Me entrevistaron y contrataron en NYC. Me quedé 6 meses y ahí conocí a Atilio.

Atilio, por su parte agrega: “trabajaba para Territoria desarrollando la arquitectura del edificio Isidora 3000 y me ofrecieron partir a NYC para desarrollar el Hotel W, no dudé en tomar el desafío y en menos de dos semanas ya estaba instalado en la oficina de Tony Chi, en la cual me quedé cerca de 4 años. Fue un trabajo intenso con Tony y muy exigente, en el que me tocó involucrarme en diversos proyectos de las más prestigiosas cadenas de hoteles del mundo, como Hyatt, Mandarin Oriental, W, entre otros”.

Fue después de 4 años, en que cada uno trabajó por su lado, que decidieron que era hora de tomar camino propio y formaron MC Studio.

Raimundo agrega “nos dimos cuenta que Chile tiene un potencial enorme en turismo y además como plataforma de negocios para el resto de Sudamérica, por lo que el mercado hotelero está en pleno crecimiento”.

“Hay pocos especialistas de hoteles en Chile, por lo que creímos que era el momento indicado para empezar a hacerse un lugar en el mercado, pero siempre con miras hacia el extranjero, en donde existe un mercado enorme y esta especialidad está muy desarrollada”, comenta Atilio.

¿Cómo definirían la arquitectura interior y dónde parte la decoración?

La Arquitectura interior la trabajamos como una especialización dentro de la Arquitectura. Al proyectar, tanto el usuario como el operador, los recorridos, el trabajo de detalles y el uso creativo de los materiales, condicionan el espacio interior. En este proceso creativo, se analiza la información programática y se establece una dirección conceptual que refina la dirección del diseño y, a partir de ahí, se elaboran documentos gráficos y planos de construcción.

Nosotros planteamos nuestra oficina como un punto de convergencia, en que todas las variables involucradas de una obra: concepto, operación, arquitectura, diseño, gráfica, iluminación, especialidades, son trabajadas de manera integral, con el propósito de desarrollar un concepto innovador y adecuado según los requisitos del cliente.

Si bien la decoración dialoga con nuestro campo de trabajo, lo hace en forma complementaria.

¿Cómo ven el desarrollo del Hospitality Design en nuestro medio?

En EE.UU. esta práctica lleva más de 50 años establecida en el mercado, los edificios se diseñan tomando en cuenta que el inversionista contratará una segunda oficina de Arquitectura para hacer el diseño interior del proyecto, por lo que el nivel de detalle y sofisticación llega a altos estándares de calidad.

En Chile, el mercado se ha ido dando cuenta de la necesidad de este modelo, por lo que cada día es más necesario avanzar hacia la especialización.

¿Qué otras áreas de la Arquitectura han desarrollado ustedes, por ejemplo en el área del retail?

Nuestra manera de entender la Arquitectura es bastante particular. La concebimos desde adentro hacia fuera, es decir, el diseño está determinado por la función. Esto nos ha ayudado a poder enfrentar distintos encargos con una misma mirada, por lo que hemos desarrollado tanto un edificio de oficinas de 16 pisos, como locales comerciales de 40 m2.

En el caso particular del retail, ha sido muy interesante, ya que en conjunto con los clientes, trabajamos para que nuestro diseño potencie no sólo el producto sino también su imagen de marca. Nos ha tocado diseñar una imagen nueva a una marca existente, así como también ayudar a nuestros clientes a crear una nueva imagen a sus marcas emergentes.

Cuando hacemos retail pensamos nuestra arquitectura como un soporte tanto para la venta como para la publicidad y a su vez buscamos una experiencia espacial que potencie el producto y la marca.

Las fortalezas de trabajar en Chile con un know how internacional ¿en qué favorece a un cliente local?

Nuestro trabajo en EE.UU. fue muy exigente, a todo nivel, nos ayudó mucho esa escuela para plantearnos nuestra oficina con la organización, rigurosidad y coordinación que a ellos los caracteriza. Esto se traduce en un mayor control del proyecto, ya que anticipamos todo lo que involucrará la obra. Comenzamos con la coordinación de cada detalle desde el inicio hasta el final, para que el diseño original termine como fue inicialmente concebido. Este es el sello que caracteriza a MC Studio.

www.mcstudio.cl

HOSTAL CARACOL SANTIAGO

Txt: Felipe Ortiz

El proyecto del Hostal Caracol en Santiago significó la intervención de una casa del año 1914 ubicada en el barrio Bellavista. La casa forma parte de un conjunto de viviendas aisladas de dos a cuatro pisos diferenciándose de la fachada continua propia de su entorno inmediato.

El nuevo programa de hostal requería de un aumento significativo de superficie habitable y se debió intervenir la estructura para incorporar un tercer piso. Por este motivo el proyecto, más que adosarse y mimetizarse con la construcción existente, propuso diferenciar radicalmente lo antiguo de lo nuevo evidenciando las distintas técnicas constructivas usadas en cada una de las épocas. Si bien se usó la materialidad para generar este contraste se intentó mantener, mediante una volumetría sencilla, las mismas líneas estructurales del perímetro de la construcción original para no sobresalir formalmente por sobre las casas aledañas. La casa carecía de un espacio principal y se conformaba por la suma de espacios pequeños interconectados. Se optó entonces por eliminar el envigado sobre el acceso y la chimenea para crear un espacio de triple altura que se constituyera en el lugar de encuentro entre los pasajeros que circulan por los distintos niveles y que al mismo tiempo permitiera, por medio de lucarnas, iluminar los recintos más oscuros del primer piso.

La estrategia de diseño general en este proyecto se basó en la toma de decisiones en terreno y en el uso de las capacidades de la mano de obra presente como materia prima (más que la subcontratación de especialidades). Esto fue posible porque tanto el diseño como la construcción estuvieron a cargo de la misma persona, lo que facilitó el traspaso de información. Se cree que esta forma de trabajo fue necesaria en un proyecto de estas características puesto que al intervenir sobre una casa de principios del siglo XX, se presentan tantos imprevistos que resulta ineficiente tener un legajo de planos acabados antes de empezar la obra.

El resultado es una intervención con terminaciones carentes de sofisticación que se inserta armónicamente en un barrio con características propias como es Bellavista. Para el revestimiento exterior se utilizaron planchas de acero oxidado. Las camas, veladores, vanitorios y mesas fueron construidas en obra con pino fingerjoint. Para el mesón de recepción y el piso se utilizó madera de demolición y para los marcos de las puertas se reutilizó parte de la madera extraída de la antigua estructura. Por último el hostal cuenta con paneles solares que aportan al sistema de agua caliente sanitaria y sistemas de eficiencia del flujo de agua en las duchas y wc.

HOSTAL MINO MIGLIARINO

Como parte del programa para convertir una antigua fábrica de fibra de cáñamo en un nuevo centro para el pueblo de Migliarino, el proyecto propone destinar 510 m2 del edificio para un hostal de la juventud.

El edificio se ubica central con respecto al circuito turístico que funciona durante el verano, próximo al Parque Natural del Delta del Rio Po, sin embargo, cuenta con un presupuesto limitado para su ejecución: 270.000 euros contemplando el mobiliario. Por este motivo, los aspectos administrativos, el ahorro energético y la economía en la ejecución pasaron a ser los temas centrales del proyecto.

El proyecto entonces se planteó como una máquina pasiva, en la cual los flujos de aire convergen con el fin de obtener beneficios climáticos, mientras que la distribución de los programas y ubicación de los dormitorios, intentan minimizar los elementos y tecnologías utilizadas permitiendo una capacidad de alojamiento elástica, alta durante la primavera, el verano y eventos especiales y reducida a lo esencial en la temporada baja.

La recepción e instalaciones de servicio se localizan en la planta baja y el segundo nivel se presenta como un gran espacio único con las ventanas a un lado. Al otro extremo, en dos niveles se ubican los cuatro dormitorios para dos y tres personas, sus respectivos baños y la caja de escalera. El volumen compacto de dormitorios se climatiza con sistemas convencionales. El espacio principal, por su parte, se ventila por medios pasivos facilitados por la ubicación de las ventanas hacia el norte y las dos torres de ventilación sobre el techo.

Para mantener las condiciones de luz y las direcciones del aire se opta por no dividir el espacio central en unidades de dormitorios. Como solución alternativa se construyen células autónomas de tela que se disponen tal como en un campamento interior. Cada una con su sistema individual de climatización.

La red de climatización se ubica bajo un suelo de madera registrable que conecta las células. Las diferencias de altura marcan diferencia el espacio íntimo de los dormitorios del área común. Las variaciones en el perímetro de la plataforma de madera generan espacios para sentarse y relajarse y nichos para leer o navegar por internet. A pesar de la multiplicidad de usos el espacio es fluido y su plasticidad se ve reforzada por elementos y un mobiliario monocromático.